Debido a la ‘racha’ de muertes violentas, así luce la entrada al asentamiento ‘Álvaro Uribe Vélez’, oriente de Neiva.

Una cruda disputa por el micro-tráfico de drogas es el principal móvil de la ‘racha’ de asesinatos que ha tenido como epicentro el ‘Álvaro Uribe Vélez’, uno de los asentamientos más pobres de la capital del Huila.

El ‘infierno’ ya deja cuatro muertes violentas, registradas en un lapso de 48 horas.

La primera víctima de esta narco-guerra fue identificada como Jonathan Plazas Cuéllar, apodado ‘Cuéllar’, quien fue asesinado a bala en la mañana del 6 de abril pasado.

Ese mismo día, fue muerto también a bala Daniel Eduardo Cristóbal Yasnó.

Al día siguiente, las víctimas fueron Jhon Alexánder Yepes Zúñiga, apodado ‘El Negrito’, y Miguel Roldán. Estos hombres también fueron asesinados de varios impactos con arma de fuego.

El comandante de la Policía Metropolitana de Neiva, el coronel Livio Castillo, tiene claro lo que está pasando: “Estos hechos se presentan por consumo y distribución de sustancias estupefacientes”.

En efecto, las primeras investigaciones han arrojado que dos estructuras dedicadas al comercio de marihuana y bazuco están enfrascadas en una disputa por ‘clientes’ y ‘territorio’, con un ingrediente bastante explosivo: un menor de edad con ínfulas de ‘Pablo Escobar’, estaría detrás de esta narco-guerra.

En el ‘Álvaro Uribe Vélez’, muchos saben quiénes son los protagonistas de este enfrentamiento, pero en estas invasiones, según fuentes cercanas a la investigación, opera la ‘ley del silencio’ y optan por hacerse los ‘ciegos, sordos y mudos’.

Reacción policial

De todas formas, para evitar que se sigan matando, la Policía dispuso de una docena de uniformados en el sector e instaló vallas para controlar los accesos al asentamiento, mientras que, paralelamente, un grupo de agentes de la SIJIN y la SIPOL desarrolla las investigaciones.

Estos investigadores, que cuentan con el acompañamiento de la Fiscalía, están empeñados no sólo con no dejar en la impunidad los homicidios sino en desvertebrar las estructuras que manejan el tráfico de estupefacientes en el sector.

“Esperamos muy pronto dar con la captura de los responsables de estos homicidios y desvertebrar la estructura que se dedica a la distribución y comercialización de sustancias estupefacientes en la comuna 10”, expresó el coronel Castillo, quien lleva menos de dos meses al frente de la Policía Metropolitana de Neiva.

Por su parte, el director de Fiscalías, Justino Hernández, respaldó las palabras del Coronel. El funcionario confirmó que las investigaciones están andando y que muy pronto arrojarán resultados.

¿Rumbo a barrio?

El ‘Álvaro Uribe Vélez’ surgió a principios de la década del 2000. Un grupo de desplazados por la violencia proveniente del Caquetá y el Cauca se ‘tomó’ un predio privado del oriente neivano, cercano a Las Palmas. Quienes invadieron le pusieron el nombre del expresidente y hoy senador de la República, Álvaro Uribe Vélez, con la esperanza de recibir alguna ayuda de él algún día.

Sin embargo, casi 20 años después, esa pequeña invasión es hoy un asentamiento de buen tamaño que alberga más de 400 familias, la mayoría de ellas viviendo en las peores condiciones.

En esta invasión de calles polvorientas, no hay servicios públicos esenciales y muchas casas son pequeños ranchos. La miseria tiene rostro y los niños literalmente crecen sin futuro.

La ilusión que aguardan los habitantes del ‘Álvaro Uribe Vélez’ es que dejen de ser asentamiento y se conviertan próximamente en un barrio. Eso le abriría las puertas a que el sector reciba inversión del Estado.

El secretario de Planeación Municipal, Rafael Yepes, dijo que en el ‘Álvaro Uribe’ ya se hizo levantamiento cartográfico y predial, pero advirtió que no todo proceso termina en la titulación urbanística. “El problema del ‘Álvaro Uribe Vélez’ es que ellos no tienen propiedad de la tierra”, sostuvo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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