Cursaba mi bachillerato en el Colegio Nacional Simón Bolívar de Garzón, institución educativa que me alegra felicitar por la reciente remodelación y ampliación de su planta física, y recuerdo particularmente a un profesor más bien estricto y controversial porque a las preguntas de los estudiantes solía contestar: “investigue usted mismo la respuesta”.

Eso parecía inesperado y chocante, porque implicaba que los estudiantes acostumbrados a profesores que dieran respuestas inmediatas, recibían en cambio la tarea de ir a la biblioteca y realizar por su cuenta la debida consulta.

Este profesor no logró simpatizar con su estilo moderno aunque carente de paternalismo y en poco tiempo fue trasladado para aplacar numerosas inconformidades de alumnos, padres de familia y hasta colegas.

Desde entonces han transcurrido más de tres décadas de progreso de la humanidad en diferentes áreas y especialmente en la educación, donde hoy el conocimiento se puede tener disponible literalmente a la mano en infinidad de dispositivos y modalidades que ofrece la red mundial de información. Hoy los estudiantes tienen opciones fáciles ilimitadas y gratuitas para desempeñarse y aplicarse por sí mismos como lo proponía este profesor en una época muy diferente, pero dejemos de paso claro que la educación pública ciertamente no es gratis sino que es pagada con los impuestos y recursos nacionales que son de todos los colombianos.

También podemos aclarar o reafirmar de manera oportuna que la educación comienza y se fundamenta es en el hogar y no es lo mejor pretender trasladar responsabilidades básicas de las familias y de cada persona a las escuelas y colegios donde de manera solo complementaria se refuerzan y practican principios y virtudes junto a la formación académica.

Y es preocupante notar que a pesar de tantos avances y facilidades, la educación no solo de los jóvenes sino de muchos adultos, que en toda edad y ocupación debe continuar,  presenta graves carencias.

Quién haya leído últimamente comentarios cargados de negatividad en las redes sociales puede ver por la falta de ortografía que el verdadero problema es la falta de educación impidiendo el diálogo constructivo.

 

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