Marcos Silva Martínez

Bajo absoluto sentido de responsabilidad política y social, los ciudadanos pueden elegir gobernantes honestos y capaces. De esta manera podemos superar el desastre administrativo, operativo  y moral en que se ha convertido el ejercicio del poder público.

Lo corriente hoy: como Candidato omnipotente, capaz, transparente, etc. Como  Gobernante incapaz e irresponsable, salvo poquísimas excepciones. Es la realidad nacional.

La  gente maneja  el criterio de que “eso es del gobierno” o “que roben pero que hagan algo”.  Es un monumental error. Las inversiones, gastos, la corrupción y el desgobierno, se financian con impuestos, que pagan todos los ciudadanos.

Téngase en cuenta  que, proporcionalmente  a los ingresos, el pobre paga más impuestos que el rico.

El  gobernante, generalmente  carece de sentido de responsabilidad. Las decisiones, generalmente las dominan, el capricho, el amiguismo, el clientelismo y la corrupción.  Generalmente se interesa es en con quién contrata. Son los pilares de  los sobrecostos, la mala calidad y el despilfarro del patrimonio público.

Algunos  casos de Neiva: Estadio, los supuestos intercambiadores, el Reservorio y el monumental petardo de la PTAR. Este sin verdadero soporte técnico-económico y ambiental justificables y contra los intereses legítimos de la comunidad presente y futura,  la Administración Municipal quiere imponer un sistema de tratamiento de aguas residuales, soportado  en la irresponsabilidad administrativa, ética y moral.

¿Quién responde? ¿La impunidad jurídica y social? ¿Puede hacer algo el pueblo amenazado? La contumacia del capricho, coadyuvado por la ignorancia se imponen.

Para que el caos, la anarquía, la corrupción y la irresponsabilidad gubernamental no continúen, ni se vuelvan a repetir, es menester que el pueblo, con sentido crítico, participe en la selección del candidato,  lo elija y lo vigile.

La selección debe fundamentarse en la  solvencia intelectual, moral y ética.

El candidato debe demostrar, a sus potenciales electores que, conoce las diversas  problemáticas de orden administrativo y operativo  oficiales,  que afectan la calidad de vida de los ciudadanos.

Debe ser capaz de demostrar ante sus potenciales electores, conocimiento de cada problema que incide en la calidad de vida de los ciudadanos y que son responsabilidad de la correspondiente administración. Debe demostrar que conoce y tiene consciencia de cómo se pueden resolver.

El candidato debe comprometerse a que,  de ser elegido, seleccionará sus inmediatos colaboradores, estrictamente por méritos de sus conocimientos,  experiencia y afinidad con sus funciones.

Como la contratación pública es la vena rota del fisco, debe comprometerse a constituir  una base de datos de  precios unitarios, racionalmente estructurados y a contratar mediante convocatoria pública abierta, selección de ofertas finalistas  por habilidad de propuesta, sin puntajes, con mínimo  quince proponentes iniciales, cinco finalistas y adjudicación por balotas.

Un candidato capaz y responsable, debe comprometerse, mediante juramento ante notario a renunciar si luego de un año de ejercicio del poder, mediante encuesta pública,  se le demuestra que no satisface las expectativas del elector.

Es posible gobernar con eficiencia y responsabilidad social y alcanzar logros para el beneficio común, con conocimiento, imaginación y honestidad.

Sin temor ninguno, tanto para alcaldías como para gobernaciones, los ciudadanos deben seleccionar sus candidatos y no esperar a que la politiquería, continúe con la corrupción y el desastre administrativo.

 

 

 

 

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