Gerardo Meneses Claros es escritor de literatura infantil.

Jesús Antonio Rojas Serrano

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Gerardo Meneses Claros es uno de los máximos exponentes de la literatura infantil y juvenil. Y es huilense. Es de Pitalito. El libro ‘Danilo Danilero, cabeza de velero’, con el cual se dio a conocer, cumplió hace poco 20 años. Pero no ha sido su única obra.

En esta charla, Meneses Claros, ganador del Premio Internacional de Literatura Infantil y del Premio Nacional de Literatura Juvenil, cuenta los secretos de su oficio y su agitada vida diaria. Esboza cómo será su próximo libro.

 

¿Cómo nació ‘Danilo Danilero, cabeza de velero’?

Esa es una historia para otra novela. Yo venía de trabajar en televisión como asistente de libretos de telenovelas, fue muy curioso porque mi primer trabajo estaba en Bogotá yo había estudiado literatura no había estudiado para ser maestro, mi pregrado es en literatura y por alguna razón llego a Pitalito, mi tierra, a unas vacaciones, y a través de mi papá, una persona le comenta a él que necesitan un profesor que esté dos meses con los niños en una escuela, esos dos meses se convirtieron a hoy en 20 años largos de trabajo. En esa escuelita no había libros, como yo venía de Bogotá, ese mundo tan inmenso en cultura, tenía la formación y los niños, dije: vamos a escribirles a ver qué pasa. Tuve una gran ventaja y era que los niños estaban ahí. Danilo realmente es Camilo, un niño que era muy cansón, pero que era muy especial por su capacidad, por su ingenio, él fue el origen de Danilo. En la casa de mis padres en Pitalito, una casa grande, de solar, yo me senté una tarde a escribirles un cuentico, se los llevé a los niños y les gustó. Al otro día, me dijeron tan bonito ese cuento, qué sigue. Esa noche les escribí otro pedacito, al otro día les llevé más y seguían preguntando: qué sigue. Ese qué sigue se convirtió en la novela. Cuando terminé esos dos meses con los niños, tenía una novela, la cual presenté al premio Fomcultura de Literatura Infantil, que justamente ese año se había convocado y me lo gané, a partir de eso se abrieron las puertas de las editoriales y nació la literatura infantil en el Huila.

 

Desde entonces, ‘Danilo Danilero, cabeza de velero’ se convirtió en un referente de la literatura infantil. ¿Pensó en algún momento lo exitosa que iba a resultar la obra?

No, yo era un muchachito, estaba muy joven, lo que hice fue un ejercicio para la clase de los niños en ese momento como solucionar pero nunca imaginé, de hecho, nunca pensé en presentarlo a un concurso, era casi un ejercicio académico, pero después de que leo las bases, lo leo y digo: bueno esto se puede. Pero, cuando el premio llega, cuando publican el libro, cuando veo la aceptación de la gente, de los niños y maestros, yo dije: qué pasó. Cuando viene Panamericana, llegan a Pitalito, tocan a mi puerta y me dicen: sabemos que ha ganado un premio, que ese es un muy buen libro, y empieza la obra a venderse mucho más en Colombia, luego en Latinoamérica. Y sí, se volvió un referente, fue el inicio y ya vamos en 22 novelas más. De hecho, volví a la Universidad a raíz de eso, como el médico que dice luego voy a ser pediatra, yo dije ahora voy a hacer una especialización en literatura infantil. Pero, en ese momento, dije participemos, pero nunca llegué a imaginar a dónde podría llegar la obra misma.

 

¿A qué atribuye que 20 años después todavía se seguía hablando de ‘Danilo Danilero, cabeza de velero’?

Creo que es una serie de acontecimientos afortunados, siempre tengo para los maestros una enorme gratitud porque son ellos los que se encargan, hablo de Neiva, de la costa, del Amazonas, de Pasto, Quito, México, maestros que dicen: este es el libro que estaba buscando para mis niños. El libro tiene dos partes como si hubiera algo que lo dividiera entre la parte real y luego cuando él atraviesa un muro que está en su solar, un muro que su papá le ha dicho no lo pases porque de ese muro para allá el mundo está encantado, a ver si a ti te dicen a los 8 años: el mundo está encantado, bueno a cualquier edad, pues yo también quiero cruzar ese muro. Lo digo con mucha satisfacción, no con orgullo, que seguirán muchos años más de ‘Danilo Danilero’.

 

¿Qué más obras en todos estos años ha producido Gerardo Meneses?

Fueron los niños los que me dijeron es por aquí. Vuelvo a la universidad y allí para graduarme me piden una novela, pues estaba haciendo una especialización en literatura infantil, hago: ‘Carmela tiene la rara virtud de leer los sueños’, y me pasó una cosa muy curiosa porque mi director de especialización me dijo: si la mandas a un concurso, te lo ganas, te lo aseguro. Yo dije nacional o internacional, la mandé a premio nacional y efectivamente me lo gané. Cuando te pasa eso, dices: vas por el camino que es. Yo soy muy disciplinado en el oficio, de una dedicación, para escribir tengo que investigar mucho, buscar mucho, escuchar, viajar. Creo que con esta obra me pasó eso también, era una niña que interpretaba los sueños, pero que luego tenía una experiencia dentro del mar y yo pues me fui al mar, había ido al mar varias veces, pero quería ver por dentro buceando cómo era poder vivir dentro del mar y a los niños les encantó, me gano el premio, ya el segundo, entonces viene otra editorial ‘Educar’. Hay una persona importante en mi carrera que es el maestro Isaías Peña Gutiérrez, el director de la Facultad de Artes y Humanidades de la universidad Central, que luego fue mi director en el taller de escritores, él me dijo: mira que esa novela le va a gustar a ‘Educar’, efectivamente la llevo, creo que esa novela ya va en 17 ediciones, se vende impresionante. Yo fui maestro durante mucho tiempo en la Normal de Pitalito, de ahí salieron muchas historias: ‘Tato tiene novia’, ‘Un beso para Lucy’, ‘Un amigo para Alejandro’, ‘Carmen dijo sí’, ‘Lilo cocodrilo’. Eran muchas cosas que pasaron con los niños en el salón de clase. De hecho, uno de los chicos que se vio una vez en una novela, me dijo: a este man no se le puede contar nada.

