Andrea del Pilar Bautista Perdomo
Hoy se inicia la semana mayor del año, con la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén e igualmente es el recordar cada año esta gran fecha cristiana, con la pasión muerte y resurrección; se celebran los actos que realizó Jesús en la estadía en Jerusalén; semana que está precedida de la cuaresma. Si bien es cierto unos estarán en total recogimiento y oración permanente; otros la utilizan para darse unas vacaciones. Pero lo que queremos reconocer en este momento es lo especial y solemne que debe ser esta temporada para tener acercamiento con lo que realmente Jesús vivió antes de morir por salvarnos. Primero enfocarnos en aprovechar y preguntarnos al interior. ¿Cómo estamos en familia? ¿Que se ha hecho para lograr tenerla unida? ¿Cómo es la relación con cada uno de los integrantes? ¿Cómo nos comportamos? ¿Cómo actúo con los demás y mis semejantes? Es precisamente la semana santa la mejor época para recuperar este tiempo en familia, limar asperezas y reconciliarnos los unos a los otros. Igualmente es la semana para reconocer lo bueno y lo malo que hemos tenido en este año y dar el paso al perdón con nosotros mismo y por supuesto con el ser supremo. Se debe hacer cosas que generalmente en el afán del mundo no hacemos, en el ámbito familiar buscar la sana convivencia, en el ámbito externo visitar un enfermo, los ancianos hacer una obra buena de caridad pero principalmente restaurar el equilibrio, la unión, el amor y la confianza personal. Finalmente a los que definieron viajar a disfrutar de unos días de descanso, vale la pena que dentro de su itinerario incluyan actividades eclesiásticas y se acerquen a algunos actos litúrgicos y a los que se quedan en casa busquen indagar dentro de su profundo corazón e intenten hacer cosas sencillas, amigables, afables y buenas; pero en especial disfruten todos en unión al amor de Dios, quien entregó todo por nosotros y dió la vida por salvarnos de tanta maldad. Nada más tranquilizante para el corazón y la vida que estar en paz con uno mismo, sentir que se ha actuado de la mejor manera; recordemos que nada es permanente, ni siquiera nuestros problemas y es momento de renovarnos a un corazón noble tranquilo y en especial honesto. ¡Para todos¡ una feliz semana santa en Dios y Familia.

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