El Hospital San Carlos de Aipe, sacudido por un escándalo de corrupción. En la foto, Edilberto Macías Villarraga, supuesto ‘cerebro’ de la defraudación.

RICARDO AREIZA

unidadinvestigativa@lanación.com.co

Un nuevo escándalo de corrupción estalló en el Hospital San Carlos del municipio de Aipe, antes epicentro de la explotación petrolera del Huila. El saqueo de recursos públicos podría superar los 800 millones de pesos.

El subgerente administrativo y financiero, Edilberto Macías Villarraga, el principal responsable, fue fulminantemente relevado del cargo. Otros subalternos, indirectamente involucrados, anunciaron denuncias penales. No lo han hecho.

El alto ejecutivo de la entidad, aprovechándose de la información privilegiada que poseía, utilizó los datos de empleados y contratistas y desvió cuantiosos recursos públicos que terminaron en su bolsillo. Los destinatarios eran empleados o contratistas. Les colocaba firma y huella y luego los hacía efectivos.

“Efectivamente existieron unas irregularidades en el pago de nómina del hospital. Hasta el momento se han podido identificar las irregularidades durante el 2018 y los últimos meses del 2017. Esto no quiere decir que en años anteriores, en vigencias anteriores no se hayan presentado irregularidades”, confirmó el abogado Sebastián González Cortés, quien acompaña al equipo de auditoría interna, encargada de examinar el monto de la defraudación.

“El análisis que hemos hecho hasta el momento corresponde al año 2018. Estamos avanzando en otras vigencias”, reveló el funcionario,

“Se hizo una auditoría interna  para evidenciar lo que presuntamente había ocurrido.  Y en efecto, se estableció que existió una anomalía de desviación de recursos mediante el pago de la nómina de funcionarios y contratistas de la entidad”, precisó el gerente de la entidad, Jorge Alonso Charry Covaleda.

“Lo que ha podido establecerse hasta el momento es que hubo una presunta desviación de recursos, que se utilizaron indebidamente los datos y nombres de algunos servidores y se giraron y cobraron numerosos cheques”, precisó el galeno, especializado en derecho médico.

El funcionario confirmó que una vez conoció el desfalco lo puso en conocimiento de la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría, para que adelanten las labores que le corresponden. La Contraloría activó una auditoría ‘exprés’.

Las evidencias

La mayoría de las transacciones irregulares hasta ahora detectadas fueron realizadas de una sola cuenta oficial.

“Los cheques corresponden a Bancolombia. Aunque tenemos cuentas en otras entidades financieras, la nómina se pagaba en Bancolombia, según la investigación que tenemos hasta el momento” preció el jurista.

Según la evidencia recaudada hay algunos cheques endosados con huella y firma. “Cuando se les puso de presente a varios funcionarios involucrados aseguraron que esa firma no era la de ellos. Tampoco las firmas. Sin embargo aparecían cobrados por el señor Macías Villarraga”, anotó.

El ‘cerebro’

“El subgerente Edilberto Macías Villarraga atendiendo las funciones propias de su cargo y responsable de la realización de la nómina y algunos procedimientos dentro de la entidad aprovechó esta investidura para desviar unos recursos de la entidad”, confirmó el abogado Sebastián González Cortés, quien viene acompañando al equipo encargado de la investigación interna.

El funcionario, experto en administración financiera, era al parecer el ‘cerebro’ de la millonaria defraudación. Aprovechando la información privilegiada a su alcance, utilizaba abusivamente los nombres e identificación de empleados y contratistas de la entidad para girar cheques por distintos valores que luego hacía efectivos.

Lo curioso: en varios de los cheques espurios, cobrados por ventanilla, aparece la firma y su registro dactilar. En  otros casos, aparecen otros beneficiarios, supuestamente empleados del centro asistencial.

“Básicamente eso es lo que se tiene en conocimiento hasta el momento. Esta semana se presentará la ampliación de la denuncia ante la Fiscalía para que tome las acciones que le corresponden”, subrayó.

