Sergio Felipe Salamanca Borrero

Esta semana se presentaron dos hechos que a pesar de haber ocurrido en países diferentes, nos invitan a reflexionar sobre la verdadera importancia de entender los problemas que día a día se presentan en nuestra sociedad, así como la importancia de contar con funcionarios con las competencias suficientes para crear, proponer y poner en ejecución soluciones efectivas.

El primer hecho tuvo lugar en el estado de Goiás en Brasil, y si bien a primera vista podría parecer el típico caso de Derecho de Familia en el que el padre biológico se niega a reconocer a su hijo con el fin de evitar las obligaciones y deberes propias de ser padre, lo resuelto por el juez ha dejado sorprendido a más de uno, no solo por lo original de la decisión, sino por garantizar los derechos de la menor. En síntesis, el caso involucraba a dos gemelos, que amparados en su similitud física y genética, se negaban a decir quién era el verdadero padre de una niña, haciendo que el principal medio probatorio, la prueba genética, no fuera de mucha utilidad.

La crianza de un hijo representa una serie de esfuerzos, más cuando es sólo uno de los padres quien tiene que hacerse cargo del menor. Por lo anterior, resultaría injusto que luego de un largo proceso judicial, el padre biológico lograra librarse de sus responsabilidades valiéndose de insuficiencias probatorias. ¿Qué resolvió el juez?  En una decisión bastante salomónica, el juez ordenó que se registrara a ambos gemelos como padres de la menor, quedando en consecuencia cada uno obligado al pago de una pensión alimenticia.

El segundo hecho tuvo lugar en la ciudad de Neiva, cuando un conductor de taxi se encadenó frente a la Alcaldía con el fin de exigirle al Gobierno Municipal soluciones efectivas respecto del “transporte ilegal” en especial, frente al mototaxismo. En este caso,  al igual que en el de los gemelos, no existe una solución fácil o aparente, sin embargo, así como el juez, la Alcaldía debería liderar y proponer iniciativas originales tanto a nivel regional como nacional. Aunque pueda sonar contradictorio, la reglamentación de los “servicios ilegales” de transporte podría ser una solución, al incrementar los requisitos y obligaciones que se deberían cumplir para la prestación del servicio, equiparando las cargas que deben cumplir los taxistas y haciendo menos lucrativo el transporte “ilegal”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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