James cargando en brazos a su esposa por las calles de la ciudad.

La jornada de trabajo para el taxista Julián Avilés inició a las 5 de la mañana, generalmente lo hace a partir de las 7, pero el Día de la Bicicleta y día del no carro y moto pasa una sola vez al año en la capital opita, y es una oportunidad para no desaprovechar. “No llevo el número exacto, pero sí he hecho más carreras de las que normalmente hago, ha sido excelente el trabajito hoy”, dice animado el conductor del vehículo de servicio público.

Hubo quienes hacía años no se subían a un colectivo, ni siquiera sabían el precio del pasaje. Debieron resignarse a dejar su vehículo en casa y vivir de nuevo la experiencia de la espera en el paradero, los casuales empujones, los arranques bruscos de algunos conductores, todo para llegar a tiempo a sus trabajos y diligencias.

Mientras tanto, quienes optaron por utilizar la bicicleta como medio de transporte alternativo que contribuye con el medio ambiente, disfrutaban de las vías despejadas del centro de la ciudad para recorrerlas.

Pese a la lluvia que a tempranas horas de la mañana se precipitó por gran parte de Neiva, los estudiantes se movieron en su bici hacia los centros educativos que se sumaron a la jornada.  El Gimnasio Bilingüe Children´s World, Agustín Codazzi, Claretiano, Rodrigo Lara Bonilla, Empresarial de los Andes, fueron algunos de ellos que realizaron varias actividades alusivas a la no contaminación, la práctica de la actividad física y el cuidado de la salud.

En los diferentes puestos de control, los guardas de tránsito hacían lo suyo. “Llevamos unos diez vehículos inmovilizados. Diría que un 90 por ciento de los ciudadanos hicieron caso al decreto municipal”, menciona uno de ellos, al tiempo que multa a una joven estudiante que paseaba su carro por plena calle 10, por el frente del edificio de la Alcaldía Municipal.

“No tenía ni idea, no me enteré de esta jornada hoy”, alcanzó a mencionar tímidamente la conductora.

Igual le ocurrió a otra joven a quien sorprendieron conduciendo su motocicleta. -“No sabía, vivo aquí cerca por la Toma, tengo todos mis papeles al día y me van a inmovilizar la moto. No avisaron nada, no informaron en los semáforos”, le expresaba sollozando al guarda, de tan solo pensar en la multa de más de $400. 000 que deberá cancelar.

-“Señorita, con bastante tiempo de anticipación la administración municipal invitó a los ciudadanos para que no hagan uso hoy de sus vehículos particulares como los son los carros y motos. Eso ya es de obligatorio cumplimiento por decreto todo los 10 de abril de cada año”. Le replicó el funcionario de tránsito.

Conductores despistados en el día sin carro.

Familia en ‘carreras’

Pero también hubo para quienes el día sin carro se convirtió en un obstáculo más que enfrentar en su complicada situación. Como le ocurrió a James, un joven trabajador de construcción que debió caminar varias cuadras con su esposa María José alzada en sus brazos, porque a ella no le era prudente hacerlo por sí misma. Los seguía además su pequeño hijo de tres años.

La pareja dijo desconocer de la jornada de día sin carro y sin moto. No se enteraron desde el asentamiento de Granjas comunitarias donde viven, y donde solo cuentan con el servicio de agua. James, indicó que el sábado anterior en la noche, María José de 25 años tuvo una amenaza de aborto de su bebé de dos meses de gestación.

“La llevamos al Hospital Universitario, como no teníamos afiliación a una EPS, y ella necesita un medicamento de vale 130 mil pesos, además de los controles prenatales, debimos hacer hoy la afiliación a la EPS subsidiada Comfamiliar porque ayer mi mujer tenía que guardar mucho descanso y está delicada”, dice el joven con acento no propiamente opita

“El cuello uterino está abierto y en cualquier momento se puede caer el bebé, estoy en riesgo, no lo quiero perder”, le complementa la joven mujer.

Cuando venían los tres en una motocicleta, ya casi llegando a la zona céntrica de la ciudad un taxista les hizo la advertencia de la multa. Fue entonces cuando se enteraron que no les iba a ser fácil continuar su camino. Así que la humilde familia arribó a un parqueadero, ayer totalmente desocupado, y dejaron allí la motocicleta. James tomó a su esposa en brazos y se la llevó alzada hasta las instalaciones de la EPS, a unas cuantas cuadras de ahí, y lo mismo luego de regreso al parqueadero.

Haciendo un gran esfuerzo con su brazo derecho porque el izquierdo se lo afectó en un accidente hace pocos días, logró que su esposa no diera un solo paso que la pusiera en riesgo a ella y a su bebé.

Su motocicleta la tiene desde hace tres años, para uso familiar, según él. “Antes estaba trabajando haciendo losetas para los andenes, se acabó eso, nos dijeron que ya no había plata, que la Alcaldía no había desembolsado la plata para pagarnos, todavía nos deben plata allá, y me tocó buscar trabajo por otro lado abriendo brechas, otra vez me dijeron chao y ahora estoy sin trabajo”, dice mientras le coloca a ella el casco de seguridad, y ruegan porque no los detengan de camino hacia el hospital, donde los atenderían.

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