El 21 de enero Emiliano Sala y el piloto, David Ibbotson, emprendieron el viaje de Nantes a Cardiff, para  que el argentino se vinculara con el club inglés, sin embargo, se perdió todo contacto con la aeronave.

Una vez se conoció la desaparición, los estamentos encargados comenzaron la búsqueda cerca al sitio en el que se conoció la última comunicación. Debido a las malas condiciones de la zona y a que no se encontró ningún rastro, las autoridades decidieron suspender la búsqueda de la aeronave.

Frente a esta situación, su familia reactivó la búsqueda. El 4 de febrero encontraron los restos de la aeronave en el fondo del mar, en el Canal de la Mancha y se confirmó que dentro de la nave estaba el cuerpo del jugador argentino.

Sus familiares ya saben que jamás volverá. No obstante, hay alguien que se aferra a la esperanza de verlo con vida y es su perrita Nala. La hermana del jugador, Romina, publicó una tierna foto en su cuenta de Facebook donde se le ve mirando al horizonte y con el poderoso mensaje: “Nala también te está esperando…”.

Según las publicaciones realizadas por el jugador, en su cuenta de Instagram, se puede asumir que Nala o ‘La Negra’ como le decía de cariño, llegó a su vida en septiembre del 2015 y desde entonces ha sido su compañera fiel. En la última publicación de Sala con su perrita se puede ver a los dos apreciando el atardecer, acompañado por el mensaje: “Nada como ir juntos a la par”.

El duelo

El caso de Nala es uno de las tantas historias que se presentan, pues cada vez existe más conciencia y sensibilidad respecto a las conexiones con las emociones de los animales.

Cuando un perro forma parte de una familia, se crean unos fuertes lazos afectivos y la necesidad de la unión al grupo como forma de sobrevivir.

Ahora bien, si esa estructura se modifica por la desaparición de uno de los miembros, el animal se ve afectado por el cambio en la jerarquía de la familia y echa de menos al que se va.

Capacidad de sentir

Los perros, de manera probable, no tienen un concepto de la muerte tan definido o elaborado como ocurre en el caso de las personas pero saben cuándo les falta un ser querido y tienen una reacción de duelo por su pérdida.

En este sentido, Carlos Rodríguez, veterinario explica que » Los perros sienten tristeza ante la falta de sus compañeros y, aunque la muerte sea un concepto que se les escape, tienen reacciones similares al duelo humano ante la pérdida de sus amigos, porque en esto, como en tantas otras cosas, perros y humanos nos parecemos mucho».

El olfato

El olfato es el sentido más desarrollado de los perros. Este mismo les ayuda a distinguir sustancias que segregan los seres vivos. Así es como ellos logran darse cuenta de la ausencia de su dueño. Pero esto no es todo, los perros también tienen la capacidad de saber si el dueño está enfermo o está triste.

La médica veterinaria etóloga, Carolina Alaguna Cruz, comentó que en el momento en el que muere uno de los miembros de la familia, ellos también deben de pensar en el bienestar de la mascota, ya que “Los perros sienten la muerte de sus humanos, de los integrantes de su familia, y es probable que sea a través de su potente olfato, que es cuatro veces más desarrollado que el de las personas”, comentó la veterinaria.

 Síntomas de tristeza

Lo idóneo es no caer en el error de humanizar las reacciones y comportamientos de los perros, sino analizarlos, entenderlos y respetarlos. Es indudable que el perro acusa la falta de los seres con los que ha tenido una estrecha relación; deja de comer, está más decaído y menos activo. Y es que, ellos también necesitan su tiempo para acostumbrarse a la pérdida de un ser querido, para lo cual buscarán nuestro apoyo y cariño.

Superar la pena

En un artículo publicado por Cesar Millán, explica que al igual que con los seres humanos, no hay perros iguales y tampoco los son sus respuestas a la muerte y la pérdida. Algunos pueden mostrar signos físicos, mientras que otros pueden presentar un comportamiento negativo.

Es recomendable que el perro mantenga su nivel de actividad, como los paseos habituales, así como dedicarle más tiempo de lo normal para jugar con él y así conseguir que se sienta más acompañado.

Los perros se pueden deprimir hasta llegar a necesitar tratamiento psicológico y farmacológico para superar la pérdida. Si transcurrido un mes de la pérdida del ser querido, el perro sigue con síntomas como: abatimiento, inapetencia, pérdida de peso o demasiadas horas de sueño, es recomendable consultar al veterinario.

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