Guillermo Orlando Sierra es el rector de la Universidad de Manizales.

CLAUDIA MARCELA MEDINA GARCÍA

gerenciageneral@lanacion.com.co

 

La universidad de Manizales puso su interés en Neiva como la ‘puerta’ para tomarse el sur del país con sus servicios y ofertas académicas.

El rector Guillermo Orlando Sierra habló con LA NACIÓN de los programas que quieren ponerse al servicio de los huilenses para formar estudiantes que conozcan su territorio, generen discusiones frente a su entorno y logren tener posiciones críticas en la transformación de su región. También se refirió a polémicos temas como el ‘adoctrinamiento’ en las aulas y la propuesta de llevar jóvenes de escasos recursos a colegios de alta calidad.

 

¿Cómo llega a la Rectoría de la Universidad de Manizales?

Mi papá y mi mamá son seres humanos que entienden que en la vida se obtiene felicidad cuando se sirve al otro. Ambos son psicólogos y mi papá fue toda la vida maestro. Creo que parte de los hábitos que nos sembraron a nosotros fue leer para aprender a entender al mundo, en la casa era el instrumento de conversación. Un día cuando estaba trabajando como profesional, me fui a dar clases y comencé a aplicar lo que me contaba mi papá, siempre hacía énfasis en que ser maestro es el arte de la redundancia, no es la hipertrofia de la ilustración, es una conexión de seducir, de provocar al estudiante. Y es así, como llego a la rectoría en un momento donde la universidad estaba buscando pensarse de una nueva manera. El rector que estuvo antes que yo, transformó la autoestima de la universidad porque pensábamos que era muy ‘chiquita’ y él nos dijo que debíamos creer en nosotros, eso ayudó a la expansión de conciencia como profesores. Cuando él sale, el reto era desdoblar eso y en esa búsqueda, el Consejo Superior, vio el nombre mío, hicieron entrevistas y después me nombraron el 3 de septiembre del 2008.

 

¿Qué trayectoria tiene la Universidad de Manizales?

La Universidad tiene 46 años y medio, tenemos 8.700 estudiantes en programas de postdoctorados que es profundización investigativa. Tenemos 3 programas de doctorados, 18 de maestrías, 10 especializaciones y 17 programas de pregrado. Tenemos modalidades presenciales, educación a distancia tradicional y en los últimos 4 años algunos programas en modalidad virtual.

 

¿Por qué están mirando al Huila?

Por lo que ya hemos aprendido. Nosotros comenzamos a llegar al Huila hace unos 8 años y cuando lo hicimos nos descubrimos, extrañamente, no bajamos a decir qué hacer sino a buscar cómo entender la gran discusión de lo distinto y en esas observaciones particulares que los estudiantes logran realizar en su trabajo de maestría, empezamos a focalizar algunas opciones de formular unos problemas fundamentales a un asunto que nosotros llamamos ¿Cómo ser razonable en el país? Para nosotros la razonabilidad tiene que ver con el actuar moral y comenzamos a ver que hay muchos nichos donde todavía la comprensión moral como expansión de la autonomía viene siendo limitada y eso cierra la posibilidad de entender cómo los ciudadanos somos autores de país. El Huila nos proporcionó ese entendimiento de cómo sí se puede ser autor de región y por eso venimos a hacer coautores de los mismos desarrollos de la región.

 

¿Cuáles serán los programas académicos que van a prestar?

Tenemos varios ejes de reflexión. El primero tiene que ver con los Objetivos de Desarrollo Sostenible; la segunda es la conexión que hay entre la ciencia social, los niños y los jóvenes. Todos decimos que son el futuro y el obrar de la escuela nunca incorpora la niñez y juventud en la política pública que se hizo visible en el año 2000. Siempre le hacen creer que no están listos y que en algún día llegará su momento y lastimosamente, cuando llegan a los 25 años se dan cuenta que no funciona. Los niños y los jóvenes son utilizados para todo, pero realmente no son el centro de la conversación. Hemos avanzado mucho en políticas sociales que es una ambulancia recogiendo heridos de la mala política pública. Originalmente, es la Facultad de Ciencia Sociales que reflexiona, Comunicación, Psicología y Educación como pregrados y constituyen reflexiones en el marco de maestrías en Educación desde la Diversidad, Docencia, Educación de Desarrollo Humano y cierra con el doctorado de Ciencias Sociales y el curso postdoctoral que opera en toda Latinoamérica. Un tercer eje de reflexión es la Analítica de Datos o Minería de Datos.

 

Este último programa o reflexión, ¿qué busca?

En Colombia carecemos de memoria de nuestro caminar y eso tiene que ver en que no sistematizamos la experiencia y no creemos que ya lo hemos hecho. No hemos construido un capital cultural de cómo nos estamos transformando y empezamos a tener datos aislados muchos que carecen de sentido, porque desconocemos el antes, el contexto. En unos años vamos a comenzar a hablar de unos escenarios donde la práctica profesional es otra. Los médicos serán para la salud, no solo para la enfermedad, eso cambia el modelo donde todo se desarrolla. Tenemos que ver como la nanotecnología, la biotecnología, son herramientas que al servicio de la genética van a poder producir hígados, riñones, que hoy son grandes enfermedades. Si somos capaces a aventurarnos, cambia todo, podemos estar cerca de crear cosas nuevas y somos capaces de analizar los datos. Hay que romper las dinámicas establecidas, yo sé que da seguridad quedarnos quietos y no descubrir. Hay que arriesgarnos para crear una versión distinta o vamos a seguir teniendo las mismas discusiones, pero nada se va a transformar.

