Oscar Alvis Pinzón

El pasado domingo se inició la Semana Santa, con el Domingo de Ramos o de remos por el inicio del invierno. Es una semana de reflexión, de recogimiento espiritual y recogimiento de los recibos del impuesto predial. “Perdona Señor, a nuestros gobernantes porque si saben lo que hacen”, con los impuestos de todos los contribuyentes. La celebración de la Semana Santa ha variado con el paso del tiempo. Antes era una semana de oración, procesiones, ayunos y prácticas piadosas. Hoy es un tiempo válido para  descanso, reflexión y meditación. Aquí lo importante es que a partir del domingo de resurrección seamos capaces de empezar una vida nueva con mayor solidaridad, fraternidad, servicio, equidad y justicia social. En la Iglesia Católica, la presencia del papa Francisco es un oasis y signo de renovación, debido a la coherencia de sus pensamientos con su manera de actuar. Es un hombre sencillo y humilde que solo suscita admiración.

Hay parroquianos que toman deportivamente y folclóricamente la Semana Santa. Muchos fieles y muchos infieles se van a practicar algunas de las siete palabras .Ya se escucha a los enamorados decir: ´´Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Y luego los vemos regresar hechos una pascua .Hay que descansar, disfrutar, pero también dedicar tiempo a las reflexiones; especialmente nuestros mandatarios de turno; porque se han perdido los valores, la confianza y la fe del hermano pueblo. A  este país se lo está llevando el pu… el que tentó a Judas.

“Dios mío porque me has abandonado, “reclaman todos los días los desempleados, los que andan en el rebusque, los desplazados, los reclusos que viven un calvario increíble de hacinamiento, los agricultores, los ganaderos, etc. “Tengo sed”, clama sobre todo la Colombia rural, donde no hay acueductos ni plantas de tratamiento. En Santa Marta, Yopal, Quibdó y Buenaventura, no hubo lavatorio de los pies el Jueves Santo por falta de agua. “Señor, en tus manos encomiendo  el reinicio de los diálogos de paz con el Eln, porque no hay mal que dure 60 años ni cuerpo que lo resista. Aquí no hay otra que encomendarnos a todos los Santos y los Uribes, para que nos favorezcan y nos iluminen. Definitivamente  en Locombia “todo está consumado”.

 

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