La nueva clínica ‘Abner Lozano’ abrirá en junio sus puertas con un renovado portafolio de servicios.

RICARDO AREIZA

Unidadinvestigativa@lanacion.com.co

Como en las profecías del Nuevo Testamento, la antigua clínica Esimed  de Neiva, una de las instituciones del conglomerado Medimás, la más grande EPS del país en liquidación, resucitará de entre los muertos y regresará renovada a prestar sus servicios entre los vivos.

Con una moderna infraestructura el centro médico reaparecerá a mediados del año, antes de las fiestas del San Pedro. Y lo hará con  una infraestructura totalmente renovada y repotenciada para ponerse a la vanguardia en la red de prestadores de servicios de Mediláser, su nuevo propietario.

La institución no solo cambió de dueño sino que ahora cambiará de nombre. La clínica llevará el nombre del médico Abner Lozano, quien falleció el año pasado. El galeno contribuyó enormemente en la modernización de la Unidad de Cuidados Intensivos.

Según sus directivos, la organización empresarial aspira vincular con nuevos contratos a los empleados y profesionales que venían laborando con el antiguo operador. Sin embargo, al no haber sustitución patronal, la vinculación será voluntaria.

La clínica en proceso de remodelación y renovación de equipos.

Nuevo portafolio

La clínica ‘Abner Lozano’ contará con 180 camas, al servicio de los usuarios del sur del país con un renovado portafolio de servicios a la altura de los mejores del país.

La nueva IPS tendrá una unidad de oncología altamente especializada que operará en una especie de búnker con todos los servicios de radioterapia, radiología e imagen diagnósticas. Además contará con Unidades de Cuidados Intensivos pediátrica y otra para adultos, con servicios de hospitalización en los dos niveles, entre otros.

La unidad de oncología contará con la última tecnología. La institución acaba de adquirir el equipo más moderno para radioterapia que llega al país, una garantía para la atención de los pacientes y para mejorar la investigación.

La compra

La adquisición se concretó en enero pasado, independientemente de las negociaciones que venían adelantando los dueños y accionistas mayoritarios de la compañía (Prestnewco y Prestmed) con inversionistas extranjeros, interesados en la operación de los servicios de salud.

Las conversaciones incluían la adquisición de la propiedad jurídica, los bienes de la EPS e IPS y otros activos estratégicos, como las clínicas que opera Esimed con el fin facilitar una eficiente operación. Sólo que esa negociación, actualmente congelada por decisión del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, no incluía la clínica de Neiva adquirida por la empresa Medilaser.

La clínica de propiedad de Salucoop en liquidación fue adquirida por el grupo Medilaser en una subasta pública a finales de 2018. Esimed la tenía en arrendamiento. Ante el cierre Esimed la devolvió a Saludcoop en liquidación.

La firma MBA Lazard en calidad de banca de inversión valoró los activos del grupo empresarial y posteriormente, estructuró los procesos de venta. Entre ellos estaban las clínicas de Neiva y Tunja, que no entrarían en el resto de la negociación de los activos.

La clínica según la banca de inversión estaba avaluada en 25.000 millones de pesos. Sin embargo, se vendió por la mitad, considerando que la infraestructura con 12 años, había cumplido la vida útil.

El aire acondicionado será repotenciado.

En recuperación

La clínica fue recibida sin servicios públicos, no contaba con energía eléctrica y las redes del acueducto presentaban fallas.

Los pisos tercero a sexto registraban serios problemas de humedad en paredes, deterioro en pinturas, tomas eléctricas y muebles deteriorados.

La red central de aire acondicionado estaba fuera de servicio y fue reemplazada con unidades de aire en cada habitación o ventiladores.  Los ascensores fueron igualmente reparados y serán repotenciados.

Algunos servicios no cumplían con los estándares de dotación e infraestructura que se exigen para la habilitación. Algunos equipos no tenían licencia de funcionamiento como Rayos X y TAC.

En general la estructura estaba bien deteriorada lo que obligó a los nuevos propietarios a adelantar un plan de recuperación prioritaria y remodelación para poder habilitarla gradualmente.

Repotenciada

“Una vez repotenciada y refaccionada será incorporada a la red de prestadores de servicios de salud de Medilaser.  El inmueble se encuentra actualmente en proceso de recuperación, confirmó el médico José Eugenio Carrera, vocero del conglomerado regional.

Mientras se habilitan todas las habitaciones y se construyen las nuevas dependencias, entre ellas, el Instituto de Oncología, la clínica pondrá en servicio los primeros tres pisos.

“Estamos pensando en abrir gradualmente algunos servicios. Por esta razón la remodelación se adelanta por fases para ahorrar tiempo”, insistió Carrera.

“La meta-dijo- es que antes de junio esté completamente recuperada para darla al servicio, mientras tramitamos la nueva habilitación”.

