Rodolfo Valderrama

Rodolfo Valderrama

Los planes de desarrollo han tenido en común bajo diferentes modalidades, la reducción de la pobreza, y de la inequidad o desconcentración de la riqueza, demasiada cháchara; recordemos la estrategia de transformación social del plan de Misael Pastrana; el plan, Para cerrar la brecha (Entre ricos y pobres)  de López Michelsen; la erradicación de la pobreza absoluta del plan Barco, o el caso de la administración Gaviria que prometió redimir a tres millones de pobres dentro del plan, La revolución pacífica, y así sucesivamente hasta el actual plan, Pacto por Colombia y la equidad, que tiene previsto la reducción de cerca de  cinco millones de pobres.  Lo anterior implicaría que esa reducción durante tan extenso período habría acabado la pobreza en nuestro país hace varios años, y la inequidad ya estaría superada; sin embargo, cifras del Dane, estudios de entes privados y la evidencia demuestran lo contrario.

Considerando algunos aspectos del plan de desarrollo actual, llama la atención la exaltación de la administración Uribe, algo provocador, desenfocado y de mal gusto, y la red de cooperantes, asuntos que, aunados a varias actuaciones del ejecutivo como el nombramiento del inquisidor Ordoñez en tan alto cargo internacional, están contribuyendo a profundizar la polarización, lo cual implica grave incumplimiento de la promesa de Duque de promover la erradicación de la polarización del país. De otra parte se insiste en mecanismos del desarrollismo como incentivos al empresario, y el emprendimiento, aspecto que lo inició Cesar Gaviria con la Oficina de readaptación laboral, estrategia con resultados desastrosos, dado el alarmante incremento del sector informal; no podía faltar el ingrediente asistencialista al fijar un incremento del número de jóvenes en acción, de 100 mil a 500 mil.

En síntesis, varios aspectos de las políticas adoptadas y del Plan de Desarrollo, están caracterizados por la polarización, ingenuidad, desconocimiento y la chabacanería; es el caso de la expresión, “El que la hace la paga”, desteñida copia de los dicharacheros de las historietas policiacas de la década de 1950. Además, son ilusos al considerar que ahora sí contarán con aportes de trabajadores independientes para la salud, y como gran anuncio mencionan generar 1’600.000 empleos, desconociendo que en el cuatrienio  el incremento de la fuerza laboral será mayor, por esta imprecisión se afirma,  “Tendremos una tasa de desempleo de 7.5%, algo jamás visto”; el embeleco de la economía naranja nadie lo entiende, y la equidad se entiende al estilo Peñaloza cuando afirma que con la construcción de parques y  ciclovías se logra equidad, porque es un lugar común donde ricos pobres confluyen  y por tanto se saludan.

 

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