Carlos   Eduardo   Amézquita

Según veedores internacionales las catástrofes ambientales recientemente ocurridas en Colombia, nos apartaron del rifirrafe territorial y limítrofe colombo-venezolano; si, “cayeron como anillo al dedo” y sirvieron para salvaguardar (a manera de salvavidas) los escándalos de Odebrecht, los del Fiscal General de la República, la corrupción en Hidroituango, las objeciones del Presidente a la JEP, etc…Miren ustedes:

Recientemente se comprobó que los océanos se calentaron (+ del 40%) como producto, al parecer, de las emisiones de gases tóxicos causadas por la actividad transportadora-industrial-agrícola, responsable directa del “efecto invernadero”.

Principal sospechoso: Los 12 millones de autos que hoy ruedan por todo el mundo ¡12 millones de autos!!

Sin embargo, EEUU y Trump se mantienen escépticos, imperturbables (incólumes) respecto al derretimiento de los polos hemisféricos…

El informe del año pasado de la ONU (IPCC) sobre el Cambio Climático dice que “el planeta alcanzará el “umbral límite” de 1,5 grados centígrados de temperatura, por encima de los niveles preindustriales previstos para el 2030, lo que precipitará el riesgo de una sequía extrema, incendios forestales, inundaciones”, y otras calamidades apocalípticas.

Asimismo, se dispararán los índices de corrupción institucional superando sus propios márgenes de utilidad, los del 8% aceptados social y políticamente (por ejemplo, en Colombia); igual pasará con la desnutrición infantil, los homicidios, los suicidios, los abusos y violaciones a mujeres y niños, etc.

Otrosí: ¿son causas naturales o son causas artificiales las que producen estos efectos? ¿O es la letal simbiosis de los 2? Las imágenes de Medellín, Bogotá, Cali, que circularon esta semana son ilustrativas, los índices de morbi/mortalidad de bebes y adultos mayores se proyectaron, los hospitales y centros de salud colapsaron.

¿Y qué haremos en Neiva?  Continuará…

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