Consuelo Serrato

Consuelo Serrato de Plazas

Séneca uno de los grandes pensadores de todos los tiempos afirmaba: «Nunca serás feliz si te atormenta que algún otro es más feliz que tú».

Para empezar, es importante destacar que las emociones son reacciones involuntarias que nuestro cuerpo experimenta ante un determinado estímulo y ayudan a dirigir las conductas y los procesos de pensamiento. Sin embargo es necesario aprender a regularlas y de paso incorporarlas positivamente a nuestra naturaleza interior pues de lo contrario podrían llegar a suscitar innumerables dificultades. De acuerdo con el escritor argentino Jorge Bucay «no somos responsables de las emociones, pero sí de lo que hacemos con las emociones».

Investigaciones recientes señalan que cuando las emociones negativas son intensas y habituales interfieren de manera significativa en la calidad de vida de las personas. En ese orden revelan que tales sentimientos «constituyen actualmente uno de los principales factores de riesgo para contraer enfermedades físicas y mentales».

De acuerdo con António Damásio referente mundial en Neurociencia «las emociones preceden a los sentimientos». Justamente uno de los sentimientos que mayor infelicidad provoca en los seres humanos tiene que ver con el hecho de experimentar emociones negativas por los triunfos y logros de otros.

Cabría entonces preguntarse ¿por qué a algunas personas se les dificulta tanto aceptar el éxito ajeno?

Por lo general se trata de individuos mezquinos con los que infortunadamente debemos lidiar en el día a día.  Seres a quienes el éxito por una u otra razón les ha sido esquivo o sencillamente consideran que por derecho propio lo merecen todo. Ello hace que se sientan inconformes y de paso frustrados porque alguien obtiene algo de lo cual ellos anhelan y en eso se les va la vida sufriendo más por el bien ajeno que por el mal propio. Frente a realidades como la descrita el escritor chileno Enrique Barrios formula la siguiente invitación: «Ocúpate de lo que puedas mejorar en ti y no te preocupes por lo que otros hagan o parezcan ser».

En síntesis, no permitas que las emociones controlen tu existencia. Aprende a regularlas y expresarlas apropiadamente ello te hará sentir en armonía contigo mismo, pero sobre todo contribuirá a conservar relaciones satisfactorias con quienes te rodean. Pero sobre todo no olvides que todo sentimiento positivo o negativo retorna a nuestras vidas y en ocasiones multiplicado. Por tanto, aprende a reconocer con alegría el éxito ajeno y recuerda siempre que «emocionarse por la felicidad de otro es ser feliz dos veces».

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