Luis Enrique Dussán

Luis Enrique Dussán López

Preocupa la situación de los jóvenes en el Departamento del Huila, la drogadicción es campante en cada uno de los 37 municipios y lo que se palpa es que el microtráfico esta permeando todos los niveles de la sociedad y a todas las edades, pues desde niños los están induciendo y generando alta dependencia. Empiezan a perder los valores y principios, el respeto, se destruyen las familias, se exacerba la delincuencia, y hasta se pierde el sentido de la vida, lo que contribuye a los altos niveles de suicidio juvenil.

La primera reacción lógica es la aplicación de la autoridad, que debe ejercerse con toda la contundencia, especialmente hacia los jíbaros que deben ser expulsados de las escuelas y colegios, sus alrededores, sitios públicos y donde quiera que operen; tarea que no solo compete a la Policía que hace ingentes esfuerzos, sino desde una política pública en cabeza de los gobiernos nacional, departamental y municipales con el apoyo de toda la sociedad.

Pero claramente esto no es suficiente si no se avanza en acciones efectivas que resuelvan el problema de fondo, como es la recuperación de la familia como célula principal y núcleo fundamental de la sociedad, que contribuye de manera definitiva al desarrollo integral de las personas. Debemos aplicarnos con mayor atención en la formación desde el hogar, dando amor, infundiendo autoestima, compromiso, disciplina, honestidad, carácter, gratitud, optimismo, humildad, paciencia, tolerancia, comprensión, cooperación. Debemos recuperar la comunicación y la confianza, los momentos de compartir y la diversión en familia. Hacer que los hijos se esfuercen para obtener sus cosas, que aprendan a valorar y que le encuentren sentido a su existencia.

Así mismo fortalecer nuestro sistema educativo y acompañar los esfuerzos de la religión en la misma dirección que en la familia, donde además de transmitir conocimientos, ayudemos a formar buenos seres humanos, con dignidad, felices, que produzcan, progresen, aporten y se sientan útiles a la sociedad.

Adicionalmente, contribuye a esa formación y permite ocupar productivamente el tiempo de los jóvenes, llevarlos a aprender un arte u oficio que les pueda ser útil en su vida, desarrollar alguna actividad artística o cultural, practicar algún deporte y prestar un servicio social.

Todos deberíamos preguntarnos cuál es nuestro papel y responsabilidad con nuestras nuevas generaciones, que si no actuamos ya, se echarán a perder. Sin duda el reto es inmenso, requerimos un relevo generacional responsable con la vida, donde desde la política, lo público o cualquier posición que tengamos en la sociedad, podemos contribuir.

 

 

Comentarios