Gabriel Calderón Molina

Los altos niveles de polución atmosférica que está llevando a las autoridades ambientales de Bogotá y Medellín a establecer cada vez con más frecuencia el pico y placa para todos los vehículos que circulan en estas ciudades, con el fin de disminuir los daños a la salud, ojalá sirva para que todos los colombianos por fin hagamos conciencia y comprendamos las consecuencias que nos esperan del cambio climático, como consecuencia del calentamiento global del planeta.

El calentamiento global se viene produciendo como resultado de las emisiones a la atmósfera de los gases de efecto invernadero por el uso de combustibles fósiles, como 1. El petróleo, el gas natural y el carbón, 2. La deforestación y la destrucción de los ecosistemas hídricos, 3. La destrucción de los ecosistemas marinos y, 4. El aumento de la población mundial.

El calentamiento global viene desde hace muchos años produciendo en el mundo millones de víctimas, ante todo por enfermedades respiratorias y la contaminación de las aguas. Y éstas seguirán aumentando, como lo prevén los expertos, en la medida en que la temperatura del planeta aumente y sobrepase los niveles previstos en los próximos 12 años. Para entonces, de ahí en adelante, en próximos 30, 40, 60 años, etc. ¿qué va a pasar con los seres humanos? ¿Quiénes serán las víctimas? La respuesta es clara: los jóvenes y los niños de hoy, quienes desafortunadamente ignoran totalmente lo que les espera en el futuro, pues no existe ninguna labor pedagógica que los haga entender los riesgos a que están expuestos.

Varios países europeos y en América, La Argentina, ya iniciaron todo un proceso educativo en los colegios y universidades dirigido a concientizar a las nuevas generaciones de los efectos del cambio climático y a empoderar a los jóvenes de la lucha por contribuir a detenerlo. Precisamente ayer el periódico El País de España, cuenta la forma como la juventud de muchos países del mundo han iniciado toda una lucha contra el cambio climático, porque ven amenazado su futuro. Las nuevas generaciones, si no quieren ser las víctimas del cambio climático, deben actuar ya ante semejante amenaza que compromete su calidad de vida. Por eso es necesario que lo sepan hoy. La lucha mañana, puede ser tarde.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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