Sacerdotes y catequistas explican cómo vivir la Semana Mayor en familia, para que los más pequeños sean grandes mensajeros de la fe cristiana.

La Semana Santa es el periodo sagrado del cristianismo que se sucede desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, ambos incluidos, y se corresponde con el tiempo más intenso del año litúrgico. En ella se rememora la última semana de Cristo en la tierra y es el período de más viva actividad dentro de la Iglesia por ser la Semana en la que se hace un memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

La mayoría de los niños tienen vacaciones en el colegio coincidiendo con la Semana Santa, momento que se aprovecha para disfrutar de unos días de descanso sin clases, viajar con la familia y degustar todo tipo de recetas de cocina relacionadas con esta época del año.

Cómo vivirla y explicara

Pasión, cruz, muerte, resurrección: estos eventos marcan la Semana Santa. ¿Cómo explicar su significado a los niños? Sacerdotes y catequistas acercan propuestas para hacer en familia.

El primer paso que sugiere el cura Cote Quijano, es asistir a las celebraciones adaptadas para niños, en lo posible. Luego, se puede reflexionar sobre la experiencia y buscar una manera de llevarla a la vida cotidiana. Abajo, una guía día por día.

Jueves Santo

El Padre Matías Barutta, ofrece una explicación al alcance de los chicos: “Este día recordamos que Jesús se reunió con sus amigos en una cena que iba a ser su última. Como los quería mucho y no quería irse, hizo un milagro: convirtió el pan en su cuerpo y el vino en su sangre, y les dijo a sus amigos, los apóstoles, que, si hacían lo mismo, él se quedaría para siempre con ellos y con nosotros”. Es un buen momento para contarles de la parte más importante de la misa: cuando el sacerdote consagra el pan y el vino, Jesús se hace presente.

Otro gesto para compartir con los niños es el lavado de los pies. Después de la última cena, Jesús limpió los pies de sus amigos, para mostrarles lo que debían hacer: servir a los demás.

Viernes Santo

Es un día triste: Jesús fue condenado injustamente y murió en la cruz. Los niños pueden notar que en las iglesias no hay flores y que las luces son tenues. Cote Quijano aconseja no detenernos en los aspectos más cruentos de la Semana Santa, sino transmitir tres ideas claves:

Jesús es nuestra luz, nos ayuda a ser buenos y nos muestra el bien. Jesús está vivo. No se quedó en la cruz. Resucitó y vive para siempre. Jesús es el Buen Pastor. Nos cuida y da su vida por nosotros porque nos ama muchísimo.

El Padre Matías recomienda hacer un Vía Crucis con los hijos. “Al igual que Jesús en el camino a la cruz, encontramos gente que nos quiere, personas que comparten nuestro dolor y otras que nos ayudan a cargarlo para que sea menos pesado. De igual forma, nosotros podemos alivianar el dolor de los demás cuando escuchamos sus problemas, buscamos cómo ayudarlos, jugamos con ellos o los visitamos cuando se enferman”, compara.

Sábado Santo

Es un día de espera y oración. “Cuando va a venir un amigo, intentamos que todo esté limpio y ordenado. La forma de limpiar el corazón es pidiendo perdón, por ejemplo, por burlarnos de otros, pelearnos o decir cosas que lastiman”, ilustra Gilda Maradan, catequista. “Podemos rezar en familia o con amigos un Rosario, y prender una velita por cada Ave María”, propone.

Domingo de Pascua

“Nos reunimos para celebrar que Jesús vive”, resume Gilda. Podemos asistir con los niños a una Misa solemne en la cual se enciende el cirio pascual, que simboliza a Cristo resucitado, lo ideal es reunirnos en familia para festejar la hermosa noticia.

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