Germán Palomo García

Leí en la prensa local dos comentarios que preocupan y reiteran la posición de muchos huilenses sobre la presencia de inversionistas foráneos en determinadas actividades. Uno, se refería a un contrato celebrado entre el municipio de Palermo y una firma con sede en Barranquilla para el manejo de los trámites del tránsito en esta ciudad por 25 años. No pretendo defender al alcalde cuestionado sino a hacer notar que el mensaje principal se refería a que “los costeños” estaban llenando sus bolsillos y los huilenses contribuyendo a ello. Lo primero que debe analizarse es por qué “los costeños” obtuvieron el contrato. Si lo lograron en limpia competencia o fue producto de artimañas, por lo general, asociadas a estas negociaciones. Porque no se puede cuestionar que otros participantes de regiones distintas al Huila vengan a promover negocios en el departamento cuando normalmente la necesidad de atraer capital foráneo es una necesidad. Este es otro punto por revisar. ¿Terminamos exportando capital propio en lugar de atraer el foráneo? Las experiencias en esta clase de operaciones no han sido buenas y cabe la pregunta ¿Por qué actividades aparentemente sencillas no se adjudican en franca lid a empresas locales? ¿No existen?

El segundo comentario se refiere a la actual situación del municipio de Yaguará por cuenta de la reducción de visitantes y la ausencia de actividades agropecuarias por culpa del embalse de Betania que sacó de producción tierras de alta productividad sin posibilidades de recuperación o sustitución. Resulta extraño que 32 años después de entrar en operación la Central Hidroeléctrica de Betania aún se argumente que por culpa de esta, Yaguará no progresa pues su sector agropecuario está deprimido. Quiero recordarle al Huila y a Yaguará especialmente que Guatapé, en Antioquia, era un municipio 100% agropecuario y se convirtió hoy en un importante destino turístico porque desarrolló este sector. En cambio, con muy pocas excepciones, aquí no se ha aprovechado el embalse para el turismo náutico; La oferta de equipos para ello es muy pequeña y, por lo general, privada. El fenómeno del niño es una coyuntura que no explica totalmente la realidad de este precioso municipio. La respuesta está en, como lo he dicho, pasar de la planeación a la acción y tener mente abierta para entender que tenemos que cambiar en la forma de ver las oportunidades. Los cambios ocurren a diario y si no nos preparamos  para asimilarlos y seguimos pensando lo mismo, produciremos lo mismo.

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