Los ascensores seran reparados y repotenciados

Cierre definitivo

Según el equipo de habilitación, la clínica no garantizaba la disponibilidad de las especialidades básicas de mediana complejidad, no tenía habilitados los servicios de cirugía en la modalidad hospitalaria y no garantizaba la disponibilidad de anestesiólogos, radiología e imágenes diagnósticas.

Tampoco cumplía con los estándares de dotación e infraestructura que se exigen para la habilitación.

El centro asistencial, en principio,  no cumplía con los estándares mínimos de calidad para mantener la habilitación de sus servicios y registraba serias deficiencias que afectaban la adecuada y oportuna atención a los pacientes.

El cierre temporal fue ordenado el 18 de agosto de 2018 por un término de 60 días. A pesar de haber presentado un plan de contingencia para el traslado de los pacientes, la entidad no tomó ninguna medida para subsanar las deficiencias.

Al vencer el plazo, la Secretaría de Salud, por recomendación del equipo de habilitación, prorrogó la medida sanitaria de seguridad por otros 60 días que también transcurrieron sin ninguna novedad.

“Esimed no pudo cumplir con las condiciones de habilitación  que le exigía la Secretaría de Salud y terminó devolviendo el inmueble a sus propietarios porque no le interesó seguir operándolo”, precisó Carrera.

En ese lapso, por solicitud de Esimed, la Superintendencia autorizó el cierre definitivo, lo que facilitó la venta.

La semana pasada la Secretaría de Salud del Huila tramitó las últimas decisiones para desmontar definitivamente la habilitación. En estas condiciones, la clínica saldrá del Registro Especializado de Prestadores de Servicios de Salud (Reps).

“La reapertura y rehabilitación tendrá será de ahora en adelante responsabilidad del nuevo operador, según lo confirmó la secretaria de Salud, Gloria Esperanza Araujo Coronado.

El cierre definitivo fue autorizado además por otras razones financieras que impedían la adecuada prestación de los servicios lo que desató la crisis y permitió la venta.

La otra cara

Según una evaluación realizada por el equipo de habilitación, la clínica no tenía disponibilidad de las especialidades básicas de mediana complejidad. Tampoco tenía habilitados los servicios de cirugía en la modalidad hospitalaria y no garantizaba la disponibilidad de anestesiólogos, radiología e imágenes diagnósticas.

Además, no cumplía con los estándares de dotación e infraestructura que se exigen para la habilitación. Esta situación agravó la crisis hasta presionar el cierre.

 Diagnóstico

La clínica tenía 44 camas en los pisos tercero y cuarto y solo disponía de un médico general por turno y por piso, alternado con los servicios en la sala de partos ante la  poca disponibilidad  en materia de hospitalización obstétrica de mediana y alta complejidad.

El sistema eléctrico de todos los servicios ofertados registraba deficientes condiciones de presentación y mantenimiento. En los servicios de urgencia, la iluminación en cada uno de los cubículos es insuficiente, Las áreas de circulación en quirófanos y áreas de recuperación presentaban las mismas condiciones de inestabilidad en la iluminación lo que configura un riesgo para la atención de los pacientes.

Lo mismo ocurría con los equipos de aire acondicionado operaban ineficientemente, su situación es crítica, no cumplen con las características de asepsia, ventilación, extracción y calidad del aire los sistemas de filtración están en mal estado, entre otros.

Según el diagnóstico,  la clínica carecía de cuartos de aislamiento para servicios de hospitalización y los equipos médicos no estaban calibrados, entre otras fallas, lo que asociado al deterioro físico de la infraestructura y las dificultades en la prestación del servicio precipitaron el cierre definitivo.

Los padres del galeno Yolima Losada y Luis Enrique Lozano en la biblioteca de Univarra del grupo Medilaser.

Merecido homenaje

La clínica repotenciada llevará el nombre del médico huilense Abner Lozano Loada. El galeno nació en Neiva  el 7 de diciembre de 1957. Lozano fue bachiller del Colegio Nacional Santa Librada, donde se graduó en el año 1977. Fue médico cirujano de la Universidad del Cauca. Especialista en Medicina Interna de la Universidad Militar Central de Bogotá. Especialista en Medicina Crítica y Cuidados Intensivos de la Universidad del Valle. Especialista en epidemiología, así como en Gerencia de Servicios de Salud y Seguridad Social de la Universidad Surcolombiana.

El destacado médico internista, docente, tratadista e investigador universitario falleció en Cali el Cali el 6 de marzo de 2018. Durante 25 años estuvo al servicio del Hospital Universitario de Neiva, siendo el pionero en la optimización y modernización de la Unidad de Cuidados Intensivos.

La Fundación Universitaria Navarra Uninavarra del mismo grupo empresarial bautizó con su nombre la biblioteca de la institución y lo designó editor emérito de la Revista Navarra Médica que también promovió con total entusiasmo. Lozano fue uno de los médicos más comprometidos con la consolidación de la Facultad de Ciencias de la Salud.

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