Jorge Iván Cocunubo

Mientras otros departamentos del país han tenido la oportunidad de mejorar sus carreteras  con las Vias 4G o de “cuarta generación”, el departamento del Huila contaba con la mala fortuna de haber tenido al concesionario  Aliadas para el progreso para la construcción y operación en concesión de la vía Neiva  – Mocoa – Santana (durante 25 años).

Hoy atravesar el departamento de norte a sur es una pesadilla y una afrenta contra todos los huilenses, sumándole a esto la tragedia que vivimos en el sur del Huila por causa de la amenaza de derrumbe de la montaña en Pericongo.

Después de soportar esta desidia y esta falta de respeto contra los huilenses durante más de tres años, el concesionario Aliadas, investigado por sus nexos con la corrupción de Odebrecht, no fue capaz de llevar a feliz término la obra, tampoco fue capaz de aprovechar el último salvavidas que le daba el Gobierno para que cediera la obra a otro contratista.

Así las cosas, ahora parece que se declarará la caducidad del contrato (ojalá y apliquen las pólizas por incumplimiento) y prácticamente se deberá empezar de cero.

Si ya padecimos y sufrimos esta insolencia, es el momento de aprovechar esta crisis para exigir que se considere la realización de una doble calzada desde Neiva hasta Pitalito, y no solamente la doble calzada de Neiva a Campoalegre, concesión que iba hasta el 2044. Asombroso, de solo imaginar que la vía Neiva – Pitalito no podía modificarse hasta esa fecha resignándonos a tener una vía insuficiente para un verdadero  desarrollo de nuestro departamento.

Deben considerarse los términos de una nueva concesión, pero ésta si a la altura de las necesidades del Huila, así la misma tenga que darse ya no por 25 años, sino por 30 años.

El Gobierno nacional ha contemplado la posibilidad de construir un viaducto en Pericongo, que solucione definitivamente el riesgo de desprendimiento de la montaña. Esta obra por ser de gran magnitud no podría incluirse en un contrato de concesión, y debería ser realizada por Invias o la ANI.

Es el momento de renacer en esta crisis para nuestro bien.  Es el momento de exigirle a nuestros dirigentes una visión futurista y estar a la altura de nuestras necesidades. No podemos conformarnos con migajas, debemos demandar al unísono que la doble calzada se contemple desde Neiva hasta Pitalito, sólo así el Huila podrá ser competitivo y atractivo polo de desarrollo turístico, agrícola, social y empresarial. Es ahora o nunca.

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