Felisa Montoya nunca se imaginó que una tarde soleada de febrero sería golpeada brutalmente y menos que un habitante de la calle sería quien le propinara las heridas de las cuales aún se recupera.

Ella caminaba con tranquilidad por la Carrera Quinta, luego de pagar algunos impuestos en la Alcaldía, cuando de repente, un indigente la sorprendió, le pegó en la cara tan fuertemente que terminó tumbándola en el suelo, los  vendedores de un almacén de zapatos al ver la escena corrieron a ayudarla, levantándola y tratando de curar la herida que le dejó en su ojo izquierdo.

“El indigente se fue del lugar como si nada, un señor le pegó al ver que injustamente y sin ningún motivo agredió a mi madre. Los dueños del local que ayudaron a mi mamá le comentaron a ella, que él está acostumbrado a pegarle a las mujeres sin ningún motivo y que había lastimado con un golpe en la cara a dos señoras de edad en ese mismo lugar”, relató a través de sus redes sociales, advirtiendo para que más mujeres no sean golpeadas.

“Mi familia y yo nos atrevemos a comentar este caso para que todas las mujeres ya sea de sus familias, amigas o parejas tengan conocimiento y estén prevenidas cuando vean este hombre”, añadió.

Felisa, solo es una más de la lista de mujeres que ha sido atacada por este indigente que tendría trastornos mentales y que deambula pidiendo dinero y comida por la capital opita, especialmente por la Carrera 5 entre la calle 8 y 10, andrajoso, usando un buzo verde y unas bermudas negras con rayas laterales azul claro y unas chanclas rosadas.

Viviana Andrea Trujillo también fue agredida por el indigente mientras se desplazaba cerca al Centro Comercial Metropolitano, iba con una amiga y mientras conversaba y caía la noche, el habitante de la calle la empujó y terminó en el suelo asustada preguntándose qué había pasado.

“Él estaba sobre el otro andén, yo no pensé que me fuera  a hacer algo, cuando de la nada, sentí el fuerte empujón y luego vi que era él quien me había atacado sin ninguna razón”, expresó la joven de 26 años de edad.

Una problemática social

Según Tulia Inés Cantillo, coordinadora del programa Habitante de la Calle de la Secretaría de Mujer, Equidad e Inclusión, existen alrededor de 400 indigentes que recorren las calles de la capital huilense.

“Nosotros tenemos una casa donde los recibimos, les brindamos comida y la oportunidad de bañarse, además de iniciar un proceso de rehabilitación, pero son pocos los que deciden hacerlo”, afirmó.

Respecto  a los indigentes que poseen trastornos mentales, Cantillo aseguró que trabajan articuladamente con la Secretaría de Salud Municipal y departamental para trabajar con esta población. “Con ellos el trabajo es bien difícil, porque no son personas que están identificadas, sin cédula, que no saben quiénes son, no saben su edad o de dónde vienen, algunos son agresivos y rechazan cualquier tipo de ayuda. Además  son personas que el sistema de salud tampoco acoge, entonces tenemos un reto grande para lograr que puedan ser tratados”.

¿Y la justicia?

Por otro lado, el Comandante Operativo de la Policía Metropolitana, mayor Luis Durán expresó que judicializar a un habitante de calle no es tarea fácil.

“Primero hay que aclarar que independientemente de su situación, tiene todos los derechos de cualquier persona. Cuando hay flagrancia se puede realizar una judicialización más fácil y específica, pero posterior a que se ocasionen las lesiones pues requiere un proceso judicial, una entrevista y una plena identificación, donde se pueda saber quién es la persona que está ocasionando las lesiones y luego se realiza una investigación para dar con su captura. Pero como es un habitante de calle sin ningún tipo de identificación, se hace difícil su judicialización, por eso lo más fácil es cuando encontramos a la persona en flagrancia y hay una denuncia donde se identifica plenamente al responsable”.

“La recomendación es avisar inmediatamente a las autoridades, hacer las llamadas para que los cuadrantes puedan llegar de una manera ágil y rápida para hacer el proceso de judicialización inmediatamente ocurra el hecho”, finalizó.

Y mientras unos a otros se tiran la pelota, buscando responsables, el habitante de calle seguirá deambulando con su mirada perdida por el centro de la ciudad, esperando a su próxima víctima.

 

 

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