En una verdadera tortura se ha convertido la preparación de los pacientes, para una cirugía ambulatoria en algunos centros hospitalarios y clínicos de Neiva y del país.

Un trabajo de alistamiento que empieza con la preocupación que producen una intervención no solo para los usuarios del sistema de salud, sino que también para las familias; debido a los riesgos que puede traer un procedimiento médico por muy pequeño que sea.

Pero son los ayunos prolongados antes de una cirugía, los que se convierten en el mayor dolor de cabeza para los pacientes que a diario tienen que someterse a estas intervenciones, pensando en mejorar su estado de salud.

El médico Martín Hernando Ramos, especialista en Anestesiología y Reanimación de la Universidad Nacional de Colombia confirmó que, los largos ayunos en un preoperatorio inciden en desenlaces clínicos negativos con repercusiones metabólicas y quirúrgicas durante la intervención.

Según el especialista, estos son motivos suficientes para procurar que los pacientes lleguen a su cirugía con el menor tiempo de ayuno posible, sin afectar su seguridad.

“Aunque esas consideraciones metabólicas están ampliamente demostradas, no se había profundizado mucho en la experiencia global de los pacientes, específicamente en cómo el ayuno mismo puede incidir en los síntomas de malestar general y en otras sensaciones específicas como la sed, el hambre o las náuseas”, explicó el especialista.

Detalles

Una investigación a 133 pacientes que tuvieron que esperar horas y horas en ayuno por un procedimiento quirúrgico, le permitió establecer esta posible afectación en el estado de salud de los colombianos, teniendo en cuenta que solo 19 de ellos tuvieron prácticas de ayuno preoperatorio adecuadas.

María Contreras es una mujer oriunda del Huila que se sometió a un procedimiento médico ambulatorio llamado ‘Cerclaje Cervical’ (Colocación de puntos de sutura en el cuello uterino para mantenerlo cerrado y evitar que se abra prematuramente en una mujer que se encuentra en embarazo), procedimiento al que tuvo que esperar cerca de 24 horas en ayuno.

“Fue una situación muy complicada porque se convirtió en una verdadera tortura, teniendo en cuenta que la sola intervención tenía unos riesgos para mí y el bebé; en la clínica me dijeron que la última comida tenía que ser antes de las 7 de la noche y que al otro día muy temprano tenía que presentarme en la clínica para la cirugía que estaba programada”, manifestó.

La mujer aseguró que solo hasta las siete de la noche ingresó a la sala de cirugía, casi 24 horas después de estar esperando en completo ayuno.

Nuevos datos

En los primeros estudios, el doctor Ramos no encontró una asociación estadísticamente significativa entre el tiempo de ayuno y las sensaciones de malestar general y específicas, pero la información recolectada sí le permitió hacer un diagnóstico sobre qué tanto cumplen los pacientes las recomendaciones mundiales, como las consignadas en la última guía de la Sociedad Americana de Anestesiología (ASA).

Por medio de las encuestas se logró evaluar las recomendaciones que se dan por grupos de alimentos como bebidas claras, lácteos, harinas, carnes, y fritos.

Sin embargo, estos datos se podrían relacionar con la manera como se ofreció la información y con el contenido de la guía ASA. Al respecto se encontró que casi siempre las recomendaciones se dieron verbalmente, sin explicar la importancia del ayuno y por el grupo de anestesiología, siendo la recomendación más frecuente la de mantener el ayuno de ocho horas para todos los grupos de alimentos.

“No encontramos una asociación entre los tiempos de ayuno prolongado –que de hecho fueron bastante extensos– y las sensaciones de malestar”, asegura el médico investigador, quien comenta que en estudios de otros países sí se han establecido posibles relaciones, lo que abre la puerta a posteriores estudios, por ejemplo. sobre las determinantes culturales y sociales que pudieran estar relacionadas con el resultado.

El investigador anunció que la población del estudio se organizó en tres grupos según su grado de seguimiento a las pautas de ayuno. El grupo “de los adherentes” presentó un ayuno de nueve horas en promedio, el grupo “extendido” trece horas y el grupo “extendido extremo” más de 15 y hasta 24 horas.

Propuestas

El doctor Ramos propone dos estrategias para mejorar esta situación: la primera; que el personal de salud conozca mejor y cumpla con las recomendaciones estipuladas por las diferentes sociedades científicas, y la segunda; proponer nuevas formas de brindar la información, como por ejemplo entregarle al paciente un recordatorio por escrito.

Agrega que “una de las posibles causas de que no estemos brindando las recomendaciones adecuadas es que cuando se valora al paciente en la consulta preanestésica usualmente no se sabe qué día va a ser operado ni si va a ser en la mañana o en la tarde. Por eso la recomendación más sencilla es decirle que deje de comer desde la noche anterior, lo cual no es correcto”.

¿Cómo llevar un ayuno preoperatorio adecuado? El ayuno preoperatorio se considera como una de las prácticas fundamentales durante el perioperatorio y su objetivo principal es disminuir el riesgo de aspiración pulmonar y sus potenciales complicaciones.

Al respecto, la mayoría de las sociedades científicas coincide de manera casi unánime en sus recomendaciones para los distintos subgrupos de alimentos.

Alimentos y bebidas               Horas de ayuno

Bebidas claras                                   2 horas

Leche humana                                   4 horas

Leche de fórmula                               6 horas

Leche no humana                              6 horas

Comida ligera                                     6 horas

Carnes/Fritos                                     8 horas

 

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