Jhon Jairo Cárdenas Collazos y Luis Eduardo Vega Pena, hacían las veces de islero y vigilante en la bomba Biomax de La Plata.

En la noche del pasado 11 de octubre de 2018, el homicidio con tiros de fusil de Jhon Jairo Cárdenas y Luis Eduardo Vega Pena en la estación de servicio Biomax, en La Plata, de donde eran originarios, sobresaltó a los habitantes de ese municipio del occidente del Huila. Seis meses después del espantoso crimen, las autoridades aún no confirman lo que en el pueblo es un secreto a grandes voces, que un soldado lo perpetró.

Aquel jueves la Selección Colombia jugó y ganó con 4 goles a 2 un partido amistoso con Estados Unidos, de miras a la Copa América de Brasil 2019. Como gustoso de toda la vida del futbol y partícipe de campeonatos locales, Luis Eduardo también se echó un partidito con sus amigos en la cancha del barrio.

“Yo estuve con él en la cancha de futbol hasta las 7:15 de la noche, siempre jugábamos los martes, jueves y fines de semana. Dijo que tenía que trabajar y se fue”, comenta Edgar Vega, uno de sus ocho hermanos.

Vistiendo el buso amarillo de la tricolor, un pantalón tipo jean, chaqueta, tenis y gorra, Luis Eduardo de 51 años de edad, se encaminó luego en su motocicleta hacia la estación de servicio, ubicada a un costado de la vía que conduce hacia el municipio de Inzá, Cauca, y a unos 100 metros del Batallón militar de Instrucción y Reentrenamiento No. 9.

Allí trabajaba de vigilante desde hacía unos tres meses. Anteriormente estuvo como taquillero, pero lo sacaron por recorte de personal. Sin embargo el encargado de la estación nunca lo desamparó, y lo reubicó como celador.

Luis Eduardo, padre de cuatro hijos, dos de ellos menores de edad, no tenía arma de dotación para defenderse. En cambio, andaba siempre con un bolso tipo canguro, en el que cargaba pan para una perra recién parida que solía estar en la estación, un termo con aguapanela, el celular, y la billetera.

 

Los dos trabajadores fueron asesinados con tiros de fusil en la estación de servicio.

En vídeo

Poco después de que Luis Eduardo Vega comenzara su jornada laboral, hacia las 9:19 minutos de aquella noche del 11 de octubre un inusitado hecho les arrebató la vida a él y al islero Jhon Jairo Cárdenas, de 25 años de edad.

En las cámaras de seguridad del lugar, quedó grabado en video los momentos antes, durante y después de aquel doble crimen. Las familias de las dos víctimas, aseguran que no se les ha permitido tener acceso a ese video de la estación de gasolina por hacer parte de la investigación. Pero indican que otras personas quienes trabajaban con Luis Eduardo y Jhon Jairo en la Bomba Biomax sí alcanzaron a verlo, y les contaron lo que observaron.

Esa noche al llegar, Luis Eduardo se quitó el bolso y lo descargó sobre una silla Rimax en frente de la edificación donde quedan las oficinas. Seguidamente se acerca a los surtidores y se saluda con Jhon Jairo, quien a las 9:00 como de costumbre ya había cerrado la bomba y se disponía a irse en su motocicleta. El vigilante se devuelve y al parecer se percata que el canguro ya no está donde lo dejó. Entonces desde allí llama la atención de Jhon Jairo y le hace señas preguntándole sobre el bolso. En el video, dicen que se mira cuando el islero se iba a subir a la moto, pero incluso la deja encendida y se dirige hacia Luis Eduardo y ambos al parecer se ponen a buscar el bolso.

Carmen Vega, hermana de Luis Eduardo, narró lo que la familia sabe de boca de quienes lograron ver el video de la cámara de seguridad. “Ellos escuchan ruidos en la parte de atrás de la casa, y el muchacho se metió hacia allá cuando es atacado desde el monte por una ráfaga  de fusil y cae, mi hermano que lo seguía, al momento de escuchar eso salió corriendo y se escondió en el sardinel. Dicen que fue impresionante como su verdugo va detrás de él y mi hermano le suplica que no lo mate, pero éste se acomoda apoyando el pie en el sardinel y a menos de un metro de distancia le asesta con el fusil un solo tiro en la cabeza. La gorra que llevaba siempre puesta Eduardo sale volando y lo deja ahí muerto enseguida. Luego el hombre sale con dirección hacia el batallón”.

Según se conoció, Jhon Jairo gravemente herido de un disparo en el pecho, increíblemente logró hacer una llamada a las 9:20 a la Secretaria de la Bomba y le avisó lo sucedido. Enseguida ella reportó a una ambulancia que llegó hasta la estación de servicio y alcanzó a recoger al joven islero para trasladarlo al hospital, pero lamentablemente allá llegó sin signos vitales.

La ráfaga de fusil impactó en la pared trasera de la casa de la Bomba.

¿Quién y por qué?

El video muestra al asesino como un soldado. “Se puede inferir que es una persona del ejército, por los movimientos que hace se ve que tiene entrenamiento militar, el fusil que utiliza, vestía sudadera, chaqueta, botas militares y un pasamontañas. Y me dijeron además, el tipo que mata a su hermano lleva un manojo de llaves colgadas a la cintura”, manifiesta Edgar Vega.

