“Ustedes pueden lograr cosas más grandes y mejores que yo, solo tienen que tener claro a dónde quiere llegar y gastar la vida en conseguirlo”. Con este mensaje comenzó su conferencia ‘Las nuevas vacunas’, el profesor colombiano Manuel Elkin Patarroyo, quien no solo habló de sus avances científicos e investigaciones, sino que animó a los jóvenes que asistieron al Centro de Convenciones ‘José Eustasio Rivera’ a trabajar con amor y disciplina por sus sueños.

El tolimense, merecedor de 30 doctorados Honoris causa en diferentes universidades del mundo, reveló en la capital huilense que la nueva vacuna contra la malaria, llamada Colfavac (Colombian falciparum Vaccine), tendrá una eficacia protectiva de un 96.6 % y se espera que a final de año la población mundial sea beneficiada gratuitamente con esta vacuna.

¿Qué recuerda de su natal Ataco en el Tolima,  profesor Manuel Elkin Patarroyo?

Yo crecí como un potro salvaje en el Ataco, era libre. Los niños teníamos todo el pueblito para nosotros. Montaba a caballo, bajaba mangos fui feliz y dichoso hasta los diez años, cuando por cosas que no entiendo y critico enormemente como la violencia bipartidista que hubo en nuestro país, le hicieron un atentado a mi papá saliendo desplazados para Girardot y ahí no podía salir a la calle, mantenía encerrado y mis padres me regalaron unos cuentos y en uno de ellos estaba la vida de Luis Pasteur, descubridor de vacunas, benefactor de la humanidad. Comencé a interesarme mucho y a involucrarme en el desarrollo de las vacunas para ayudar a las personas.

¿Entonces desde esa edad decidió ser científico?

Sí. Yo le dije a mi papá que no quería ser nada más, me preguntó que si entonces quería ser médico, le dije que sí, porque no quería que me pasara lo de Pasteur, que solo era químico y no podía vacunar y él lo único que podía hacer era ver cómo vacunan los médicos con su vacuna. Entonces yo lo hice al revés para poder inyectar en cualquier parte del mundo sin ningún problema  y luego me centré en la química para desarrollarlas.

¿Por qué es admirador de  Luis Pasteur?

Por tres cosas muy importantes: su capacidad intelectual, su disciplina y su generosidad, tres cualidades fundamentales. Yo he tenido la fortuna de interactuar con más o menos 30 premios Nobel y no le he visto a ninguno una neurona más que la gente, pero lo que sí les he visto es una gran disciplina y claridad en sus ideas, además de que nunca se salieron del camino, han tenido visión.

¿Y por qué decidió desarrollar la vacuna sintética contra la malaria?

Yo  estaba trabajando en el desarrollo de la vacuna contra la tuberculosis, y en 1980 a uno de los amigos de mi maestro que fue Premio Nobel de medicina, Gerald Edelman, le dieron un premio Nobel y nos fuimos a Estocolmo para la premiación y el secretario del comité del premio me dijo que la idea mía de las vacunas químicamente hechas estaba muy buena, pero que con la tuberculosis no iba a llegar a ningún lado, que mejor  trabajara con la malaria y empezamos a trabajar juntos y me dediqué a buscar la vacuna para esta enfermedad.

¿Qué opina de esa controversia que genera en el país el uso de primates para probar la eficacia de la vacuna?

Lo único que hacen es hacerle un daño enorme a la vacuna, yo no hago ‘miquicidios’. Es una de las mentiras más grandes que han creado, pero yo no caigo en la trampa de ponerme a discutir con unos y otros. Todo lo he llevado al campo de la ciencia y hasta demostré que los micos que decían que eran peruanos, eran colombianos, porque la acusación era de tráfico ilegal. Lo repito y lo sostengo donde sea, que todo es basado en una serie de mentiras y acusaciones falsas.

¿Cómo es su día a día?

Soy supremamente disciplinado, siguiendo los parámetros de mi ídolo Luis Pasteur. A las tres y media de la mañana me despierto, hago mi café y comienzo a trabajar. Tengo 406 publicaciones y eso hago trabajo en mis artículos científicos, salgo para el laboratorio y de allí llego a la casa a las diez de la noche, nunca ceno y sigo hasta las once y media de la noche, luego me voy a dormir y vuelvo arrancar mi día a la madrugada y lo hago en cualquier parte del mundo que esté.

Cambiando de tema, ¿Qué tanto apoyo recibe para sus  investigaciones hoy?

Es cero. No recibimos nada por parte del Gobierno Nacional para investigar. Una vez hablé con los reyes de España, me ayudaron, hicieron que la Agencia Española de Cooperación Internacional nos brindara apoyo, pero cuando en el 2010 España comenzó a ir para atrás el país Vasco tomó una parte de ese presupuesto y la Universidad del Rosario otra parte, pero luego el país Vasco se retiró, la Universidad del Rosario quedó y hoy en día solo tenemos el apoyo de dos universidades porque el Rosario se retiró hace un mes de la investigación.

A mí no me preocupa tanto la financiación porque tenemos muchas fuentes, porque sé que donde toque las puertas tengo presupuesto.

¿Entonces es difícil hacer ciencia en Colombia?

Muy difícil y es por algo muy importante, la masa crítica es pequeña y usted en ciencia necesita confrontación, sobre todo con gente de su mismo nivel, el asunto es ese. La comunidad científica es muy pequeña para tener contraste, confrontación científica. Yo solo cuestiones científicas discuto.

¿Cuál es el mensaje para todos los huilenses?

Creo que juntos podemos crear un estupendo país, pero hay dos aspectos que debemos tener en cuenta. Uno, la educación se da en la familia, pero la instrucción en los colegios, entonces yo siempre resalto que debe existir unión familiar y educación en la familia. Son los padres los que les dan la educación, pero también los sueños a los hijos, así como mis papás hicieron conmigo. Pero además todo se logra con disciplina  y trabajo sin perder nunca la alegría de vivir. Cualquiera puede llegar a donde le dé la gana, si realmente quiere, puede, pero siempre debe involucrar en sus sueños a los demás, ser generoso, agradecido y altruista, así le irá bien.

 

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