Elvira supervisa y es partícipe activa de todas las operaciones de su empresa.

Mujer, madre y empresaria emprendedora, una tarea nada fácil en el tiempo actual, cuando la sociedad te exige perfección y equilibrio en cada una de ellas, no obstante, para doña Elvira Muñoz Velasco estas tres facetas han sido un reto que ha cumplido con amor.

Madre cabeza de hogar, visionaria, encontró en su actual empresa la forma de cimentar una actividad económica para el sostenimiento de su familia y para dejar un legado a sus hijos, uno de ellos en condición de discapacidad y quien inspira parte del proyecto.

Doña Elvira, lidera hoy una empresa llamada Opifrut, dedicada a la producción y comercialización de pulpa de fruta 100% natural y libre de semilla.

“Nace por la necesidad de emplearme con todo mi grupo familiar. Porque yo tengo un hijo que se llama Oscar y él es egresado del Sena y él vio como proyecto de la despulpadora, entonces él me vendió la idea, me dijo mamá es algo que podemos trabajar todos, en vista de que yo tengo un hijo especial, que yo tengo que irlo encaminando hacia un futuro, que él tenga un enfoque también laboral, aunque los dictámenes médicos dicen que él no puede ejercer, de  todas maneras uno como mamá no quiere que sus hijos se queden ahí estancados”, manifestó Elvira.

Siempre está acompañada de su hijo Jhon Jairo, quien es su mano derecha a la hora de la venta.

El amor la impulsa

Es ese amor de madre la que ha llevado a ponerle todo su empeño a la despulpadora y lograr lo que hasta el momento ha logrado consolidar la empresa.

“Se empieza con recurso económico propio, yo no he tenido ayuda del Estado, ni de ningún ente gubernamental ni nada, el apoyo que he tenido es de la Fundación Utrahuilca, a través del profesor Yael, de los mercados campesinos, en estos momentos estoy tratando de conseguir préstamos con ellos, porque a medida que la empresa va creciendo, requiere materias primas, maquinaria, una serie de cosas que realmente son un poquito difíciles de conseguir en el caso mío que yo no tengo recursos”, expresó.

Camino a los almacenes de cadena

Aunque Opifrut nación con un funcionamiento artesanal, ha ido creciendo, tecnificándose y visionando cosas como la venta en masa y la exportación. Hoy por hoy ya la empresa está en proceso de llegar a los almacenes de cadena en Neiva, aumentando su impacto y circulación en el mercado.

“Tenemos una cita, digámoslo así coloquialmente con Éxito y otros almacenes de cadena, pero todavía no se puede decir vamos allá, porque  toca crecer como empresa, invertirle a la empresa, para poder llegar al cumplimiento (…) Nosotros distribuimos en este momento para plazoletas de comida, tiendas y en los mercados campesinos de Utrahuilca”, expresó la empresaria.

Su producto insignia es la cholupa, pero su inventario fue creciendo y ahora ofrece pulpas de fruta de maracuyá, badea, mora, mango, guayaba, lulo, y el arazá, “el arazá que es una fruta exótica del Caquetá, que me identifico con ellos porque traigo raíces caqueteñas, pero no se ha podido distribuir porque no está en cosecha”, explicó doña Elvira.

Para esta mujer trabajadora, lo que hace la diferencia en su producto, es que es 100% natural, no lleva ninguna clase de químicos, ni preservativos, ni saborizantes, ni endulzantes, la fruta viene 100% orgánica y la pulpa sale libre de semilla.

Además, como Opifrut participa de los  mercados campesinos organizados por Utrahuilca y Fundautrahuilca, la semila que saca de las frutas, la dona a los campesinos que vienes de varios municipios del Huila, para que la siembren en sus fincas.

“Es todo un reto”

Pese a que los logros han sido varios, y los triunfos la han acompañado en este proceso, para Elvira, ser mujer, madre cabeza de hogar y empresaria, ha sido muy difícil.

“Es muy duro, porque muchas veces uno da prioridades a unos campos, por ejemplo, en este caso está la cuestión familiar y laboral, y la parte ya digamos del espacio de ser mujer, prácticamente uno lo va dejando a un lado, pero pues ahí vamos, la idea es sacar adelante esta empresa con la ayuda de Dios y que hacia futuro, Opifrut sea una empresa representativa del Huila, porque nosotros estamos luchando a que el campesino cultive, que esté motivado, que diga si yo estoy motivado y tengo donde vender mi producto”, acotó.

Doña Elvira es madre de tres hijos, una mujer y dos hombres, uno de ellos es Oscar su socio  y Jhon Jairo, su hijo en condición de discapacidad y en quien se inspira para seguir adelante.

“Hay que perseverar, yo sé que no es fácil, más hoy en día con tanta cosa, tanto impuesto que el gobierno nos hace que tenemos que cumplir, pero siempre hay que estar con la frente en alto y trabajar porque la verdad para poder sacar adelante cualquier sueño nos toca trabajar y muy duro”, concluyó.

 

 

 

 

 

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