Ante esto, la familia con el apoyo de la Defensoría del Pueblo, elaboró un derecho de petición el 14 de octubre de 2018 dirigido a la Fiscalía 23 Delegada, en la que le solicitaba, “Se sirva oficiar al Comandante del Batallón de Instrucción del Municipio de La Plata para que en forma inmediata se inicie las investigaciones internas que corresponda a fin de dar con el responsable de los hechos y de la misma manera se abstenga de autorizar el traslado o salida hacia otro lugar del país de cualquier soldado sea el rango que sea hasta tanto no se surta las averiguaciones sobre la conducta de cada uno sobre el particular”.

De igual manera, peticionaron al Batallón que allegara las minutas de guardia, inventarios de armas cortas y de fusil incluidas las municiones y a cargo de quién estaban cada arma, así como las pruebas balísticas de los fusiles bajo su responsabilidad para que fueran cotejados con las vainillas, plomos, estrías y demás señales recaudadas en el sitio del crimen.

Pero la respuesta del Batallón, es que no era posible atender favorablemente tal petición.

 

Otras anormalidades

Edgar Vega, menciona que la noche del doble homicidio, particularmente la perra recién parida que permanece siempre en la estación, y la cual era muy brava desapareció, y solo la volvieron a verla hasta al otro día, totalmente sana.

Esta familia, indica que finalmente, no se robaron el bolso tipo canguro de Luis Eduardo. Y que el día martes siguiente al homicidio, funcionarios del CTI se lo entregaron, junto con las llaves de la motocicleta. Adentro del bolso todo estaba intacto, hasta los $25.000 que llevaba el hoy occiso en la billetera.

Los resultados de la necropsia hecha al cadáver del vigilante, tampoco nunca se la entregaron ni a la esposa, ni a los padres, ni a ningún otro miembro de la familia que la ha solicitado. “Así duela, queremos mirar el video y leer lo que informa la necropsia. Queremos saber por qué lo mataron y quién lo hizo”, exige Edgar Vega.

Hacen también un llamado a la Fiscalía para que se pronuncie sobre estos dos crímenes, lo único que les han manifestado, es que la investigación pasó desde comienzos del presente año a la Fiscalía en Neiva.

Igualmente Jairo Cárdenas, padre de Jhon Jairo, exige celeridad en este doloroso caso. Afirma que su hijo era un joven humilde, de procedencia campesina que trabajaba para ayudarlos a ellos. “Él prestó servicio militar en Bogotá. Vivía con la mamá en la vereda El Carmel, en zona rural de La Plata, y tenía dos hermanos menores de edad. Hacía año y medio trabajaba como islero. No tenía problemas con nadie, era un muchacho muy sano, nos duele no saber quién lo mató y por qué. En la partida de defunción, dice que murió de un impacto con arma de fusil. Nada más nos ha dicho la Fiscalía”. Añade que por al contrario del bolso del vigilante Vega, la billetera de su hijo con sus documentos jamás apareció.

Ninguna autoridad se ha referido a cómo va esta investigación. Ni siquiera el Alcalde de La Plata, vecino de infancia de la familia Vega Pena en el barrio San Rafael, se ha pronunciado o mostrado solidaridad en que se aclare estos asesinatos.

Son varias las hipótesis que rodean las muertes de estos dos plateños, incluso se ha rumorado que se debió a que uno de ellos “sapió” un cargamento de droga que había enviado un militar. “No quiero pensar que nunca vayamos a saber por qué lo hicieron y quienes lo hicieron, ninguna persona merece morir como murieron ellos”, dice acongojada Carmen Vega.

Luis Eduardo Vega siempre participó en campeonatos de futbol locales.

La visita

Edgar Vega, menciona que una semana después de la muerte de su hermano Luis Eduardo, a la casa de sus padres los visitó un funcionario del CTI llamado Jimeno Fajardo Bonilla. “Fue a inquietarlos, a decirles que había sido la guerrilla el responsable de la muerte de mi hermano, que tenía un informante en el Cauca y les había dicho que era por venganza, que no habían ido por Luis Eduardo sino por el islero, solo que él había estado en el momento equivocado. Al llegar yo le dije que se fuera, que no martirizara a mis padres”.

Jimeno Fajardo Bonilla trabajaba en la Fiscalía de Pitalito y a finales de noviembre del 2018 fue capturado por Servidores adscritos al CTI de la Fiscalía Seccional Huila, con el apoyo de unidades del Ejército. Según reportaron, este hombre aprovechó su cargo para hacerle creer a un ciudadano que podía ayudarle a salir favorecido en un proceso.

Fajardo Bonilla, fue sentenciado y deberá cumplir la pena de 6 años de prisión que le fue impuesta, luego de ser hallado responsable del delito de concusión. El hombre era requerido desde el 15 de noviembre del año en curso, por el Juzgado 4° de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Neiva.

La Fiscalía demostró que en el año 2009, cuando se desempeñaba como funcionario del CTI en Pitalito, le exigió a un ciudadano la suma de $300.000 con el propósito de gestionarle, supuestamente, un proceso relacionado con un accidente de tránsito en el que había fallecido su hijo menor de edad, para que se resolviera pronto a su favor. El ente acusador comprobó que la víctima efectivamente entregó el dinero al entonces investigador.

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