Muy hábil con la palabra, buen conversador, histriónico y muy paisa. De aguardiente, fríjoles y arepas. Así describen sus más allegados al referente del periodismo colombiano que se despide de la radio, tras una gran trayectoria y legado.

De manera sorpresiva, doce días después de haber sido galardonado con el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria profesional, el periodista Darío Arizmendi Posada anunció ayer su renuncia a la dirección del programa ‘6 AM Hoy por Hoy’ de Caracol Radio.

«He decidido, a partir del momento que la cadena lo considere pertinente, renunciar a 6 am. No renuncio al periodismo, ha sido mi pasión, mi vida, es simplemente dar un paso más. Siempre he pensado que uno se debe retirar cuando siente la satisfacción del deber cumplido», dijo ayer en la mañana.

Arizmendi ha ejercido el periodismo por más de 45 años, casi 30 de ellos al frente de 6 A. M. Hoy Por Hoy, el programa de las mañanas de Caracol Radio.

Estudió periodismo en la Universidad de Navarra en España y trabajó en un par de periódicos en Madrid en plena dictadura de Franco. Fue jefe de redacción de El Colombiano, fundó El Mundo y estuvo a punto de sacar el periódico El Otro junto a Gabriel García Márquez.

Un total de 50 galardones, entre los que destacan el Premio Ondas, de España, y el María Moors Cabot, lo acreditan como uno de los comunicadores más destacados de Colombia.

Arizmendi viene de una familia de Yarumal, Antioquia, sencilla y tradicional. Francisco, su papá, era peluquero. Y Nora, su mamá, era ama de casa y la persona que estuvo al frente de los ocho hijos de la familia.

Su vida en Caracol Radio

Darío Arizmendi llegó a Caracol Radio el día que Estados Unidos invadió Irak. El 15 de enero de 1991. Yamid Amat, director del programa de la mañana, había salido de un momento a otro. Era la primera vez que el paisa hacía radio en su vida.

Antes de llegar a Bogotá a trabajar en Caracol Radio Arizmendi vivía en Medellín. Eran las épocas duras de Pablo Escobar, y al periodista lo habían amenazado varias veces y por razones de seguridad trabajaba desde la casa. Con Ana, su esposa, estaban acostumbrados a recibir visitas de sus amigos, a acostarse tarde, a levantarse tarde. Cuando llegó a Bogotá, la vida cambió. Arizmendi tenía que estar de pie a las 4:30 de la mañana para llegar puntual a hacer el programa de las seis.

“Le gusta generar confianza en su equipo”

Darío Arizmendi llega todas las mañanas a las 4:40 de la mañana al edificio de Caracol Radio en la carrera 67 con Séptima, en Bogotá. Revisa los periódicos impresos y las páginas web de algunos de ellos. A las 4:53 ajusta el plan del día junto a Édison Molina, el productor de su programa. A las cinco en punto entra en la cabina.

El periodista se va entre las 12:30 y una de la tarde, y sólo cuando la situación es muy importante se comunica por teléfono con su productor. Le gusta delegar y generar confianza en su equipo, de manera que no es del tipo que llama todo el tiempo a controlar a su gente. A las 7:30 de la noche, su productor le envía el plan de trabajo del día siguiente y él responde por correo con algunas sugerencias o comentarios.

Sus sellos particulares

A diferencia de la mayoría de sus competidores, por ejemplo, sólo entrevista políticos cuando hay temas importantes. Considera que “la política está muy corrompida”. No entrevista a bandidos ni a abogados de bandidos porque “¿a cuenta de qué voy a hacer apología de sus asesinatos?”. Tampoco hace entrevistas en inglés porque, según dice, “el 99% de la gente en Colombia no habla ni sabe inglés”, incluido él. Sus contradictores, por su parte, lo acusan de editorializar, opinar, de ser imparcial y sesgado, hasta lo tildan de “lagarto” por su cercanía con el poder.

Defiende la empresa privada

Con Luis Carlos Sarmiento Angulo tiene una buena amistad. “Es un señor que le ha aportado a este país. Lo admiro mucho y soy amigo personal de él. También fui amigo de Julio Mario Santo Domingo, él me consideraba su amigo y me honraba mucho. Soy amigo de empresarios antioqueños, vallunos, de la costa. Caracol es una empresa privada y apoya a las empresas, lo que no quiere decir que cuando se trate de darles madera, no lo hagamos”, dijo en entrevista con una revista nacional.

Al mismo tiempo, el periodista colombiano expresó “fui el hombre más feliz habiendo empezado mi carrera por prensa escrita, estudiando lo que estudié, trabajando en España en un momento que me ayudó a formar. Eso me permitió aprender a conocer mi país cuando entré en El Colombiano, a los 25 años.”

En julio pasado cumplió 72 años y los celebró junto a sus más grandes amores, su esposa, su hijo mayor Alejandro, sus gemelas Manuela y Andrea, sus nietos y sus amigos del alma, a quienes dedicará su tiempo a su salida de la radio. Pues el día de ayer después de anunciar su renuncia expresó “tras haber pasado estos últimos días de semana santa con mi señora, hijos y traviesos nietos he tomado la determinación que tanto he esperado tomar.”

“Huila, un territorio de esperanza e ilusión”

En septiembre de 2017 Arizmendi visitó el Huila y originó su programa ´6 AM-Hoy por Hoy´ desde la capital del departamento, le mostró al país otra cara de la región. En entrevista con esta Casa Editorial se refirió al Huila como un territorio de esperanza e ilusión, donde una vez superados los graves problemas de orden público que ha tenido, prosperará el potencial que existe, la calidad de la gente.

Además, hizo un llamado a los huilenses a reconocer el valor de la prensa regional, que no se sustituye jamás con el de la prensa nacional, es imposible, porque un periódico de circulación nacional como El Tiempo, El Espectador, no puede llenar las necesidades de las regiones. “Conocí hace algunos años al fundador de LA NACIÓN. Realmente, es un periódico bien hecho, que se preocupa por la calidad y la excelencia, por cuidar los contenidos, por ser un diario ameno, ágil y lo logra. El periodismo regional tiene más futuro que el periodismo nacional”, finalmente planteó.

Con información de la revista DONJUAN.

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