Narciso Díaz y Enmanuel Bastidas desde la semana pasada llegaron a la ciudad de Neiva.

Cargando solo con sus instrumentos, llegaron a Colombia dos venezolanos, que huyendo de la crisis de su país encontraron aquí una nueva oportunidad para comenzar.

Enmanuel Bastidas toca a la perfección el violín deleitando a los transeúntes, mientras Narciso Díaz con el cuatro lo acompaña, juntos interpretan algunos clásicos que han enamorado a los opitas, que los han grabado y subido videos a las redes sociales que se han vuelto virales, destacando su enorme talento musical.

Juntos, llegaron primero a Cúcuta donde estuvieron nueve meses y hace una semana pisaron suelo huilense. “Muchas personas allá nos grabaron y a raíz de eso profesores de música nos contactaron para que diéramos algunas clases en el conservatorio”, expresó Enmanuel que desde hace 17 años se enamoró del violín porque “es muy complejo y me gusta el sonido y lo que se puede lograr con este instrumento”.

“El recibimiento ha sido increíble. Neiva tiene gente muy amable que nos ha recibido muy bien”, añadió Narciso que expresó que los temas musicales que “han sido el boom entre los neivanos” son ‘Fiesta Pagana’ de Mago de Oz y ‘Mi corazón Encantado’ de Dragon Ball Z.

Tristes, pero con la esperanza de ver una Venezuela mejor, relataron los padecimientos que enfrentan en el vecino país al que sueñan con volver.

“Nuestro país está mal, la dictadura nos tiene mal, no hay medicamentos, hay hambre, la inflación por las nubes, todo se ha ido acabando. Ahora hay una luz al final del túnel que es Juan Guaidó, tenemos esa oportunidad, una esperanza,  y esperamos que nuestros compatriotas abran los ojos y se tomen ya las decisiones que acaben con ese Gobierno nefasto”, comentó Díaz quien manifestó que dejó el corazón en su país, junto a sus padres y hermanos.

“Quiero ir a mi país y brindar todo lo que he aprendido en Colombia, llevar música folclórica colombiana a Venezuela y que así entendamos que las fronteras no existen, son mentales, porque la música no tiene fronteras”, dijo.

Por su parte, Bastidas un poco más tímido, pero decidido, quiere “inmortalizar el violín” para que más personas se enamoren de este instrumento. “Deseo que trascienda, llevarlo a otro nivel, aún hay un largo camino por recorrer”.

Por último dejaron un mensaje de solidaridad afirmando que “todos somos hermanos, porque no existen fronteras, solo queremos pedirles que nos brindemos el amor que necesitamos como seres humanos”.

Mientras cumplen sus sueños, esperando ver una Venezuela mejor, seguirán tocando en el centro de la capital opita, deleitando a más de uno, que con una sonrisa, en el estuche del violín, dejará la recompensa a su talento.

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