Alejandro Serna Serna

Múltiples rosas, serenatas, abrazos y elogios fueron el foco de atención de la semana anterior hacia nuestras queridas mujeres y no en vano mi sentida y dedicada columna anterior titulada “mujeres empoderadas y capaces”, donde las exaltamos en el marco del Día Internacional de la Mujer y donde tangencialmente esbocé una preocupación sobre hechos repudiables de violencia de género que vale la pena analizar.

Pareciera que se nos olvidó la educación de nuestros abuelos quienes constantemente nos recordaban que: – “A la mujer ni con el pétalo de una rosa”-, ante los predominantes lunares en nuestro departamento y ciudad de maltrato físico hacia la mujer, el feminicidio, el doblegamiento femenino producto del machismo, el acoso laboral y conductas en contra la libertad sexual, pese a que el Congreso de la República se haya pronunciado mediante diversas leyes que endurecen las penas y las sanciones.

Plausible que en el Huila exista la Ordenanza 013 de 2014 promulgada por la Asamblea Departamental mediante el cual se adoptare la Política Pública de Equidad de Género para las mujeres huilenses y se fijaren las líneas y estrategias para crear la Comisión Intersectorial. Muy valeroso que en Neiva mediante el Concejo de Municipal se haya expedido el Acuerdo 024 del 2017 adoptándose la Política Pública de la Mujer y de Equidad de Género, pero totalmente execrable que después de tanta “alharaca normativa y de políticas”, camine uno las calles y comunas de la ciudad y se encuentre con historias que ocultan moretones de las mujeres y casos acoso.

¿Qué nos está pasando? ¿Acaso no tenemos en cuenta el empoderamiento de la mujer como eje fundamental del hogar? ¿Será que existe sumisión de las mujeres en las casas?

Basta con hacer un análisis comparativo de los años 2016, 2017, 2018 del Informe del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses en el caso Huila, para darse cuenta con cifras en mano, que, en el caso de los lesionados en el departamento, la problemática gira en torno a las mujeres como las principales receptoras de los hechos de violencia de su pareja, violencia entre otros familiares o el presunto delito sexual, siendo ellas las más afectadas.

Dejemos la doble moral, por un día celebrando la importancia de la mujer, pero el resto de días golpeándolas y maltratándolas en las casas. Las mujeres merecen todo nuestro respeto en todos los momentos y los tiempos, por lo que hay que repensar la forma de como se está educando a los niños como futuros maltratadores. El llamado es hacer énfasis a la formación de niños con principios y valores basados en el respeto y la tolerancia, de lo contrario seguiremos en las mismas.

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