 

¿Esos programas estarán en el Huila?

Por ahora traemos, la capacidad de construir problemas. En principio, es un servicio formativo e interacción en una zona cualquiera de un municipio del Huila o proyectos de investigación que provean ideas. Hay distintas consecuencias de las conversaciones que podamos tejer con agentes públicos o privados. Más que sede será una oficina donde les contaremos a las personas lo que hace la Universidad y la capacidad que se tiene escuchando las necesidades que existen para empezar a construir desde la discusión regional y lo que se necesita.

 

En los últimos días el debate ha estado en el ‘adoctrinamiento’ dentro de las aulas. ¿Usted es docente, realmente es posible adoctrinar a un estudiante?

La educación en general es un escenario político, porque requiere que cada sujeto entienda los acuerdos que se hacen por medio de la mayoría y en esa ruta cualquiera que crea que un niño es una ‘tabla en blanco’ que llega a un salón, sin criterio, pues podría decir que es ideológico. Para mí no es así, ellos son sujetos con capacidad, criterio y juicio, capaces de capturar información con beneficio de inventar. Pueden haber procesos de ideologización, desde mi percepción la personalidad no se desarrolla de manera libre, es muy paradójico. Hay libres expresiones, pero no desarrollo. El que esté haciendo un trabajo de formación ideológica en una escuela, se está equivocando porque lo que tiene que hacer es formación política, herramientas para comprender los entornos y construir escenarios deseables. En este país nos la hemos pasado de extremos a extremos, es importante ver cuál es el orden para la libertad, como dice Mauricio Villegas, necesitamos aprender que no es ninguno de los dos extremos los que van a resolver la situación del país, sino la armonía.

El rector de la Universidad de Manizales, Guillermo Sierra, en la entrevista con la gerente general del Grupo Informativo LA NACIÓN, Claudia Marcela Medina García.

Pero, el cartel en una escuela en el colegio Montes de Maria que decía “abrazamos la JEP” fue señalado por el senador Álvaro Uribe como un caso de ‘adoctrinamiento’ ¿Es así?

Yo creería que es una actividad de clase, en el sentido, que creamos espacios de simulación de realidad. Debemos ver la intención, no podemos ser tan arriesgados y atrevidos de decir que los maestros no hacen ideología o sí la hacen, porque toda ciencia es interesada e ideológica. El asunto que a mí me parece complejo es que nosotros caigamos en la trampa de las prácticas partidistas, deben es darse herramientas para comprenderlas. Todo esto está sujeto a lo que cada persona quiere ver. Las lentes del observador es el que carga de juicio moral la situación.

 

La propuesta que hizo el senador Uribe de llevar los jóvenes de bajos recursos a un colegio privado y pagarle los estudios, ¿Cómo le parece?

Eso está funcionando hace muchos años, eso se llama colegios en concesión en la administración de Petro, muchos colegios se concesionaron y son funcionales, porque hay planta física, profesores y eso facilita la cobertura. Entonces no me parece novedoso, lo que sucede es que hacen unas cirugías entre lo público y privado que rompen la armonía en la construcción de una sociedad. Todos los privados tributamos al desarrollo de lo público, entonces no entiendo cuál es la preocupación que lo público se vuelva endogámico, yo creo que tenemos que aprender de lo que ha pasado en las diferentes partes del mundo como la antigua Unión Soviética. Yo pienso que cada vez hay que conjuntar las cosas y se van a generar escenarios donde sí cabemos, me parece plausible que algunos muchachos de estratos bajos lleguen a la universidades públicas y privadas de alta calidad, pero que no vayan a ser revictimizados en esa sociedad. Nosotros también pensamos que estudiar es no untarse las manos y yo creo que también lo que hemos hecho es atrofiar la formación técnica, las tecnologías y vale la pena incorporarlas de buena manera. Está bien juntar lo público y privado, nosotros no podemos creer que la educación en Colombia es más adecuada, ninguna de las dos puede decir ‘Yo Soy’, al contrario, creo que las dos cuando se articulan, proveen insumos necesarios para el desarrollo del país.

 

¿Cómo deberían trabajar las universidades?

Nosotros hace 10 años acordamos con los rectores de cuatro universidades ‘Sumar’ e hicimos el Sistema Universitario de Manizales. Iniciamos una modalidad en pregrado donde todos los programas de pregrado sacaron un listado de cursos para proponerlos a las otras universidades. Cada director de programa evaluó lo que homologaría para cada programa, entonces cada programa tiene identificado las materias que las otras universidades ofrecen y que ellos homologan. Lo único que debe hacer el estudiante es matricularse y pagar en la universidad de origen. Con este modelo hemos ganado articulación, armonización y hemos incrementado la flexibilidad porque se multiplica por cinco. Por ejemplo, Administración de Empresas. Cuatro de las cinco, tenemos la carrera, entonces el estudiante puede ver diferentes cursos y facilita el desarrollo de los muchos y la interacción entre los estudiantes universitarios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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