La asamblea autorizó la escisión hoy en vilo mientras la crisis se agudiza.

RICARDO AREIZA

unidadinvestigativa@lanacion.com.co

La creación de la EPS Familiar Colombia, propuesta para aliviar la crítica situación de las cajas de compensación familiar del Huila, Sucre, Cartagena, Córdoba y Cundinamarca, entre otras,  quedó al borde del sepulcro.

A pesar del duro calvario que les ha correspondido padecer en los últimos nueve años el proyecto quedó herido de muerte.

Además de la crisis financiera que registran los programas de salud, los fenómenos de corrupción y los malos manejos administrativos terminaron sacando de la fórmula a dos socios estratégicos: Comfacor cuya liquidación fue ordenada desde el 19 de febrero pasado y Comfasucre (sometida vigilancia y a una segunda intervención).

Comfacundi fue descartada antes de presentar el proyecto y Comfamiliar Cartagena está en graves problemas administrativos y financieros. La Superintendencia Nacional de Salud, después de analizar la propuesta, rechazó el plan de reorganización y dejó en vilo las otras dos fases.

En estas condiciones, el plan de salvamento que se venía explorando desde hace dos años, quedó cojo. En la práctica, la escisión marcha lentamente hacia el sepulcro.

El proyecto

La propuesta de reorganización institucional, consistía en la creación de una nueva sociedad por acciones simplificada en la que las cajas de compensación escindían sus activos y pasivos.

El proyecto fue radicado ante la Superintendencia Nacional de Salud, el 7 de marzo de 2108 por la directora de Comfasucre Erika Ahumada Rodríguez.

Básicamente solicitaba la escisión parcial de activos y pasivos de los programas de salud de las Cajas de Compensación Familiar Comfasucre, Comfamiliar Cartagena, Cornfamiliar Huila y Cornfacor.  La nueva entidad se llamaría EPS Familiar de Colombia.

Examinada la solicitud, así como los soportes documentales allegados, el 21 de marzo de 2018 la Superintendencia Delegada para la Supervisión Institucional suspendió el trámite porque no cumplían con la totalidad de los requisitos exigidos.

El 14 de septiembre de 2018 la Superintendencia Delegada para la Supervisión de Riesgos, emitió concepto técnico de riesgo no favorable para la primera etapa.

El superintendente Nacional de Salud, Fabio Aristizábal Ángel negó la aprobación de la primera fase del plan de reorganización funcional el 24 de octubre de 2018. (Resolución 010349 de 2018).

Las cuatro cajas tenían plazo hasta diciembre para presentar los ajustes. Sin embargo, sólo lo hicieron en febrero, antes de la liquidación de Comfacor y el retiro de Comfasucre, también en serias dificultades.

La segunda etapa, que debía surtirse a partir de diciembre de 2018 también quedó en el tintero. La segunda fase consistía en el perfeccionamiento de la figura de la escisión y cesión efectiva de afiliados, activos, pasivos, patrimonio, contratos y habilitación a la nueva entidad como beneficiaria. La fase final corresponderá a los ajustes institucionales consistentes en la redefinición de los modelos organización de las cajas signatarias.

La fórmula

Según la propuesta los pasivos se convertirán en acciones de pago como parte de la capitalización. En esta fórmula participarían los prestadores de servicios como hospitales o clínicas quienes aportarán los recursos que les adeuda a título de acciones. Al entrar a operar la nueva entidad, se disolverían los programas de salud de cada caja. Esa era la idea original.

Lo que no estaba previsto eran los cambios de planes de Supersalud que terminó minando el proceso y poniendo en alto riesgo la supervivencia no solo de la EPS sino la eventual quiebra de Comfamiliar, como quedó consignado en la información interna de la entidad.

Las objeciones

Antes de conocerse la liquidación de Comfacor y las intervenciones de las otras cajas signatarias del acuerdo, la Supersalud había examinado con reservas la fórmula de la escisión.

Las superintendencias delegadas para la supervisión institucional y  supervisión de riesgos, advirtieron que el plan de reorganización, tal como fue presentado, no cumplía con todos los requisitos  legales exigidos.

En consecuencia solicitaron la congelación  del proceso de reorganización institucional y por lo tanto la propuesta de escisión hasta que se ajuste a las expectativas técnicas y financieras.

En concreto estimaron que la fórmula presentaba dos escenarios complejos e impredecibles: El primero, donde pretendían capitalizar acreencias por $185 mil millones de pesos por concepto de pasivos de la red prestadora de servicios de las entidades escindentes (Comfasucre, Comfacor, Comfahuila y Comfamiliar Cartagena).  El segundo escenario  contemplaba que esas capitalizaciones corresponderían solamente a $131 mil millones y asumirían el pasivo restante por $54 millones.

“Estas situaciones evidenciadas generan incertidumbre frente al monto real de capitalización de acreencias, de los inversionistas que finalmente participarían y del total de los pasivos que entraría asumirla nueva entidad”, precisó el organismo de control.

Inviables

La información financiera presentada por las cuatro cajas con corte 31 de diciembre de 2017, según la Supersalud, carecía de razonabilidad y confiabilidad. Igual ocurrió con el valor total de los activos.

