Maritza Rocío Lopez

Maritza Rocío López Vargas

Resulta imposible desconocer la importancia que tiene la prensa escrita para la sociedad, a diario tenemos la oportunidad de leer y conocer de primera mano, los hechos y temas más destacados que ocurren en el ámbito regional, nacional e internacional; su presencia representa un valor para la democracia, representada en valores como la libertad, igualdad, respeto, pluralismo y participación; con una fuerza tal de decir a través de sus narrativas la verdad, denunciar, rechazar lo inaceptable, convertirse en la voz del pueblo, de los que no pueden hablar o denunciar.

Desde esta perspectiva qué bueno sería, que los medios escritos sin excepción alguna, fueran más conscientes de la responsabilidad que les asiste; que en el afán de vender más no ofrezcan una avalancha de amarillismo negativo, que lo único que consigue es alimentar la morbosidad por la tragedia, fortalecida ésta con videos que captan de un robo, asesinatos, accidentes, peleas, agresiones físicas o suicidios; de igual manera que los columnistas en el espacio que tienen, no conviertan sus artículos en medios para denigrar, ofender, descargar sus frustraciones o sus odios; ni que las personas escondidas detrás de un seudónimo, una pantalla de computador o un dispositivo móvil, sean violentas insultando o maldiciendo; estas actitudes y procederes,  en nada fortalecen la sociedad ni construyen un país.

Las páginas de un periódico, deben ayudar a conocer y entender los hechos más relevantes que aquejan a la sociedad, difundir información que pueda identificar, prevenir o erradicar flagelos que azotan a las familias, deben demostrar un abordaje ético y profesional que resulte atractivo y beneficio para las personas, que logre el respeto y confianza de la comunidad y demuestre que es consciente que la información transmitida no está lastrada por el subjetivismo, el clientelismo o el estigma social; so riesgo de deformar los hechos, sumir al lector en una narrativa que confunde, que no permite tener una visión real, clara y oportuna de los hechos.

Hacer uso responsable de la palabra escrita genera conocimientos, incide en las personas, produce cierta dependencia para poder hacer una buena lectura del entorno,  contribuye a la formación de valores sociales y humanos, que permiten al lector recibir y utilizar información, que facilite la toma de decisiones al interior de su comunidad y  establecer relaciones críticas, entre lo que aparece en los medios y la realidad; de allí la importancia que en nuestro medio, se nos ofrezca y garantice sobre el interés particular y monetario, un buen periódico.

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