Las horas pasan y no se tiene respuesta por parte de la EPS Comparta, para el pequeño Erik Santiago. Foto suministrada y autorizada por la madre del niño.

Nuevamente la vida de un niño está en manos de una EPS. Esta vez se trata de Erik Santiago Nieto Íles, el menor de tres hijos y el único baroncito de una familia campesina guadalupana, a quien la EPS Comparta se ha negado a suministrarle de forma oportuna las autorizaciones para el tratamiento médico que requiere por una cardiopatía congénita.

Los padres Fabio Nelson Nieto Parra y Maritza Íles Murcia quienes residen en la vereda Mortiñal, a una hora del perímetro urbano del municipio de Guadalupe, pide que no se le sigan vulnerando los derechos a la salud y a la vida de su bebé, pues cada hora que pasa sin recibir el tratamiento agrava su situación.

 

Corazón en emergencia

Cuando Maritza tenía 36 semanas de embarazo, una ecografía de detalle descubrió que el bebé venía con uno de los 50 tipos diferentes de cardiopatías congénitas, o malformaciones congénitas del corazón que hay.

Según datos médicos oficiales, se calcula que las cardiopatías se presentan en 8 de cada 1000 recién nacidos. La gran mayoría de las cardiopatías congénitas son susceptibles de una corrección total y definitiva o casi definitiva, permitiendo que el niño disfrute de una vida también completamente normal o casi normal.

Erik Santiago nació el pasado 22 de noviembre, mañana cumplirá sus primeros tres meses de vida, pero su EPS le ha hecho difícil poder tener la oportunidad de que sea corregida debidamente su problema físico.

El diagnóstico de los profesionales del Hospital Universitario ‘Hernando Moncaleano Perdomo’ de Neiva, advierte que el niño porta una cardiopatía congénita con alto flujo pulmonar, con riesgo de infecciones respiratorias que pueden comprometer la vida del pequeño paciente.

“Mi bebé presenta unas perforaciones dentro del corazoncito, que están abriéndose más y requiere una cirugía muy riesgosa. Necesita también valoración por cirugía pediátrica cardiovascular, y aplicarle mensualmente una inyección para evitar una infección, pero la EPS no me quiere autorizar ese medicamento pos”, manifiesta la preocupada madre.

Maritza se refiere al Palivizumab, un anticuerpo utilizado para la prevención de la infección del virus sincitial respiratorio (VSR) en bebés de alto riesgo por prematuridad, enfermedad cardíaca congénita clínicamente significativa o displasia broncopulmonar.

“Perdí varias veces el viaje hasta Neiva porque en Comparta me decían que no tenían convenio con hospitales especializados en cardiopatías congénitas. Juegan con las personas, me autorizaron la inyección, y luego me salieron con el cuento que ya no me la daban, así me han tenido todo este tiempo, hasta que el niño se me enfermó y lo tengo ahora hospitalizarlo en la clínica Medilaser porque le cogió infección en un riñón, todo porque la EPS no me entregó a tiempo la inyección para evitársela. Ahí todo funciona patas arriba, el lunes casi pierdo una cita con el bebé porque los códigos que me había dado la EPS estaban mal”, denuncia Maritza.

El caso ya tiene un incidente de desacato de tutela para la EPS Comparta. Mientras tanto en Medilaser los médicos tratan de controlarle la infección al pequeño Erik Santiago, esperan que logre superar lo que llaman código azul y que todo se dé con Comparta para salvar su vida.

Familiares del bebé protestan por la negligencia de la EPS.

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