Piero Emmanuel Silva Arce

Piero Emmanuel Silva Arce

Todos los actores políticos ya están en la carrera por alcanzar algún puesto de representación en las próximas elecciones a las corporaciones públicas locales. Varias personas ya imprimieron sus tarjetas y grabaron sus videos prometiendo mejoría de las condiciones sociales de los más necesitados; más de lo mismo, las estrategias electorales se repiten en un país donde siempre han redundado las mismas élites en el poder mientras los sectores medios y populares, que son la mayoría, duermen en un aletargado sueño producto de la violencia, la desigualdad y el maltrato social generalizado.

Las estrategias electorales siguen siendo las mismas, muy pocas veces se sale de los aburridos discursos; Esto es así debido a que la forma de hacer política tiene que ver con un ejercicio vertical e inmediatista. Los viejos candidatos y los nuevos no han sido llevados a participar en las contiendas electorales por una conformación política consolidada, con una agenda programática clara ideológicamente y con una colectividad comprometida con la tarea de ser creativos a la hora de proponer nuevas ideas y nuevos estilos en la actividad política. Hay dos cuestiones que pueden explicar por qué la política se concibe sin una planeación amplia que dé lugar no solo a la inclusión de sectores nuevos en el poder, sino a la construcción de proyectos más democráticos en el marco de dinámicas anti clientelistas y anti corruptas: 1. Los momentos electorales son concebidos como el fin en sí mismo; no hay una preparación a mediano y largo plazo en torno a procesos sociales que puedan, en un determinado momento, medirse en unos comicios. Al carecer de colectividades, quienes logran ganar trabajan para pagar favores de tipo clientelar mientras los territorios que gobiernan siguen estando al vaivén de la improvisación y de la resolución de problemas que vienen de temporadas anteriores; 2. La tradición en América Latina es cercana a los populismos y eso hace que los procesos políticos siempre tengan el impulso de líderes; esto en esencia no es ni malo ni bueno, pues en determinado momento alguien puede impulsar proyectos importantes para una sociedad, el peligro es que si no se logran consolidar estructuras sociales en todos los niveles que sostengan un determinado proyecto, este puede desmoronarse fácilmente.

Es importante insistir en la necesidad de generar espacios donde la ciudadanía tenga la posibilidad de construir procesos políticos desde sus propias experiencias y necesidades. En la medida en que se construyan escenarios de dialogo, se podrá avanzar hacia un proyecto de sociedad distinto.

Comentarios

Compartir
Artículo anteriorEs mejor encender una vela
Artículo siguienteCelebración