Froilán Casas Ortiz

Este aforismo o proverbio lo tomo de Confucio y, continúa …, que maldecir la oscuridad. Permítame amigo lector ofrecerle algunos elementos de juicio, frente a lo que oímos, leemos o hablamos. Por favor, no acepte discursos incendiarios ni escuche a “nuevos mesías” que se autoproclaman los salvadores del mundo:  si no se vota por ellos, todo está perdido. Ese discurso está devaluado, para decir lo menos. Los profetas del fracaso en todo ven problema y, en el caso de la contienda electoral, viven criticando al contrincante, queriendo edificar el futuro, denigrando del otro. Quien no es propositivo, no debe ser escuchado. Tan fácil es ver los toros desde la barrera, láncese al ruedo a ver cómo lo hace. Usted no crece vituperando a los demás, no sea resentido, no sea acomplejado, brille con luz propia, ofrezca alternativas posibles. No viva mirando el espejo retrovisor. ¿Cuál es la solución que usted plantea? Ordinariamente los más sarcásticos y agresivos, cuando llegan al poder, son los más arbitrarios y autocráticos. Escuche discursos propositivos. Castigue al soberbio y autosuficiente, no votando por él (ella). Déjese orientar por personas serenas y ecuánimes. Aquellos que se presentan como redentores, tienen a su espalda un sinnúmero de defectos. En todos los gobiernos ha habido cosas buenas y malas; ofrezca alternativas, no se quede lamentándose por la leche derramada. Acepte el pasado para ver lo positivo que ha habido en él; proyecte el futuro sin tirarle basura al vecino. Usted hace parte de una grada en la escalera de la historia, ésta grada le ha permitido ascender. Por favor, sea realista, usted no ha descubierto la pólvora o, ¿usted cree ser innovador por afirmar que el agua moja? No sea iluso, ha habido y hay gente más inteligente que usted. Permítame decirle que, usted es un eslabón de la historia, sepa encajarlo para que usted sea pieza clave  en el devenir de los tiempos. Por favor, ilústrese para criticar, no dé palos de ciego; fundaméntese para criticar y, sobre todo, para proponer. Las personas que hablan tanto de su yo, suelen ser vacías espiritualmente. Valore al que opina diferente a usted, esa es madurez democrática. Si usted no permite el disenso, usted sencillamente, no es demócrata. El desliz del otro no lo celebre, gozando del dolor ajeno. No sea ruin y bajo, juegue limpio. La grandeza de un hombre consiste en saber perder y saborear el triunfo con sencillez y serenidad. No llegue al poder para desquitarse de sus opositores. En la plaza pública es normal el disenso; en el gobierno, proyección y ejecución: se gobierna para todos. El buen gobernante, suma no resta sin caer en “mermeladas” acríticas y arrodilladas. No construye historia quien vive criticándolo todo, sin ofrecer alternativas de solución. Por favor, tenga cuidado con el que nada tiene que perder, mañana será su peor verdugo. Cuide su imagen y no venda su honra por un plato de lentejas. No enlode su nombre prestándose para hacer torcidos; sea trasparente. El país, la región necesita personas honestas, trasparentes y capaces. Ciudadano honesto: vota candidatos honestos, con gran solvencia moral y académica.

 

 

 

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