Albeiro Castro Yépez

A la gastronomía se le reconoce como una actividad transversal a todo tipo de producto turístico, la Organización Mundial del Turismo aboga para que los destinos trabajen en la conservación de las tradiciones culinarias de las comunidades locales, por su parte, el Plan Nacional Sectorial de Turismo 2018-2022-“Por un turismo que construye país”, se ocupa de fomentar la gastronomía autóctona como un elemento fundamental del patrimonio cultural de las regiones, pero también, como una oportunidad para desarrollar emprendimientos articulados a la cadena productiva del turismo,

Particularmente el Huila es rico en galguerías, ellas, no solamente deleitan al comensal, sino que también, se convierten en un apreciado presente para familiares y amigos al regreso a casa, vamos hacer un recorrido por las regiones y mencionaremos algunas galguerías a riesgo que se nos queden muchas por mencionar, pero agradecería que nos las reportaran para nutrir el inventario que hoy se presenta. Si bien, en todo el Huila se produce bizcocho de achira, se reconoce a Fortalecillas como su cuna y lugar donde aún se produce en el tradicional horno de leña, bizcocho que junto al quesillo yaguareño han ganado el reconocimiento como las galguerías emblemáticas del Huila; por su parte el Desierto de La Tatacoa aporta los dulces elaborados con leche de chiva y también los elaborados con cactus, mientras que su vecino municipio de Aipe se ha especializado en la producción de panuchas y chicha de cuezco. Palermo no se queda atrás, sus artesanos se aplican en la dispendiosa labor de producir los famosos quesos asados en piedra.

En la región sur, el municipio de Altamira abre la puerta con los afamados panderos y los tradicionales bizcochos de achira, mientras que en Pitalito el bocadillo de guayaba colma las expectativas del viandante, animando la llegada a la zona arqueológica, Isnos y San Agustín se presentan con las tradicionales panelitas de maní y el paso a Saladoblanco permite degustar el pan de dulce, también conocido como nevados, siempre acompañados de una espumosa taza de cacao artesanal. De la hacienda ganadera del occidente del Huila, se disfruta de las quesadillas de Tesalia y el arequipe de guanábana de Paicol, mientras que las artesanas nataguenses se ocupan del melado de piña. El recorrido por la Troncal del Magdalena tiene su parada obligatoria en el municipio de Hobo, allí, se rompen todas las dietas y propósitos de adelgazar, pues, es imposible negarse al placer de degustar una almojábana calientica con el queso en punto chicludo, acompañada de una avena bien helada. En Garzón, Gigante y Agrado se acostumbra acompañar la tasa de café con una taja de ponqué, porciones de torta o galleticas de naranja. En suma, las garnituras son un tema para desarrollar emprendimientos gastronómicos.

 

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