2638 personas en Neiva que antes eran iletradas, ahora saben leer y escribir por el Programa de Alfabetización.

Que hace 400 años Miguel de Cervantes Saavedra escribió su obra maestra “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” la cual contribuyó al engrandecimiento de la lengua española, lo vino a saber María Beatriz a sus 63 años, edad a la q ue aprendió a leer y escribir.

Ella, madre cabeza de hogar de ocho hijos, es oriunda del Tolima pero lleva 23 años radicada en Neiva. En su niñez no tuvo más estudio que un primero de primaria porque las precarias condiciones económicas de su familia no le permitieron continuarla.

Pero desde algunos meses volvió a pisar una escuela, a sentarse en un pupitre para aprender aquello que por tantos años estuvo pendiente en su vida. Al principio pudo no parecerle fácil, pero ahora admite que es capaz de leer y escribir cualquier cosa.

María Beatriz hace parte del Programa de Alfabetización que va dirigido a la población identificada como analfabeta en el municipio de Neiva, mediante la implementación de un modelo educativo flexible. Esto teniendo en cuenta que la tasa de analfabetismo a nivel nacional se encuentra en 5.24% y en la capital huilense está en 3.09%. En el 2016 este Programa de la Alcaldía de Neiva atendió a una población de 1579 personas y en el 2018 a 1059 personas para un total de 2638 graduados. Actualmente se viene adelantando el proceso de contratación del presente año para atender a 1362 personas iletradas.

María Beatriz fue constante en su propósito de aprender. Todos los días salía a la 1 de la tarde de su casa en el barrio Darío Echandía en la comuna nueve, armada de un kit escolar y caminaba hacia la Institución Educativa Gabriel García Márquez a recibir sus clases hasta las 5 de la tarde. Logró graduarse de Tercero de Primaria con el Programa de Alfabetización, y ahora continua sus estudios básicos en otro colegio en horario sabatino.

“Mis calificaciones del primer nivel fueron excelentes, he logrado lo que nunca logré de pequeña, sentir esa satisfacción. Además de enseñarnos lengua castellana con plan lector, también vimos sociales, matemáticas, ciencias naturales, historia, geografía, tecnología robótica, hasta inglés. Aprender a leer me ha permitido conocer de todo. Ahora puedo maravillarme con la obra de Cien años de soledad”, manifiesta feliz la mujer.

María Beatriz, aprendió a leer y escribir el idioma castellano a sus 63 años.

Una labor social

Cristian Rodríguez fue el profesor de María Beatriz y de sus 24 compañeros de clases. Viajó desde su ciudad natal Bucaramanga, para cumplir con esta labor social que le llamó la atención de manera especial. En esta estrategia, cada profesor debía de ir a buscar sus alumnos para que el programa pudiera desarrollarse.

Así, se fue por los sectores de Villa Magdalena y Villa Colombia y reunió a 70 personas, todas iletradas, muchos de ellos no sabían si quiera firmar. Después el grupo se redujo a 30 y finalmente se quedó con los 25 alumnos que demostraron tener el interés de aprender.

Asegura el profesor que fue un trabajo duro y desgastante rescatar y mantener en ellos una verdadera motivación de superación personal y no que fueran simplemente por recibir un refrigerio.

“Primero, como un niño de preescolar, les enseñé las vocales, las letras, luego hacer oraciones cortas, luego largas, después a escribir textos pequeños, siempre contábamos con ayuda del diccionario. Les dejaba siempre textos literarios para leer, como poemas, fábulas, biografías y luego en clase pasaban al frente a leerlos para todos”, comenta Cristian.

En su pensum o plan de estudios no pudieron faltar las más destacadas obras literarias. Sus alumnos leyeron la obra magna de Cervantes y Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, que admite fotocopió para cada uno de ellos del libro original que compró en el Centro de la capital huilense. Cada día, los estudiantes debían leer una parte de la obra y luego exponerla a los demás, colocando exclusiva atención a las palabras difíciles de pronunciar o que les parecían muy extrañas, que los obligaba a buscarlas en el diccionario para conocer su significado.

“Me siento muy orgulloso de los resultados, de los 25 alumnos con los que terminé este programa, 10 siguieron estudiando y eso para mí es satisfactorio”, dice el profesor.

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