Albeiro Castro Yépez

En el mundo contemporáneo ha tomado fuerza la tendencia de vacacionar en las zonas rurales, las cifras del Barómetro muestran que el turismo alternativo ha logrado un registro del 39% de la motivación de viajes cuando de ocio o descanso familiar se trata. Tendencia que Colombia quiere canalizar a través de su estrategia de impulso al turismo interno. En este sentido, el departamento del Huila ha venido prospectando las fincas cafeteras, las cacaoteras, así como, las haciendas ganaderas y los proyectos piscícolas como escenarios para el desarrollo del turismo rural.

En el sitio de la Vega, zona limítrofe de los municipios de Gigante y Garzón ha surgido un nuevo prospecto para el turismo rural, allí, la familia Bahamón Jaramillo emprendió hace más de dos décadas un proyecto de reforestación con eucalipto, reforestación que hoy en el escenario veredal permite contemplar un hermoso bosque. Guardando armonía con las tendencias contemporáneas resulta ideal convertir el bosque de eucalipto en un atractivo turístico que bien podría aspectarse para el mercado internacional. Además de la belleza paisajística y el significado biótico, el bosque crea la percepción de ser un lugar ideal para el descanso no solamente del cuerpo, sino, para el descanso espiritual, los especialistas en el pensamiento y técnicas orientales, entre ellas el yoga y tai chi seguramente emprenderían el desarrollo de un spa tipo zen. El relicto de bosque se articula a la finca a través de dos proyectos productivos uno de ganadería y el segundo de caficultura. El desarrollo ganadero es de carácter lechero enfocado en la elaboración de derivados lácteos como los quesos, quesillos, y algunas bebidas, escenario ideal para la realización de prácticas pedagógicas de estudiantes de las ingenierías relacionadas con la agroindustria de base tecnológica, así como, de los programas de medicina veterinaria. Por su parte la producción cafetera también ha desarrollado su cadena de valor, pues, el café se procesa hasta la fase de molido listo para consumo en la mesa.

El proyecto también incluye el alojamiento en confortables cabañas diseñadas para albergar familias o grupos de amigos, guardando especial respeto por el entorno del bosque y la energía que de él se puede canalizar. La pernoctación le brinda al huésped la posibilidad de recrearse con actividades de aventura como el senderismo al interior de los proyectos ganadero cafetero, pero también de prácticas divertidas como el safari fotográfico que obliga a madrugar y combinar con la participación en las jornadas de ordeño. Los amantes de la bici tienen en el Bosque un espacio rechevere y los más osados pueden rodar en las vías veredales de su entorno, incluyendo los empinados ascensos al cerro de Miraflores. Si bien su implementación es una tarea exigente, gratifica con la cualificación de la oferta turística del Huila,

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