La junta directiva, presidida por el alcalde José Sevel Castro, responde ante la Contraloría

El desfalco

La junta directiva del Hospital San Carlos, aún no tiene el monto total de la defraudación, que podría extenderse a otros años.

“Lo detectado hasta el momento con cifras del 2018 y los últimos meses del 2017, es alrededor de 400 millones de pesos el monto de la defraudación”, aseguró el gerente Charry Covaleda.

“Eso no quiere decir que se hayan registrado irregularidades en años anteriores, lo que aumentaría la cifra”, aclaró González Cortés.

Incluso, otras fuentes de la administración municipal, consultadas por LA NACIÓN, aseguraron que el monto podría superar los 800 millones de pesos.

¿Hubo cómplices?

En principio, sólo está comprometido el subgerente administrativo y financiero, quien fue relevado del cargo, una vez se conocieron las irregularidades. Sin embargo, no está descartado que otros empleados y contratistas hayan participado.

“Cuando se hizo la auditoría interna se evidenció que existieron otros empleados que participaron o fueron vinculados en el proceso de desviación de recursos”, acotó el jurista. Muchos de ellos, desmintieron su eventual participación.

“En la investigación interna disciplinaria que se abrió se estableció que muchas de estas personas a quienes se les había girado cheques no tenían conocimiento sobre estos hechos. Es decir, estas personas fueron usadas indebidamente para girar algunos cheques sin que tuvieran conocimiento. Además, les falsificaron las firmas para cobrar esos cheques”, precisó González Cortés.

De acuerdo con la investigación preliminar hay otras personas que pueden haber tenido participación pero que al ser confrontados han dicho que no tenían conocimiento sobre la existencia de esos cheques o haber endosado o cobrado esos títulos.

“Los funcionarios involucrados anunciaron que presentarán las respectivas denuncias. Hasta el momento no se les puede endilgar alguna responsabilidad. Serán los organismos de control los que determinarán si esos cheques estaban adulterados en firma y huella  o si corresponden a la persona”, afirmó el jurista.

La Contraloría una vez enterada de las anomalías desplazó un equipo auditor para profundizar en la información contable y precisar los alcances de la defraudación.

Relevado

Una vez se tuvo conocimiento preliminar de estas actuaciones el subgerente administrativo y financiero, Edilberto Macías Villarraga fue removido del cargo, fue declarado insubsistente. La decisión la tomó el propio gerente no solo para proteger las finanzas del centro asistencial, sino para evitar que desapareciera pruebas.

El funcionario abandonó el cargo, pero contra él, no existe, como en el caso Torrejano, ninguna medida precautelativa.

Un grave antecedente

El Hospital San Carlos, según el último informe financiero manejó un presupuesto definitivo de 4.216 millones de pesos. Las causaciones reportadas al finalizar la vigencia de 2017 ascendieron a 4.643 millones (un 10,1%  por encima de lo presupeustado.

Los recaudos efectivos ascendieron a 4.191 millones con una diferencia entre lo causado y lo recaudado de 452,1 millones de pesos (similar al monto del desfalco).

La Contraloría encontró en el examen de la última vigencia anomalías que registró como hallazgos administrativos (octubre de 2018).

Los auditores detectaron inconsistencias en los datos registrados en las cuentas contables del balance general. Se evidenció que la información contenida en esta parte de la cuenta consolidada no es coherente en su totalidad, por cuanto los valores del formato 6 “Relación de cuentas bancarias”, reseñados en la tabla y en la cuenta 11 del balance general no son concordantes. Presentaron según el reporte fiscal una diferencia en su comparativo de 176, 46 millones de pesos aproximadamente. Lo mismo sucedió con los valores suministrados en el formato 8 (inventarios) y las cuentas del balance general que representan una diferencia de 126, 4 millones.

Las observaciones fueron incluidas en el plan de mejoramiento, sin saber que detrás de esas inconsistencias contables se encontraban otras maniobras para perpetrar un robo continuado.

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