Humberto Silva Cuellar

El fin máximo de todo gobierno es el desarrollo del país, pero dicho concepto abarca postulados más profundos que el simple crecimiento del PIB; indudablemente es un parámetro fundamental, mas no suficiente. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD- , calcula el Índice de Desarrollo Humano , que además del crecimiento de la economía, incluye otras variables como educación, salud, saneamiento básico, entre otros, . El expresidente Clinton, en alguna ocasión expresó que para lograr el desarrollo de un país, hay que convertir los pobres en clase media; es decir, el desarrollo se logra cuando se eleva el nivel de vida de toda la población ; pareciera que en nuestro país es lo contrario, el empobrecimiento de la clase media es cada día mas latente, la reforma pensional, el querer  eliminar la sustitución pensional; el querer eliminar la devolución de los ahorros de quienes no se alcanzan a pensionar, eliminar la liquidación con los factores salariales, el aumento de impuestos a las rentas laborales, la disminución de las garantía para un trabajo digno; para lograr mejor educación hay que hacer marchas y paros, con sus ya conocidos resultados; los campesinos en la quiebra; los indígenas taponando vías;  lo real es que todas esas políticas, justificadas por el incremento del empleo, no están dando resultados, vemos hoy en día una tasa de desempleo que alcanza  el 12.8%; la disminución del consumo interno es inminente; las importaciones se disparan, a pesar  de una tasa de cambio elevada, en contraposición de las exportaciones, que desfinancia los pagos, lo cual obliga a créditos o inversión extranjera, la cual con la incertidumbre política en torno al proceso de paz, puede disminuir, como efectivamente ha ocurrido; el turismo ha bajado; las exportaciones a países como Venezuela se acabaron, sin ser compensadas con otros países; así las cosas, el desarrollo económico nunca se lograr’a , antes por el contrario la calidad de vida de trabajadores y masas populares seguirá empeorando y seguiremos acostumbrados a ver en las calles, a hurtadillas de la policía, las ventas ambulantes, la mendicidad y la pobreza generalizada, el rebusque de personas cantando en los buses, en nombre de sofismas de distracción para un pueblo ignorante, sometido a otros cien años de soledad, como lo expresara García Márquez.

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