Acaba de experimentar la capital del Huila un nuevo día sin carro y sin moto. Miles de vehículos y motocicletas dejaron de circular en la ciudad el día de ayer producto de un Acuerdo Municipal que data del año 2015 y que busca promover el uso de la bicicleta. Quienes se atrevieron a violar la medida, terminaron multados y con sus vehículos inmovilizados.

La jornada deja las siguientes reflexiones. Resultó emotivo ver a muchos neivanos, pequeños y grandes, que disfrutaron el día y emplearon la bicicleta para desplazarse por la ciudad. Esto es de resaltar con letras mayúsculas. Poco a poco, la ciudadanía empieza a entender la importancia de salir del sedentarismo habitual y a reflexionar sobre la utilización indiscriminada de vehículos particulares.

La ciudad lució tranquila. Sin que obre de por medio un estudio, fue evidente la descontaminación de la capital huilense en materia ambiental y auditiva.

La jornada de ayer sirvió para apreciar con más claridad los llamados buses ‘chimenea’ que ruedan por las calles neivanas. Estas busetas viejas son un atentado contra el ambiente de la ciudad.

El ‘lunar’ del día sin carro corrió por cuenta de algunas instituciones educativas privadas, que “hicieron los más fácil’ y suspendieron sus actividades académicas por el día de ayer. Sin ningún tipo de justificación, cientos de niños no tuvieron clases. Se supone que desde los colegios se debe promover este tipo de jornadas amigables con el ambiente. Un mal mensaje enviaron en este sentido los rectores y directivos de estas instituciones. Ojalá, el secretario de Educación Municipal, Alfredo Vargas, sentara un precedente y amonestara a los colegios que ayer cerraron.

La Administración Municipal no debe desfallecer en su intención de promover el uso de la bicicleta y de otros medios alternativos.

 

“El ‘lunar’ del día sin carro corrió por cuenta de algunas instituciones educativas privadas, que “hicieron los más fácil’ y suspendieron sus actividades académicas por el día de ayer”

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