Piero Emmanuel Silva Arce

Piero Emmanuel Silva Arce

Muchas figuras púbicas en Colombia han intentado reducir la magnitud del problema del río Cauca por cuenta de la construcción de uno de los proyectos más prometedores para el “desarrollo” energético de Colombia: Hidroituango. La columna sobre este problema ecológico escrita en El Espectador por la directora del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Von Humbold, Brigitte Baptiste, es desafortunada. Ella hace un llamado a la calma, menciona que estos fenómenos ocurren por las presiones de transformación llevadas a cabo por la humanidad y que la tarea ahora es tratar de recuperar el río. Aquí no se menciona nada sobre la necesidad de comenzar a abordar el problema humanitario y ambiental que dejó esta obra, se omite la necesidad de encontrar a los verdaderos responsables de avalar y ejecutar este desafortunado proyecto y, finalmente, no se expresa la urgencia de realizar una evaluación seria y concienzuda sobre los proyectos minero-energéticos que se están implementando a lo largo y ancho del país por un Gobierno que parece no importarle mucho la vida de los ciudadanos colombianos.

Recomiendo leer el artículo escrito por Paula Álvarez Roa cuyo título es: El Plan Nacional de Desarrollo no es “un pacto por Colombia” sino por el extractivismo. En este análisis, la politóloga explica que el Plan de Desarrollo presentado por el actual Gobierno busca continuar un modelo económico dedicado a la extracción de materias primas con el objetivo de destinarlas al mercado mundial para favorecer los intereses de los grandes capitales extranjeros. Además, se proyecta el impulso a los proyectos minero-energéticos, con la esperanza de que las ganancias que logran las compañías que los ejecutan se inviertan en el país; no obstante, este modelo extractivista lleva décadas mostrando que a su paso solo deja una estela de degradación ambiental y humana, la pobreza aumenta mientras las dádivas siguen engordando el bolsillo de los políticos leales a las empresas multinacionales y no a los ciudadanos que los han elegido.

Es importante sumar fuerzas en todas las regiones de Colombia para hacer frente a los proyectos que atentan en contra de la vida. Preocupa que en el Huila un juez acaba de invalidar los Acuerdos Municipales que frenaban la mega minería de alto impacto en Timaná, Oporapa y San Agustín. Lo del Río Cauca no se reduce a lo que dijo un figurín de la radio: “tanto escándalo por unos peces muertos”; tiene que ver con algo mucho más profundo: la responsabilidad de garantizar el bienestar de todos los seres que habitan el planeta.

Investigador del grupo: Diálogos

 

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