 

Maestro Gerardo, ¿Qué lo inspira a escribir?

No es inspiración. Es un punto de referencia para un tema y ese tema empezar a buscarlo, a investigarlo, y a veces las historias te llegan. Con los niños, cuando era maestro, en la Normal, todos los días había una historia, como maestro eres único, como papá eres único, pero como escritor tienes miles de ojitos mirando por todos lados qué está pasando y una infinita capacidad de observación, más que inspirar es como buscar esos temas o historias que a veces te las regala el mismo niño. Te pongo un ejemplo: yo no conocía muy de cerca los hogares separados de los niños y es muy frecuente que los niños tengan mamá o papá o tengan papá que hace las dos funciones, y en una ocasión, uno de los chicos me dijo: siempre hablas de papá y mamá, yo no tengo sino papá porque mi mamá no está y me cuestionó, empecé a buscar, a escuchar a los niños, y eran muchos, no sólo en el salón y de ahí nació ‘Carmen dijo que sí’. Pero, luego en el 2010 viene un giro muy fuerte que fue la trilogía de las novelas de la guerra de los niños en medio del conflicto armado colombiano, que es un capítulo más reciente.

 

¿Qué le diría a quienes les gusta escribir? ¿Cuáles son las técnicas? ¿Qué habilidades debo tener?

Les diría lo que me dijo mi profesora de tercero de primaria cuando me pasó lo que me pasó, siempre cuento la anécdota porque yo era terriblemente mentiroso y me metía en líos precisamente por eso. En algún momento, ella me quitó el recreo, me castigó, y me dijo: te sientas a escribir esas historias, te vas a sentar a escribir esas mentiras que cuentas. Ella lo hizo como forma de castigo, yo estaba contándoles a los niños una película que habíamos visto en el teatro y los niños eran emocionados debajo de un árbol grande que había en la escuela, ella también había visto la película se había hecho detrás de mío a escuchar el relato y nada de lo que yo les había contado a los niños había pasado en la película, entonces, ella me reclama, se ríe y me dice: te vas y escribes esas personas. Pero, luego ella se vuelve como un ángel de la guarda porque me regalaba cartillitas, te estoy hablando de hace 40 años, pero en ese tiempo no habían los libros que hay hoy para leer, libros ilustrados, con distintos temas, editoriales distintas sino que eran cartillitas en las que venían historias, ella empezó a regalarme y me volví un gran lector pero por los maestros, en la casa papá y mamá cafeteros estaban más dedicados a la finca y a que sus hijos estudiara. Los maestros descubrieron ese gusto en mí, me hicieron lector y de lector a escritor hay un paso. La sugerencia es esa, si te gusta escribir, primero, lee mucho.

 

¿Cómo transcurren hoy los días del maestro Gerardo Meneses?

Muy agitados. Desde hace tres años no escribo. Después de ‘Bajo la luna de mayo’, no escribo por la cantidad de compromisos. ‘Bajo la luna de mayo’ es el tercero de la trilogía de los libros del conflicto armado colombiano y han generado tantos compromisos. Venía de Grecia, luego estuve en Santiago de Chile, Ciudad de México, Bogotá, Pitalito, Altamira, Garzón, acá en el Huila, me gusta mucho estar con la gente de los pueblos, de las veredas. Tengo una agenda muy fuerte en la próxima Feria del Libro en Bogotá. ‘La Luna en los Almendros’ es el primero de los libros de la trilogía de la guerra, tiene lanzamiento en la feria pero traducido a lengua de señas. Es el primer libro colombiano convertido en libro de señas para los sordos eso me alegra mucho, eso también ha generado compromisos, hasta mediados de junio tengo una agenda apretada con editoriales en el país y en el exterior.

 

¿Se siente satisfecho?

Satisfecho, muy feliz, sin creer que se ha hecho todo, sigo trabajando mucho. En este momento tengo la presión de las editoriale. Alfaguara me tiene hace mucho tiempo con un compromiso, me dicen: hace tres años no me escribes novela; con la editorial Norma hace dos años entregué novela y lo mismo me pasa con Panamericana, pero como te digo ha sido complicado sentarme a escribir, y tengo la novela, tengo el tema, el personaje y todos los días me da vueltas en la cabeza y digo: ya tengo la investigación. Quiero escribir sobre un personaje de un circo que llega a Pitalito y ya lo tengo muy claro.

 

Me disculpa si la última pregunta de esta charla es indiscreta, ¿Es rentable ser escritor?

Puedo decirte tranquilamente que vivo de la literatura, lo digo con humildad. Mi niño está en la universidad en otro país, tengo una finquita, un carro, una casa linda, pero sobre todo tengo trabajo, y no es que escribiste un libro, ganaste un premio y te quedaste esperando. Después de ‘Danilo Danilero’ hace 20 años, han venido 22 libros más y 8 premios. No es llegar, es sostenerte, con dedicación, compromiso y el respeto que tengas por tus lectores pero también por la disciplina. Me llegan bien las regalías, los viajes son muchos y en mi cuenta hay platica.

 

 

 

 

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