El presidente Duque esperó tres horas que los líderes indígenas llegaran al lugar donde él los esperaba.

Cecilia González Villa

ceciliagonzalez@lanacion.com.co

Todo parecía estar listo. Las mesas estaban preparadas y la disposición para encontrarse, también.

Sin embargo, así de sorpresivamente como comenzó la minga, así mismo y sin previo aviso,  el ambiente volvió a tornarse tenso.

Luego de tres horas de esperar a la delegación de los indígenas en el municipio de Caldono, Cauca, quienes a su vez  aguardaban su llegada, el presidente Iván Duque anunciaba su regreso a Bogotá, sin haberse dado el tan solicitado encuentro.

Duque había llegado a territorio caucano, temprano en la mañana, y acompañado de su ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, el alto Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, el procurador General, Fernando Carrillo y otros ministros de su despacho.

El mandatario también contó con el acompañamiento de los gobernadores del Cauca, Óscar Rodrigo Campo; del Huila, Carlos Julio González, y Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro.

Mientras tanto, en otro lugar de Caldono, en la cabecera municipal, en una mesa más amplia y con presencia de cientos de indígenas que por 27 días mantuvieron la minga, esperaban que Duque se desplazara hasta allá. Pero su silla se quedó vacía.

Pero como si se tratara de un tire y afloje, al mismo tiempo el presidente advertía que de ninguna manera saldría de las instalaciones de la institución educativa donde pretendía reunirse con la delegación indígena.

Duque argumentó razones de seguridad, luego de que el fiscal General, Néstor Humberto Martínez advirtiera de un presunto plan terrorista  en su contra.

Según el jefe del mayor órgano de investigación del país, el atentado se daría  precisamente en el departamento del Cauca, durante su encuentro con los indígenas, quienes supuestamente estarían infiltrados por grupos armados al margen de la ley.

Incluso el funcionario dijo que tenía todas las pruebas y en eso fue secundado por el ministro de Defensa, Guillermo Botero.

Ahora, la pregunta es, qué pasará y qué decisiones tomará entonces la minga indígena, tras el fallido encuentro con el presidente Duque.

¿Qué pasó?  

Unos tres mil indígenas, aproximadamente esperaban la presencia de Duque en la cabecera municipal de Caldono. Se encontraban allí desde el lunes.

Pero el presidente Duque, escuchando a sus asesores de seguridad, les dijo a los delegados indígenas que insistían en que se fuera para el gran encuentro, que definitivamente los esperaba donde él estaba.

Los líderes de los mingueros habían recibido instrucciones según las cuales, solo se podían reunir con el presidente Duque, delegados de los indígenas, a puerta cerrada.

Según fuentes del Consejo Regional Indígena del Cauca, el mensaje no fue bien recibido. Incluso algunos amenazaron con retirarse.

Luz Neida Campo, una de las líderes indígenas del departamento del Huila, señaló que ante la negativa de Duque de desplazarse hasta la cabecera municipal de Caldono, como lo solicitaban los mingueros, éstos no recibieron con agrado la decisión.

“Lo que se había propuesto era que la reunión era a puerta cerrada y solo con los líderes, cosa que la minga no aceptó y pidió que Duque se sentara en la mesa principal con todos los mingueros para adelantar el debate político allí”, precisó Campo.

Como era de esperarse, el presidente no aceptó, lo que a los mingueros molestó, pues sostenían que para eso estaba la guardia indígena que estaba preparada para garantizar su seguridad.

El presidente

 En tono mesurado, aunque sin ocultar su desazón, Duque tomó la decisión de los indígenas de no ceder tampoco sobre el lugar de encuentro, como un rechazo a su presencia para dialogar con ellos.

 “Yo espero que actos como el de hoy, de rechazar la presencia del Gobierno para tener un diálogo fructífero, sea motivo para que se recapacite; pero aquí no podemos seguir teniendo un Estado a merced de presiones”, subrayó.

Duque lamentó que según él, los indígenas no hubieran valorado el gesto de ir hasta el Cauca tal y como ellos se lo habían solicitado, para conversar.

Eso sí, fue insistente en señalar que el plan de desarrollo que su gobierno pondrá en marcha, continuará su camino.

“Pero soy enfático: este Gobierno rechaza tajantemente las vías de hecho; no acepta las vías de hecho como mecanismo de presión al Estado y como mecanismo para lograr el oído y la atención del Estado”, dijo.

Frente a las vías de hecho, añadió Duque que no se podía seguir acudiendo a los ultimátums, así como a acciones que vayan en contra de  los intereses generales.

Pero Duque también aprovechó para reivindicar los acuerdos recientes a los que se llegó entre el Ministro de Agricultura y representantes de las comunidades Pastos, Quillacingas y Awá-Camawari.

En ese sentido, dijo que los compromisos son viables y por tanto se cumplirán, pues cuentan con recursos disponibles.

Explicó que continuará gobernando para todos los colombianos pero sin condicionamientos. “Pero no podemos seguir aceptando que aparezcan personas queriendo capturar políticamente los escenarios de diálogo y llevar esto a forcejeos innecesarios, improcedentes”.

Los indígenas

A su turno, los mingueros también enfatizaron en que la minga continúa en asamblea permanente al tiempo que revelaron que se unirán al paro nacional del próximo 25 de abril.

Entre tanto, durante una rueda de prensa, los líderes mingueros calificaron los motivos del presidente Duque de no ir hasta la mesa principal indígena, como puros  pretextos.

“No tuvo la capacidad de escuchar a los mingueros y mingueras, le faltó honor a su palabra e irrespeto a los mingueros y mingueras al no escucharlos. Esta actitud muestra claramente la falta de capacidad y autonomía para ejercer su papel de dirigente del país”, señalaron varios de los líderes.

Aseguraron que no podían aceptar un encuentro con el presidente Duque a puerta cerrada y solo con algunos voceros, pues a su juicio, la minga no es un asunto de voceros, sino un mandato colectivo.

“La minga es de indígenas, campesino, afrodescendientes y demás organizaciones sociales del país, aquí no hay terroristas, no hay delincuentes, aquí hay es un pueblo digno que espero a dar un diálogo sobre temas  que nos preocupan, como es el tema de la tierra y los riesgos al territorio, el tema de la vida”, dijeron voceros del Cric.

Insistieron líderes indígenas en que la seguridad del presidente Duque siempre estuvo garantizada para llegar a la conversa, como llaman a los diálogos, con los mingueros.

De ella, según sostuvieron, estaban encargados los miembros de la guardia indígena, quienes suelen ser estrictos.

“Con la posición que lanza el presidente de no atender a toda la minga social del suroccidente, solo demuestra que les está dando más importancia a los capitalistas y dejando en un segundo plano a los demás pueblos que exigen tener una vida  digna en sus territorios”, puntualizaron.

Y aunque los mingueros desbloquearon la vía desde el domingo anterior luego de haber firmado un acuerdo con el gobierno, ellos continúan concentrados, completando ya 31 días de minga.

Anoche continuaban en asamblea, y según voceros del Cric la minga seguirá firme hasta que sean escuchados y sus territorios sean respetados.

Afirman que en ese sentido, durante los diálogos con el gobierno insistieron en exigir que dejen tranquilos a los pueblos indígenas y se garantice que no seguirán siendo agredidos.

“No somos delincuentes, ni nuestra minga está infiltrada como se ha dicho, ni somos apéndice de ningún grupo. La palabra de la minga sigue empeñada”, subrayó el Cric.

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