Para algunos, los negocios ambulantes son la mejor opción, pese a los programas de apoyo del gobierno local.

Cecilia González Villa

ceciliagonzalez@lanacion.com.co

Según el Departamento Nacional de Estadísticas, DANE, el mercado informal en el país representa a nada despreciable cifra de 5.8 millones de colombianos.

Se trata de personas que por una u otra razón han optado por el trabajo callejero como única entrada económica ante la falta de una oportunidad en una actividad formal.

De acuerdo con el más reciente informe del DANE, la tasa de desempleo nacional del trimestre comprendido entre noviembre 2018-enero 2019 fue de un 10,4%. Es decir que se registró un incremento de 0,8 puntos porcentuales respecto al trimestre móvil noviembre 2017-enero 2018.

Para analistas, si tienen en cuenta estas cifras, habría que decir que esta sería una de las principales causas de la informalidad en ciudades como Neiva.

De hecho, el panorama que a diario se puede ver en las calles de la ciudad es de un incremento de la actividad informal.

¿Baja informalidad?

El Departamento Nacional de Estadísticas, DANE asegura en su más reciente informe que   en el trimestre móvil entre septiembre y noviembre de 2018, el número de personas que trabajaban en la informalidad bajó en 0,4 puntos porcentuales en las 23 ciudades y áreas metropolitanas del país.

Esto, debido a que la cifra equivalente a una tasa 48,50 por ciento pasó al 48,10 por ciento.

Y en ciudades como Neiva el DANE sostiene que disminuyó el número de trabajadores informales, con respecto al año inmediatamente anterior.

La ciudad pasó, de acuerdo con la entidad, de una tasa de informalidad laboral de 57,3 por ciento a un 54,10 por ciento en el trimestre comprendido  entre los meses de septiembre y noviembre de 2018. Es decir, que se registró una disminución  de 3,2 puntos porcentuales.

Yamile Rico, secretaria de Tic y Competitividad, le cree a  las cifras del DANE y dice que la misma entidad ubicó a Neiva como la primera ciudad con más acciones contra la informalidad.

Pero también es cierto que aunque la Alcaldía de Neiva ha puesto en marcha programas encaminados a convertir en formales a  los ambulantes, no siempre ha funcionado.

La situación

Actualmente, solo en el microcentro de la ciudad, la Alcaldía tiene caracterizados 155 vendedores ambulantes ubicados en la carrera Quinta, a los que se suman otros 108 por la calle Octava. Sin embargo, la cifra es perfectamente mucho mayor, aunque de manera extraoficial.

“Estas personas son las que se encontraban en situación informal, cuando estaban dispersos y desorganizados. Ahora, como les entregamos desde el año pasado casetas bien presentadas, pues son mucho menos. Después de Semana Santa las vamos a marcar para que queden mejor presentadas porque se va a mostrar a qué se dedican y quiénes son sus dueños”, explica Yamile Rico, secretaria de Tic y Competitividad.

No obstante, no se puede descartar de plano que hay muchas otras  personas que están deambulando por cualquier parte y que debido a las políticas de recuperación del espacio público en la ciudad, han optado por ir de calle en calle, no solo del centro, ofreciendo sus productos, casi siempre de origen perecedero.

En muchos de los separadores de las avenidas y corredores los ambulantes  han asentado sus puestos de ventas, pese a los controles que a diario adelanta la Administración Municipal, en varias ocasiones solicitadas por los propios vecinos que se quedan sin zonas para desplazarse.

Pero no es todo, es innegable que la informalidad en Neiva crece a ritmo acelerado incluso  en los barrios donde antes no existía.

En algunas zonas de la ciudad las ventas de comidas rápidas así como de carnes y embutidos han sido montadas al aire libre o frente a entidades de salud, entre otros.

Fenómeno creciente

Como si fuera poco, Rico asegura que en este fenómeno de la informalidad tienen mucho que ver algunos propietarios de negocios formales.

“Hemos encontrado por ejemplo con alguna panadería lo que hace es entregar unas canastillas a personas a las que les ofrece una comisión para que salgan a vender a la calle”, señaló.

Asimismo, añadió la funcionaria que se ha comprobado que algunos cultivadores contratan ocasionales vendedores a quienes localizan en las afueras de centros comerciales y al final del día vuelven para  recoger el producido. Es decir, ofrecen trabajo pero sin mayores garantías.

Para el economista Germán Palomo, una de las causas que alientan la informalidad es la formalidad. “Esto, en el sentido que hay quienes no quieren pagar impuestos porque sus volúmenes de operación son tan pequeños que prefieren no darle al gobierno, eso es una realidad”, asegura.

Además, afirma Palomo que el aparato económico en el departamento del Huila es tan pequeño que no ofrece puestos de trabajo que al  final ayuden a modificar la informalidad. Es decir, no hay empleo suficiente.

Por último, señala Palomo que tampoco hay gente capacitada, pues lo que se está requiriendo son técnicos, o tecnólogos en actividades específicas.

“Mientras persistan esos tres factores en donde la gente no encuentre más empleo pues se presenta es que ya no interesa conseguir empleo sino conseguir para la comida. Por eso, siempre hablo de la economía de la subsistencia”, subraya.

Así las cosas, el problema es que cada vez crece más esta clase de negocios que para  muchos se ha vuelto su única opción para subsistir.

Por lo general se trata de personas desplazadas, madres cabeza de hogar las que encuentran en la calle el sustento pero también se ha logrado establecer que hay algunas con título de bachiller e incluso hasta técnicos.

Y también está el perfil familiar. Es decir, los puestos ambulantes que son heredados de padres a hijos.

Pero también es cierto que a la situación económica preocupante de los locales ahora se ha venido sumando la que han traído consigo ciudadanos venezolanos que a diario llegan a la ciudad en busca de mejorar la suya.

¿Es la única opción?

Ante esta situación para comenzar al menos en lo que compete al Estado, ha sido la Administración Municipal la que ha puesto en marcha programas encaminados a formalizar a aquellos vendedores que diariamente abren su negocio en la calle.

En este caso se cuenta con el apoyo de empresarios de diferentes sectores productivos que ofrecen oportunidades de empleo para informales.

Con todo  y eso, los resultados no han sido fáciles de obtener porque las opciones de formalización se han estrellado contra la negativa de los ambulantes.

Según Yamile Rico, secretaria de Tic y Competitividad, oficina que precisamente coordina estos programas con  los informales, al momento de ofrecer empleos formales a personas con actividades callejeras, en no pocos casos, la respuesta es un no.

“Ante un ofrecimiento de empleabilidad de inmediato ellos responden que no les sirve, porque un mínimo no sirve y quieren entrar a trabajar no a las 8:00 a.m. sino a las 10.m. e incluso que hay días que no trabajan por las tardes”, señala Rico.

Y es que aunque no lo reconocen, lo cierto es que perfectamente un vendedor informal puede llegar a ganar mensualmente entre un millón 200.000 pesos y un millón 800.000.

Sus horarios de trabajo son flexibles, pues comienzan labores entrada la mañana y hay días que son exclusivamente dedicados al descanso, pues no tienen patrones o jefes.

En plata blanca la Administración Municipal ha entregado apoyo real en tema de empleabilidad, según Rico. Además se ha logrado entregar 725 unidades productivas que son realmente microempresas.

También se ha logrado la  unidad de asociaciones productivas así como el Fondo Crear mediante el cual se les presta recursos a los informales a intereses bajos para que puedan iniciar sus propios negocios.

Comentarios