Cecilia González Villa/LN

 

La primera pregunta que se hizo la personera del municipio de Pitalito, Huila, María Eugenia Herrera Gutiérrez fue, ¿por qué a mí?

Corría el año 2017 cuando comenzó con varias molestias manifestadas en ardores en su cuello que luego se transformaron en una pequeña mancha a la que poca atención prestó, en principio.

Pensaba que se trataba de alguna alergia o la picadura de un insecto. “No le paré bolas y continué trabajando. Yo después fui al médico pero me dijo que podría ser alguna infección o algo bacteriano. Me dieron una crema para aplicármela pero eso fue creciendo”, recuerda la funcionaria.

Un año después, en 2018, la mancha seguía creciendo hasta incluso alcanzar su rostro. Asustada, la Personera decidió volver a consulta médica y luego de varias idas y venidas, por fin un dermatólogo se lo dijo, así, sin anestesia: tiene vitiligo.

La voz de la personera María Eugenia Herrera se torna triste cuando recuerda los primeros días luego de saber la noticia. Su estado emocional cayó. Y cómo no, si ahora una mancha blanca seguía abrazando su cara y amenazaba con terminar de rodear  su cuello. Eso le  causaba incomodidad y hasta miedo.

Pararse todos los días frente al espejo, enfrentarse con ella misma e intentar tapar con maquillaje las manchas no ha sido cosa fácil. Largos han sido los días en los que pareciera desfallecer y también los que por ratos le roban unas cuantas lágrimas. “Es duro”, reconoce.

El origen

Aunque para la ciencia no todo está dicho frente al vitíligo pese a que se trata de una patología que no es nueva, en el caso de la personera María Eugenia Herrera todo habría obedecido al mal manejo de altos niveles de estrés laboral.

“Yo soy una persona muy activa y quiero hacer muchas cosas al mismo tiempo y eso tampoco como que también hace daño. Tenía mucho insomnio porque siempre estoy pensando en que hay que hacer muchas cosas y yo creía que era como normal pero eso fue afectando mi estado emocional”, dice.

María Eugenia decidió que no había otra más que enfrentar el problema, pero ya. Por eso, acudió a una reconocida clínica especializada en dermatología en Bogotá.

Allí, además de comenzar a recibir atención a su problema en la piel, la funcionaria también fue referenciada  a consulta sicológica y con una trabajadora social.

El objetivo no es otro que el  paciente logre asimilar y aceptar que hay un problema que se debe enfrentar comenzando por cambia estilos de vida.

Y vaya si lo ha ido logrando. Es que aunque lo suyo no es cualquier cosa, la personera de Pitalito está convencida de que su problema no es nada al lado de los de otros.

“Uno piensa que al fin y al cabo esto es una mancha, mientras que otras mujeres sufren de cáncer de piel, muchos problemas. Entonces lo que se entiende es que sí, estoy padeciendo una enfermedad, es lo que estoy enfrentando ahora”, afirma.

La familia

Pero quizá uno de los momentos más difíciles de toda su historia ha sido el tema de su familia. Herrera Gutiérrez tiene dos pequeños hijos, de 10 y 7 años de edad quienes en medio de todo este drama, junto con el padre se han convertido en su mayor apoyo.

Ellos, también han tenido que aceptar que para que María Eugenia como esposa y madre pueda seguir bien, hay que cambiar muchas cosas en casa.

Sin embargo, ha sido a su  hijo mayor de 10 años de edad a quien más le ha afectado lo que ocurre con su mamá. No cree que sea justo y le dice a su mamá, que no quiere que ella nunca llore, ni se sienta mal.

“Ellos han sido la fuerza para luchar y seguir adelante. Nosotros jugamos,  nos hacemos cosquillas y eso me da vida. Salimos a trotar juntos, me consienten mucho”, dice.

Y claro que son su fuerza, son sus hijos y su esposo los que cada mañana cuando María Eugenia Herrera, la mujer, se prepara para salir y no puede dejar de observar sus ‘manchitas’ como las llama, le dicen que es hermosa,  que ni le se ven, ni se le notan. Y luego, la arropan con sus brazos.

¿Por qué contarlo?

Para Herrera Gutiérrez, contar su problema fue como una liberación, y de paso convertirse en un referente para otras personas que sufren de lo mismo y por miedo al rechazo se esconden, se tapan.

Es que a ella la afectó lo ocurrido hace algunos días en la ciudad de Ibagué donde  una mujer decidió quitarse la vida y la de su hijo, pues llevaba consigo una carga emocional tan grande que al final la venció.

“Yo lo que he querido significar con esto es que todos los seres humanos tenemos luchas a diario. Que no porque sea la Personera o ama de casa, o cualquier cosa no tengo alguna lucha con la que hay que lidiar y que me enfermo. Independientemente de eso, está el deseo de ayudar a otras personas”, afirma la funcionaria.

Y lo ha logrado. La funcionaria ha recibido por estos días más apoyo del que había pensado. Las voces que según ella, más escucha son de mujeres, conocidas y desconocidas y claro, de sus compañeros de trabajo, quienes siempre le dijeron que dejara de preocuparse tanto porque se iba a enfermar. Ahora, su meta es seguir en la lucha contra su vitíligo pero dignamente. Tanto, que ha decidido que no va a usar el maquillaje especializado para estos casos, quiere mostrarse como algo normal.

 

Conviviendo con el vitiligo

El periodista deportivo Jhon Jairo Bobadilla también tiene vitíligo. Asegura que comenzó cuando tenía 18 años, en La Plata, Huila donde curiosamente, dice que hay muchos como él.

La despigmentación de su piel se concentra en las manos, los codos y los pies pero dice, ha aprendido a vivir con ella y tampoco le presta mucha atención, aunque no niega que al principio fue duro enfrentarla.

Bobadilla tampoco volvió al médico, pues desde la primera vez el dermatólogo le dijo que no había cura para el vitiligo y que debía aprender a convivir con el. 

Eso sí, se aplica algunas cremas especiales que trajo desde Cuba que seguramente han impedido que el problema crezca más. “La recomendación es estar tranquilo, no estresarse porque esa es una de las claves”, afirma.

 

¿Qué es?

El vitíligo es un trastorno de la piel cuya causa se desconoce y se caracteriza por la presencia de manchas blancas debido a la falta de pigmentación que afecta al 1% de la población mundial. Se cree que se presenta mayormente a mujeres, con edades entre los 10 y 30 años, pero puede aparecer en cualquier momento. No es contagioso. Las investigaciones señalan que el vitíligo tiene que ver con antecedentes genéticos que se manifiesta por estrés.

En el departamento del Huila, la secretaria de Salud, Gloria Araújo sostiene que no hay datos dado que no se vigila por no ser de interés en salud pública, ya que no es transmisible.  Sin embargo, la Personera María Eugenia Herrera señala que en Pitalito los casos de vitíligo estarían creciendo.

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