Norberto Antonio Castaño Buitrago

 

Empiezo mi comentario retomando la frase del exmagistrado de la Corte Constitucional, Carlos Gaviria Díaz: “El que paga para llegar, llega para robar. Cuando un candidato invierte millones y millones en su campaña, no es un candidato, es un empresario, y como empresario cuando sale alcalde solo pensará en sacar lucro y provecho. En lo que menos pensará será en la gente”.

Pero hoy no me referiré a los electores; hablaré de los “empresarios de la democracia”, aquellas personas con suficiente “poder económico”, que definen alianzas con los políticos para “contribuir a su elección”, iniciando así un camino que casi siempre termina en la entrega de contratos millonarias a esos “generosos padrinos”, aunque estos no sean los más idóneos, ni técnica ni moralmente, para ejecutar recursos del Estado que, en definitiva, no son más que los impuestos que pagamos los colombianos.

Hace poco alguien escribió que “el mejor negocio es invertir en campañas políticas, puesto que eso garantiza el retorno de la inversión con una gran rentabilidad”. Agregó: “El negocio es sencillo. Se conforma una sociedad entre el capitalista y el político (no es necesario ir a la notaría, ni a la Cámara de Comercio,  ni sacar el RUT y menos pagar IVA, ni nada de esas cosas complicadas). El capitalista financia al político para que llegue a la Alcaldía, Gobernación, Congreso, etc. El político, una vez haya tomado posesión de su cargo, reintegrará a su socio capitalista su dinero mediante jugosos contratos”.

Es importante advertir que “los empresarios de la democracia” cuentan con los mejores analistas políticos, quienes tienen la tarea de “decir” cuál es la mejor opción o el candidato que tiene más posibilidades de ganar para no perder su inversión. Algunos incluso dividen la “inversión” en dos candidatos. Hoy, cuando en el país todos los días aparece un nuevo escándalo de corrupción, encontramos que detrás de esos hechos hay un político y un “empresario de la democracia”. Algunos me reclamarán diciendo: no generalice. Claro puede haber unas “raras y muy escasas excepciones”. Es hora de romper esa cadena. El próximo mes de octubre vote bien, realice un voto pensado, analizado. No venda su voto. No nos volvamos a equivocar.  Y recuerden la frase “SI YO CAMBIO, CAMBIA EL MUNDO”.

Espero sus comentarios a mi correo: norbertico47@hotmail.com o al Whatsapp 320 8874477

 

 

 

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