En este sentido concluyó que las cuatro cajas que aspiraban a congregarse en esta nueva figura jurídica, no cumplían con los requisitos financieros de capital mínimo, patrimonio adecuado, e inversión de las reservas técnicas. El mismo argumento sirvió para mantenerlas en vigilancia especial, en algunos casos, y en otros, a ser intervenidas como ocurre con Comfasucre y Comfacor. Esta última fue liquidada el 19 de febrero de 2018 por los problemas financieros y de corrupción que la hicieron inviable.

La crisis de la EPS amenaza seriamente la viabilidad de la entidad y pone el riesgo la prestación de los servicios.

Las cifras

Ante de su liquidación las cajas que proyectaban la escisión  (Comfamiliar Cartagena, Comfasucre, Comfacor y Comfahuila) presentaban en junio de 2015 de forma agregada, un capital mínimo negativo acumulado de $131.430 millones.

Además, presentaron en su conjunto un resultado negativo acumulado por valor de 162.692 millones de pesos. Al cierre de la vigencia 2017 registraban un resultado negativo acumulado de 477.145 millones de pesos, generado por las pérdidas acumuladas y además, un capital insuficiente para cubrir con el requerimiento de solvencia exigidos por el Gobierno Nacional.

Ahora con el retiro de Comfasucre con graves problemas e intervenciones y la liquidación definitiva de Comfacor, la creación de la nueva entidad, quedó herida de muerte.

En estado crítico

En el Huila, el caso no es diferente. La Caja de Compensación Familiar del Huila que opera en 108 municipios de tres departamentos  (Huila, Boyacá y Vichada) está en graves aprietos.

La caja arrojó pérdidas acumuladas por 157.928 millones, frente un patrimonio de 238.057 millones que representa casi el 66,34%. Según la Superintendencia Nacional de Salud esta estructura financiera refleja un patrimonio neto do $80.129 millones. Significa este índice de propiedad respecto a los activos de $362.090, equivalente al 22,13%, mientras los pasivos de $281.961 millones, señalan que terceros participan del 77,0% del total de los activos de la corporación.

Los resultados financieros de la entidad comenzaron a impactar el patrimonio de lo caja  a diciembre 31 de 2017 de la EPS  con pérdidas acumuladas de 97.138 millones mitones, más las pérdidas del mercado de bienes de 3.526 millones, arrojan 100.062 millones. “Esta cifra tiene un peso significativo en el valor negativo de $157.928 millones, equivalente al 63.7°/a, del total de pérdidas”, según analistas contables de la entidad.

Según la información disponible, los programas de salud, tanto subsidiado como contributivo, las unidades de negocios del mercadeo de bienes han perdido de manera importante su viabilidad financiera.

El impacto

La Caja de Compensación Familiar del Huila experimentó grandes desmejoras económicas desde el año 2000, cuando ingresaron a la ciudad nuevas plataformas comerciales y las grandes superficies, afectando según la entidad,

La crisis se comenzó a reflejar en los estados financieros, en particular. El consolidado comparativo de los años 2010 y 2011, registraron un decrecimiento en utilidades correspondiente 86.145 millones de pesos.

En el mismo periodo en el ejercicio económico, la EPS hubo un decrecimiento de 184.513 millones de pesos entre un año y otro.

La diferencia absoluta del remanente del ejercicio entre una anualidad y la otra, fue de menos 13.588 millones.

El mayor decrecimiento de la bonanza se registró en el año 2015. El remanente del ejercicio fue de -55.124 millones de pesos. En este año se reportaron ingresos brutos por $489.858’729.694 y egresos totales por 544.982’871.295.

“A esto se suma que Comfamiliar del Huila al fungir dentro del Sistema de Salud como EPS desde 1996 y ha asumido gastos y erogaciones por fuera de lo presupuestado cada año, implicando pérdidas para la Caja de Compensación que afectan los otros rubros y programas”, precisaron analistas financieros de la entidad.

Los consejeros dormidos ante la magnitud de la crisis.

Posible quiebra

La crítica situación financiera de la EPS Comfamiliar del Huila está llevando a la Caja a su posible quiebra, según información interna de la entidad.

Las pérdidas acumuladas del Programa de salud subsidiado”, según el Balance General ascienden a 120.782 millones de pesos. Este resultado negativo supera 2.2 veces los pasivos totales de 253.782 millones y, representa el 52.46% de un patrimonio que asciende a 244.099 millones de pesos.

“No obstante las gestiones adelantadas para superar la crisis financiera, ocasionan un grado de incertidumbre razonable en la continuidad, sostenibilidad y viabilidad financiera de Comfamiliar del Huila, en los próximos años”, reconoció la misma entidad en un amplio informe financiero presentado a un juzgado laboral donde tramitaban la revisión de la convención laboral pactada con los trabajadores, lo que generó un nuevo pleito de la entidad.

A 31 de diciembre de 2016  en el mercadeo de bienes, varias unidades de negocios comenzaron a arrojar resultados negativos. Con anterioridad se suprimieron los programas de turismo, el ferry en Yaguará desapareció. El programa fue desmontado y se canceló la habilitación. Otros programas como electrodomésticos, droguería se vinieron a pique.

De manera consecutiva,  Comfamiliar ha cargado  con la cruz de la EPS. La entidad con sus propios recursos comenzó a soportar las pérdidas acumuladas del programa de salud que siguen creciendo mes a mes, generando graves señales de alarma.

“Esta situación ha obligado a la Caja  a destinar recursos destinados a otros rubros, a otros programas sociales, generando la ruptura del equilibrio económico de la entidad, insostenibilidad y la potencial quiebra”, admitió la propia entidad.

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