Daniel Cabrera Pardo
danielcabrerapardo@gmail.com

Consultor de Innovación
Linkedin: danielcabrerapardo

La democratización de la tecnología no sólo se basa en la accesibilidad a dispositivos más modernos, sino en la posibilidad de participar de un nuevo tipo de sociedad que está creciendo de manera acelerada gracias esta cuarta revolución industrial. Sin embargo, para ser parte de un mundo intangible, la manera en la que tenemos voz y voto es a través de otro intangible: nuestra identidad digital.

La economía y sociedad digital ha sobrepasado en tamaño el mundo tangible al que pertenecimos por milenios, pues se estima que para 2022 el 60% del Producto Interno Bruto Global será digital, es decir, consumiremos más productos y servicios a través de medios digitales que físicos.

Por otro lado, la población que tiene acceso y utiliza con frecuencia internet, ya supero el 50% de los habitantes de la tierra, lo que también indica que la mitad del planeta hace parte de una economía en la que participan y tienen identidad; Pero ¿qué es realmente una identidad digital?

De acuerdo con el Foro Económico Mundial no hay nada más fundamental para una persona que su identidad; Literalmente, es un compuesto de nuestra historia, creencias, aprendizajes y comportamientos ligados a una cultura, familia, nacionalidad, etc. Por otra parte, nos guste o no, nuestra identidad está creciendo hacia una sociedad digital, definiendo a qué productos, servicios o información accedemos y qué datos personales queremos compartir con empresas y otros usuarios.

Como ejemplos de identidad digital está nuestro correo electrónico, el registro de nuestras actividades en redes sociales como Facebook y el historial de películas y series que tenemos en nuestro perfil de Netflix, etc. Cualquier producto o servicio que nos identifique, tiene un registro de quienes somos de una forma más o menos completa.

La manera en la que se construya la identidad digital de cada uno va a determinar la representación que tendremos en la web, a qué tenemos derecho y con qué seguridad decidimos explorar el mundo virtual.

Como explica el Banco Mundial, hay todavía en el mundo más de 1 billón de personas que no tienen ningún tipo de documento o mecanismo de identificación (cédula, registro civil, etc.), la mayoría concentrada en África subsahariana. No obstante, tener un documento físico hoy en día no es garantía de tener derechos o participar de una sociedad.

Si vemos en la identidad digital un medio de democratizar el acceso de las personas al mundo y la sociedad del siglo XXI, estaremos aceptando la dualidad en la que nos desenvolvemos, dentro y fuera de internet.

Uno de los casos mas renombrados por su modelo de gestión ciudadana existe desde el año 2000 en Estonia, donde es obligación de todos los ciudadanos contar con una identidad de doble función física y digital. El nivel de maduración de esta sociedad les ha permitido celebrar elecciones de gobierno a través de internet, habilitar a las personas naturales para que diligencien y apostillen documentos a través de firma digital sin la necesidad de notaria, así como acceder a tramites y cumplir sus deberes civiles por internet.

La realidad, es que la identidad digital es la clave para el crecimiento inclusivo de nuestra sociedad, y es una oportunidad adecuada para vincular aquellas personas que no han recibido si quiera un documento formal de identificación.

La firma McKinsey ha publicado recientemente un documento sobre el papel de la identificación digital, donde establece algunos beneficios de tener una cultura de este tipo de registro: Monitoreo fehaciente de la salud, educación y ocupación de las personas; Reducción en materia de corrupción y evasión de impuestos; Así como un aseguramiento de la participación ciudadana en la política y el gobierno online.

La promesa de una Colombia sin cédula, en donde no necesitemos el respaldo de un documento físico, una firma, una factura o inclusive un pasaporte, está cada vez más cerca. Desde una visión más humanista, cada persona es mucho más que un número de identificación o una huella. Si la tecnología está hoy almacenando y reconstruyendo lo que somos y hemos sido, está es una antología mucho más semejante a lo que queremos como identidad: Saber quienes somos y qué nos ha traído hasta aquí.

Conferencia del Foro Económico Mundial en Davos sobre ID Digital: https://bit.ly/2VurZZV

Lea el documento de McKinsey sobre ID Digital e Inclusión: https://mck.co/2UvbmN9

Conozca por qué 1 de 7 personas en el mundo sigue sin identificación: https://bit.ly/2JXsK7D

Lea el reporte del Foro Económico Mundial sobre la identidad en el mundo digital: https://bit.ly/2ORNhxC

Conozca el caso de Estonia como el país más digital del mundo: https://bit.ly/2NE2nH4

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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