Gabriel Calderón Molina

Después de que, una vez más,  al  gobierno nacional  no le importa el pésimo estado en que desde  hace  cuatro años se encuentra la vía que  da acceso desde Pitalito a los municipios de San Agustín e Isnos, cuyos  parques  arqueológicos  son Patrimonio Cultural de la Humanidad, un sacerdote, párroco de la iglesia de Lourdes,  Leiber Cantillo Gaviria,  movido  por indiferencia de las instituciones del Estado, decidió  ponerse al frente  de una minga  ciudadana para  repararla. A este  sacerdote  le duele que a San Agustín e Isnos  los trate el gobierno de esta forma tan despreciativa, sin tener siquiera en cuenta sus grandes  fortalezas que atraen miles de turistas al año.

Este es ciertamente un caso totalmente inusual de un sacerdote. Es  admirable que una autoridad religiosa se ponga al frente de la solución de un  problema cuya  responsabilidad pertenece a los  gobiernos nacional, departamental y municipal. Lo gravedad del  estado de la vía, por  donde se mueve el tránsito que lleva a esos municipios y a Popayán, lo impulsó a  hacerlo con el total  respaldo de la ciudadanía,  por  cuanto las economías campesinas, el turismo,   el comercio y  los transportadores,  vienen desde tiempo atrás padeciendo el abandono de esta  carretera nacional.

La Concesionaria  Aliadas, hasta hace pocos días responsable de su  mantenimiento, nunca invirtió en el trayecto Pitalito- San Agustín un solo peso. Así entonces, el mantenimiento de la vía  pasa ahora a ser responsabilidad directa de Invías, al igual que el caso de Pericongo, otro sitio histórico cuyo abandono  del gobierno nacional lo ha   convertido en un dolor de cabeza para los  transportadores y viajeros. Para  cualquiera que entienda un poco de vías, este  tramo es una grave amenaza  para el sur del Huila, el Caquetá, Putumayo y Cauca.

El Huila ha sido un departamento muy de malas en los  últimos años, en materia de infraestructura vial. En el sur, además del abandono del trayecto Pitalito – San Agustín, está el incumplimiento de los contratos, salvo uno de ellos, de la pavimentación del Circuito Turístico (Guacacallo –  La Laguna – Isnos –  Obando – San Agustín),  que,  firmados al finalizar el gobierno de Carlos Mauricio Iriarte,  hace casi cuatro años, no   han terminado las obras. Incluso se amenazó, y tuvo que huir, una líder  social que  reclamó en Isnos por el incumplimiento.  En el norte, las quejas  por  el contrato de la vía Neiva – Tello – Baraya, no cesan. Todo esto confirma que el Huila, en materia de infraestructura vial  pasa por un mal momento. Incluso, muchos señalan  que todo el recorrido, a partir de Neiva hasta San Agustín, es un desastre.

Quienes  creemos que el desarrollo de industria  turística es la mejor alternativa que tiene el Huila,  en vez de represas y la minería destructora del medio ambiente, vemos  con pesimismo que el programa de las vías 4G que se puso en marcha en el gobierno de Santos y cuya  continuidad está en veremos en el nuevo Plan de Desarrollo, creemos  que ya es tiempo de que los congresistas del sur del país, se pronuncien en el congreso. El Huila no se merece  esta suerte.  Gracias sacerdote Cantillo. Su oportuno gesto por San Agustín e Isnos, lo llevará a la historia.

 

 

 

 

 

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