Por: Francisco Argüello

Si una empresa contratista de aseo no hubiera advertido en febrero de 2019 que no le habían pagado, y una proveedora de productos de papelería, no hubiera confesado que le pagaron 8 millones de pesos en efectivo (cuando en lo público es ilegal), la rectora de la Institución Educativa El Ceinar de Neiva, María Cristina Borrero, no se hubiera alarmado y hubiera empezado una investigación que, hasta ahora, tiene trabajando a los organismos de control en el Huila.

Borrero- según me cuentan- fue hasta los bancos y le advirtieron que las cuentas de El Ceinar estaban vacías. No aparecían los más de 200 millones de pesos de un superávit del año anterior, además de unos giros que hizo la Alcaldía de Neiva en 2011 (80 millones), 2013 (36 millones) y 2014 (36 millones)  para la construcción de un auditorio moderno para la sede ‘Renaciendo’, donde asisten 200 niños con discapacidad que requieren con urgencia un escenario especial de aprendizaje.

Como el dinero transferido por la Alcaldía no se ejecutó porque la obra requería una licencia de construcción, la plata- se suponía- estaba guardada en las cuentas.

Lo extraño, es que desde cuando la rectora María Cristina Borrero llegó a la institución educativa (septiembre de 2016) y hasta 2019, los reportes contables y financieros del colegio apuntaban a que más de 200 millones seguían en las cuentas de El Ceinar, cuando no era real, según se verificó a través del informe de los bancos.

El Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) de la Fiscalía, la Oficina de Control Interno de la Alcaldía y la Contraloría de Neiva, investigan si los estados financieros presentados por la pagadora a los exrectores Nohora Coronado de Chávarro (pensionada desde 2015), Cielito Gutiérrez de Trujillo (quien la reemplazó), y Juan Alonso Espinosa (rector antes de María Cristina Borrero), eran reales o maquillados. E indagan, si los millonarios recursos económicos salieron de las cuentas a través de cheques, transferencias y lo más importante: girados y ordenados por quién. Uno de los bancos, preliminarmente informó que uno de los extractos bancarios no corresponde a la realidad. El logotipo está desactualizado.

Ante esto, la Rectora solicitó que se investigara y aclarara lo ocurrido con los recursos económicos del plantel educativo. El 27 de febrero de 2019, ella reportó la irregularidad a Alfredo Vargas, secretario de Educación, quien ordenó una auditoría el 4, 5 y 6 de marzo. Además, trasladó a la pagadora, pero el rector del colegio a donde la envió no la aceptó y Vargas, sin sonrojarse, sorpresivamente la devolvió a su cargo.

Hoy El Ceinar reclama justicia. La Fiscalía avanza, pero a paso lento, la Contraloría Municipal fue advertida y promete acciones urgentes y la pasada Procuradora Provincial de Neiva, Olga Catalina Ortegón, le importó cinco los niños, le dio pereza la investigación y la envío a la Personería de Neiva cuando allí no pasa nada.

Mientras los estudiantes con discapacidad siguen esperando su auditorio, llamé a la rectora María Cristina Borrero, quien se limitó exclusivamente a decir que confía en la Justicia y en la Oficina de Control Interno de la Alcaldía que ya tiene listo el informe auditor que preliminarmente encontrará responsables.

 

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