El miedo se apoderó del cuerpo de guardianes de la cárcel del circuito judicial de Neiva, luego del crimen de uno de ellos ocurrido el domingo pasado.

Como es de conocimiento público, el dragoneante del Inpec, Enrique Riveros, de 27 años de edad, fue asesinado por sicarios, sobre las 5:40 de la tarde, cuando iba en su motocicleta camino a su sitio de trabajo. Unos 330 metros le restaban de recorrido para llegar al centro de reclusión, cuando el dragoneante Riveros fue interceptado por dos personas que se movilizaban en otra motocicleta y uno de ellos lo impactó con arma de fuego en varias ocasiones, segándole la vida en el sitio del ataque. El funcionario vivía en el municipio de Rivera. Ese día cumplía su turno habitual de trabajo de 24 horas, y había salido a su hora de permiso para comer. Cuando regresaba de nuevo a continuar su turno los homicidas lo atacaron y emprendieron la huida.

Ayer, LA NACIÓN reveló versiones que dan cuenta del carácter estricto del dragoneante. Hasta quien fuera hasta hace poco director de la cárcel de Neiva, Juan Carlos Reyes, se refirió a él en los siguientes términos: “Fue un muchacho muy bueno, honesto, trabajador, una persona seria que no se prestaba para ningún acto de corrupción, de parte mía tengo el mejor concepto de él, tenía una hoja de vida limpia”.

Algo está pasando en la cárcel de Neiva. Muchos recordarán que a finales del año pasado el propio director del penal recibió amenazas de muerte, de las que no se sabe si las investigaciones dieron resultados.

Tanto la Policía como la Fiscalía están en la obligación de investigar a fondo el crimen del guardián, establecer los móviles y dar con el paradero no sólo de los autores materiales sino intelectuales. Ojalá, las investigaciones sean rápidas y bien conducidas.

 

“Algo está pasando en la cárcel de Neiva. Muchos recordarán que a finales del año pasado el propio director del penal recibió amenazas de muerte, de las que no se sabe si las investigaciones dieron resultados”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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