Piero Emmanuel Silva Arce

Piero Emmanuel Silva Arce

El próximo 25 de abril se llevará a cabo una jornada denominada “Gran Paro Nacional”; diferentes organizaciones sindicales, movimientos sociales y sectores políticos, han realizado un llamado para levantar la voz en contra de un Gobierno que se hace el de la vista gorda con los problemas más graves del país; mientras el gabinete gubernamental concentra sus esfuerzos en lograr ser sede de la Copa América la propia casa se le derrumba a causa de la violencia y la miseria.

Ante el hecho protagonizado por el presidente Duque en Caldono-Cauca donde en un acto de desprecio dejó la silla vacía al no querer dar la cara a los manifestantes, la minga decidió seguir firme en sus propósitos de reclamar los derechos que le han sido usurpados. El campesinado colombiano también ha estado exigiendo sus derechos y han propuesto un apartado para incluir en el Plan de Desarrollo; allí se plantean tema relacionados con el acceso y formalización de tierras, la materialización de los derechos de la mujer campesina, el fortalecimiento de la economía campesina, jurisdicción agraria, cultivos de coca, marihuana y amapola, entre otros.

Asesinan líderes sociales, desplazan campesinos y al Gobierno no le importa. Durante el 2018 se presentaron 164 homicidios y durante el 2019 el promedio casi que llega a un asesinato diario. Los departamentos más afectados son Cauca, Antioquia, Valle del Cauca, Norte de Santander, Putumayo, Nariño, Córdoba, Meta y Caquetá. En general la violencia ha ido regresando a lo largo y ancho del país, los grupos al margen de la ley se reafirman en el dominio de algunos territorios y el Estado continúa perdiendo soberanía. Los niveles de violencia se están desbordando tan gravemente que a Uribe ya no le da vergüenza legitimar las masacres en contra de la población civil.

Las reticencias a respetar los acuerdos dejados por el Proceso de Paz aumentan la incertidumbre y el Estado colombiano pierde credibilidad tanto a nivel nacional como internacional. En el Plan Nacional de Desarrollo no hay ninguna mención a la necesidad de consolidar la paz y por el contrario se promueve un modelo económico tradicional que es el que nos ha traído al momento de crisis actual. El sector educativo sigue en declive y el proceso privatizador de la educación no se detiene, estudiantes de universidades públicas pagan elevados costos en las matriculas al mismo tiempo que disminuyen las condiciones de bienestar de todos los actores de la educación. Ante esta arremetida de las élites colombianas, es importante fortalecer la movilización y promover un debate público donde puedan emerger las voces históricamente silenciadas.

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