María Emma bien junto con su hermano en un rancho cerca a la orilla del río Las Ceibas. Fotos suministradas

Triste y preocupante es el estado en el que viven dos ancianos hermanos que quedaron solos en la vida. Un rancho de tablas retorcidas a la orilla del río Las Ceibas carente de servicios básicos, es el refugio donde pasan sus días de vejez.

Hace unos cuantos años atrás se ganaban el sustento diario trabajando, pero el tiempo les arrebató las fuerzas para continuar y solventar sus necesidades. Ahora dependen de la caridad de la gente.

Se trata de Milciades y María Emma Álvarez, de 81 y 79 años respectivamente. Ellos son los menores de un grupo de hermanos. Los demás ya fallecieron, y quedaron solos sin más familia, pues siempre se criaron juntos, jamás se han separado.

 

María Emma perdió gran parte de su visión a causa de un glaucoma

Sin un hogar y desprotegidos

El par de hermanos siempre han vivido conformes de su estilo de vida y agradecidos. Otras familias que como ellos moraban sobre la margen del río Las Ceibas fueron reubicados a barrios formales como Bosques de San Luis, Torres de María Paula, debido a la construcción de la canalización del río. Así, las otras viviendas fueron demolidas y sus habitantes gozan hoy de otro lugar donde resguardarse.

Mientras que ellos, según les han dicho, por no ser censados ni tener un núcleo familiar, no han tenido esa posibilidad por parte de las Administraciones. Algunas personas les ayudaron a levantar un nuevo rancho, pero tan solo a unos cuantos metros más retirados del rio, y continuaron en ese sector. Allí siguen en aquel rancho, sin contar con energía eléctrica ni gas domiciliario, en fin, en condiciones verdaderamente precarias. Se considera que están a la deriva, ya que donde están quedaría ubicado el Parque Ronda del Río Las Ceibas, y su suerte en incierta.

viven en condiciones precarias

Sobreviviendo

María Emma perdió gran parte de su visión a causa de un glaucoma. Cocina para ambos de lo poco que pueden conseguir. Su hermano Milciades, siempre gozó de buen ánimo para trabajar, era conocido en la terminal de transportes de Neiva, donde se rebuscaba lo del diario haciendo oficios varios y así llevaba alimento para él y su anciana hermana. En su juventud fue taxista, pero con el paso de los años le apareció la sordera, además de la hipertensión y la diabetes y no consiguió seguir conduciendo.

Ahora la situación para ambos empeoró. Milciades lucha en el Hospital Universitario de Neiva desde hace siete días contra una parálisis que le dependió de un golpe en la cabeza, que se propinó por una caída. Esto le afectó la parte motriz, y se le dificulta movilizarse por sus propios medios.

Su anciana hermana está en el rancho está solita, expuesta a muchos peligros. Tan solo una amiga de ambos, Mery Flores, cuando sus quehaceres se lo permiten va para ayudarles en lo que más pueda. Ella menciona que ha hecho solicitudes a la Defensoría del Pueblo, la Alcaldía de Neiva y otras instancias para encontrarle una solución de fondo a la situación de este par de ancianos, y brindarle protección y ayuda que requieren, pero hasta el momento no ha obtenido respuesta.

“La señora tiene un estado mental bueno, se intentó que le prestaran servicio en un centro geriátrico y tuvo mala experiencia, la descuidaron bastante, aparte que la separan de lo único que tiene en la vida, su hermano”, manifiesta Mery.

Por ahora, ella pide la colaboración a personas de buen corazón, para mitigar la necesidad de estos ancianos. Agua potable, pañales, ropa usada, una cama usada, loza y cual cualquier ayuda pude servirles en este momento. Quienes deseen ayudar pueden comunicarse con ella al número de celular 3227016221.

 

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