En estos talleres enseñan y motivan a las personas sin ningún tipo de conocimiento agrícola a planear y hacer sus propios cultivos de plantas aromáticas, verduras y hortalizas.

La ingeniera ambiental y empresaria Nani Marcela Lizcano junto a Lida Cuellar propietaria de la isla Hacienda Santorini, desarrollan talleres de cómo crear su propia huerta en casa. En estos talleres enseñan y motivan a las personas sin ningún tipo de conocimiento agrícola a planear y hacer sus propios cultivos de plantas aromáticas, verduras y hortalizas, mostrándoles desde cómo preparar el suelo hasta cómo cosechar y además cómo hacer sus propios abonos orgánicos de manera fácil y rápida.

El proyecto de la huerta se encuentra en una isla dentro de la ciudad de Neiva, la Hacienda Santorini, que se localiza por el sector de la avenida Inés García de Durán cruzando el río Magdalena en lancha. El taller se desarrolla en una casa en un árbol, lo que convierte este aprendizaje en toda una aventura.

Hay muchas hortalizas que se pueden cultivar en Neiva a pesar de su clima caliente. “Por ejemplo el cilantro, creo es la primer planta que todos deberíamos sembrar, es la más agradecida y no te decepciona en el primer intento porque hay otras plantas que son de paciencia y un poquito más difíciles de que crezcan y a veces las personas se desmotivan, como la yerbabuena, pero ella se da en esta ciudad. También podemos poner a germinar semillas de pimentón, tomate, lechuga que se da muy bien y todos los consumimos en nuestro hogar”, explica Nani.

En el taller de huertas, se aprende a hacer compostaje, preparar fertilizantes sin químicos para abonar las plantas y a controlar sus plagas y enfermedades de forma totalmente natural.

 

Cuidados básicos

No hace falta vivir en el campo, tampoco tener un gran espacio para crear una huerta. Hasta en un balcón se puede sembrar. Lo importante es proporcionarle agua, luz y abono orgánico. “En una matera pequeña en una ventana puedes tener cilantro, orégano, manzanilla. Se les puede ir cortando sus hojitas y usar de forma inmediata. Conceptos básicos para la manutención de la huerta, regarlas todos los días y el abono cada seis meses aproximadamente”, menciona la ingeniera ambiental.

Indica que el principal objetivo de tener huertas urbanas es la seguridad alimentaria. “Solo una planta de tomate te puede dar mínimo diez tomates”, dice Nani, haciendo énfasis en la economía que pueden encontrar las personas al cultivar en casa.

En los talleres en Santorini se crean redes de trueques, lo que siembra cada uno de los aprendices lo intercambian luego entre ellos.

Quienes asisten los sábados a estos encuentros, son en su mayoría personas que tienen un empleo y buscan no solo aprenden a cultivar sus propios alimentos sino también vivir una experiencia de esparcimiento y relajación. Se crea un vínculo social, un ambiente de amistad y se disfruta aprendiendo.

En el taller se comparten mañanas relajantes acompañada de mucho conocimiento.

Apuesta a la empresa de lo natural

Nani Marcela Lizcano fusiona su espíritu empresarial con las bondades de la naturaleza. La neivana de 28 años egresada de la Universidad Corhuila es la creadora de la Tienda ecológica Amanita.

La idea de una empresa con sentido social ambiental nació hace dos años fruto de su inquietud en estudiar, leer y explorar sobre insumos industriales amigables con el medio ambiente. Inició con la formulación de productos que probó una y otra vez para hacer que funcionarán.

Finalmente en junio del 2018 logró formalizar la empresa con matrícula mercantil en Cámara de Comercio. Con la plena seguridad de que todos sus productos son eficientes, se registró la marca Amanita.

Se especializa en jabonería natural y ecológica, con una amplia variedad. Jabones de aloe vera y caléndula; uva y biotina; cúrcuma y miel; exfoliante de avena y coco; arroz y romero; agua de rosas y colágeno integran la lista de productos. Cada uno de ellos tiene propiedades específicas para el cuidado de la piel, sea sensible o normal, predispuesta a alergias, resequedad o exceso de grasa.

Amanita también realiza una campaña con algunos restaurantes de la ciudad, que les proporciona el aceite de cocina usados con el que se frita los plátanos, los nuggets y otras cosas, y lo transforma en jabones en crema lavaloza biodegradable, jabón para ropa y jabón para lavar perros. “No son grasosos, la grasa desaparece ya, estos jabones están transformados y son limpiadores”, asegura Nani.

Los clientes de Amanita ven efectos positivos en su piel y su bienestar, lo que ha hecho que la empresa se proyecte cada vez más en el mercado opita y nacional.

La innovación y el uso de componentes naturales son los pilares que conforman este espectacular emprendimiento.
Productos Amanita.

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